Series destacadas 2017

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Algunas estreno, otras nuevas temporadas que patearon el tablero. Estas son las series destacadas del año que se fue.

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Ilustración de Sabrina Pintos (@sabri.pio)

 13 reasons why – Netflix

En un futuro cercano (la serie termina en noviembre de 2017), una joven muerta se comunica desde el más allá a través de una tecnología arcaica. Su auditorio es un grupo de jóvenes que tuvieron alguna implicancia en su muerte. Todos ellos nacidos en los albores del siglo XXI, postmillennials frescos de la nueva generación Z.  Los jóvenes de 13 reasons why son androides hasta que Clay los condiciona con algo más que grabaciones de audio vintage. A partir de ahí aparecen las perspectivas de cambio y de una nueva dimensión para los personajes. En especial en el último tercio de la temporada. A partir de ahí conocemos más de cada uno, su entorno familiar, cómo ven a los demás y a sí mismos. Esto es una bella estratagema de guion para sentar las bases para una segunda temporada, pero podemos ver cómo comienzan a sobreponerse a los problemas que los aquejan. Si el espectador desea trascender el contrato de lectura androide propuesto y sobrellevar el shock narrativo, quizás quiera interiorizarse en la problemática de la violencia de género y las categorías del feminismo. Las razones son menos que trece y no encarnan en individuos, sedimentan en instituciones. El único campo de acción es el futuro.  Matías Buonfrate

Alias Grace – Netflix

La historia está basada en la novela homónima de Margaret Atwood escrita en 1996, que a su vez tiene un antecedente verídico. El caso de Grace Marks tuvo lugar durante el siglo XIX en Canadá, dando los primeros pasos fuera del colonialismo. En 1843 la acusaron de asesinato y la encarcelaron. Lo que plantea Alias Grace a lo largo de sus episodios es si Marks (Sarah Godon en un papel hipnótico)  es o no la autora de estos asesinatos. Su voz en off, sumando los encuentros diarios con el Dr. Simon Jordan (Edward Holcroft) para determinar si es tiempo de dejar la cárcel con un perdón legal, irá narrando cronológicamente su historia desde distintos puntos de vista, ya que la protagonista elije qué y cómo contarlo. Al igual que The Handmaid’s Tale, Alias Grace se inmiscuye en tópicos de especial relevancia: los abusos sexuales, el poder omnipresente del patriarcado, las consecuencias de un aborto clandestino y la violencia con que son tratadas las mujeres. Juan Martín Nacinovich

American Gods – Starz

En American Gods Bryan Fuller (showrunner y creador de Hannibal) y Michael Green (guionista de Logan y Blade Runner 2049, entre otras) dan una transposición digna a la novela homónima de Neil Gaiman. La historia sigue a Shadow Moon (Ricky Whittle) un ex convicto que enviuda un día antes de recuperar su libertad. Desorientado por la pérdida y su renovada libertad, acepta un trabajo del misterioso Wednesday (Ian McShane, de todas las referencias posibles me quedo con “el papá de Hot Rod”). Como su guardaespaldas emprenden juntos un viaje por Estados Unidos para reclutar aliados en una Cruzada. La “Cruzada” es más que un sinónimo de aventura, apela a toda la literalidad de la edad media. Lo que Wednesday busca es reunir antiguos dioses paganos para organizar la resistencia Santa contra los nuevos dioses. El recurso escaso en el mundo de las deidades es la atención y Wednesday y sus colegas están en sus últimos días.  Matías Buonfrate

Better Call Saul (Temporada 3) – Netflix

Los diálogos por momentos son exquisitos, punzantes, y no caen en lugares comunes ni verbalizaciones innecesarias, sino que prefieren decir lo necesario para alimentar la escena y dejarse completar por todo lo que la rodea. Este último punto es, sin lugar a dudas, lo que hace fuerte a la serie: su narrativa encuentra su fortaleza en la construcción de un entramado expresivo que incluye texto, fotografía, planos y, fundamentalmente, gestualidad y silencios. El fuerte de Better Call Saul, indudablemente, está en la búsqueda minuciosa de la perfección narrativa, en no descuidar la trama, pero tampoco la forma; en buscar un producto entretenido, pero no ridículo; en ser profundo, sin por eso caer en el vicio insufrible de la solemnidad. Uno de sus triunfos es el contarse a sí misma a paso lento, el de triunfar progresivamente y por puntos frente a la parafernalia voraginosa a la que estamos acostumbrados. La historia de Jimmy y todas las tramas que confluyen a su alrededor y paralelamente, los vínculos ambiguos que hay entre ellos, el morbo que genera el ya saber en qué cachivache perverso se va a convertir ese abogado sensible y culposo que vamos conociendo, lograron que la audiencia baje un cambio, se siente y preste atención a un producto de calidad, bien producido y que te exhorta a compenetrarte y ser parte de él. De esta forma, supera el peso de la herencia de su serie madre y se erige a sí mismo como paradigma televisivo. Nos espera otra temporada en 2018, ojalá siga por este camino. Hernán Ojeda

Big Little Lies – HBO

Lejos de ser otra serie sobre traiciones entre familias ricas y poderosas, Big Little Lies pone el foco en las mujeres y en las problemáticas de género que las atraviesan. La paradisíaca costa de California -embellecida aún más por un trabajo sublime de fotografía- contrasta con las sombrías vivencias de sus habitantes. Monterrey es lugar elegido por Jane Chapman (Shailene Woodley) para comenzar una nueva vida junto a su hijo. Allí conoce a dos madres con las que entabla una amistad y la ayudan a desenvolverse en una comunidad regida por reglas tácitas, destinadas a mantener las apariencias. Entre ellas, Madeline Martha Mackenzie (Reese Witherspoon), quien parece estar involucradas en todas las actividades llevadas a cabo en la comunidad escolar. Detrás de la imagen de familias modelo, se ocultan casos de abuso, infidelidad y de violencia de género, que se irán manifestando a lo largo de los siete capítulos. Con cada capítulo aumenta la violencia entre los personajes y las dudas sobre la identidad de la persona asesinada durante la fiesta escolar, lo que  le brinda a la serie  un componente de misterio y la convierte en algo más que un producto de denuncia social. Se destacan las actuaciones de Kidman y Skarsgard, quienes ya obtuvieron varios galardones por su trabajo. Sofia Speca

Dark – Netflix

¿Estamos ante el emulo alemán de Stranger Things? No, aunque varios piensen lo contrario. Los que lo afirman argumentan que hay un parecido en la trama: desaparece un pibe en un pueblito, los policías lo buscan y un grupo de amigos se mete en problemas. Hasta ahí son las similitudes. En Stranger Things están bien marcados quienes son los “buenos” y los “malos”, en Dark hay grises, todos los personajes son ambiguos. Creada por Baran bo Odar y Jantje Friese, esta producción teutona teje en cada escena una tensión que crece capítulo a capítulo. El ritmo narrativo es muy diferente a lo que estamos acostumbrados, la información se ofrece de a poco. Recomendación: es clave armar una especie de mapa con las relaciones que existen entre los personajes, son muchos y la historia abarca diferentes líneas temporales. Joel Vargas

Game of Thrones (Temporada 7) – HBO

La séptima temporada profundizó lazos, relaciones y características que ya venían sembrándose a lo largo de toda la trama. El arquetipo de Jon (conflictuado, ensimismado, sacrificado) se mantuvo, así como su protagonismo, ya dado desde la quinta temporada. Cersei se ahondó en su rol de megalómana así como la determinación de Daenerys de convertirse en una líder popular para descargar su legitimidad como principal arma política -además del aparato territorial que supone la posesión de sus dragones, otra que la tercera sección electoral-. Sin tantas muertes repentinas de personajes centrales -¿Por qué no pensar que este era el fan-service?-, la historia pasó más por comenzar a cruzar los destinos separados en un principio. Si se reclama que la distinción entre buenos y malos ahora es menos difusa, no se entiende que desde un principio, literalmente desde el primer plano, los malos son los de afuera. White Walkers, salvajes, Reyes de la noche. La otredad siempre fue el punto nodal en esta historia de buenos y malos. Lo demás eran alianzas circunstanciales, rosca política. Que se critique que ahora “los buenos sean buenos y los malos, malos” es no entender el trasfondo político que nos ofrece la serie, sólo comparable a la trama de alianzas y traiciones que supo ofrecer, con menos éxito, Sons of Anarchy. Iván Piroso Soler

Mindhunter – Netflix

Lo interesante de Mindhunter, y que justifica un despliegue técnico al que -maravillosamente- las producciones de Netflix nos tiene malacostumbrados (la fotografía a cargo de Erik Messerschmidt es no menos que soberbia), es que, al estar ambientada en los conservadores finales de los ’70, integra de manera por demás solapada algunos de los debates alrededor de la violencia de género de nuestros días. Varios análisis de la serie pasan por alto el dato fundamental de que estos tipos que Bill y Holder investigan son simples “asesinos en serie” (terminología acuñada por el propio protagonista de la serie), sino que son femicidas, asesinos de mujeres. Los casos, basados en hechos reales, resaltan por la especial saña con la que fueron perpetrados. Sin embargo, ni el personaje ni los directores de la serie intentan empatizar con estos hombres que decidieron comenzar a matar. Sin embargo, deciden no enfrentarlos con métodos de tortura ni revanchismo machista. David Fincher adelantó que la segunda temporada centrará las investigaciones en el caso de una serie de asesinatos de niños afroamericanos en la ciudad de Atlanta, poco tiempo después de los casos investigados por Bill y Holder. Es interesante para pensar si los investigadores lograrán concretar su anhelada entrevista con el asesino Charles Manson, qué sucede con el empleado de correo al que le seguimos el paso en la introducción de cada capítulo y a dónde lo lleva a Holder el clima espeso y posesivo que empieza a desarrollar con Debbie. Iván Piroso Soler

Ozark – Netflix

En Ozark, la nueva creación del ya titán audiovisual Netflix, el tándem ejecutivo-creativo compuesto por Will Dubuque y Mark Williams (ya vinculado discretamente en cine con The Accountant y A Family Man) nos presenta una historia acerca del narcotráfico en América del norte. Uno puede decir, casi sin temor a equivocarse: ¿otra más? Sí, otra más, pero en Ozark no sólo el sombrero es nuevo, sino también el enfoque. No tenemos la perspectiva policial del Sicario de Villeneuve, ni las biopics centradas en los narcocapos al estilo El Chapo, Narcos o El patrón del Mal; en cambio, sí podemos acercarnos mucho más al tipo de drama planteado en The Wire o -comparación más que obvia- Breaking Bad. Pero, si bien puede haber puntos de contacto, Ozark funciona bien desde una perspectiva tan simple como reveladora: la del tipo que hace los números. Es ahí, en los detalles, en aquello que normalmente se considera ínfimo, donde Ozark triunfa. Lejos del espamento de las balaceras, con una dosificación sobria de la violencia, un reparto impensado para el género y una fluidez narrativa muy estable, con diálogos sólidos y entretenidos. Hernán Ojeda

Stranger Things 2Netflix

Stranger Things 2 se ubica justo un año después de los sucesos de la primera temporada. La relación de los cuatro muchachos se afianzó alrededor de los trágicos eventos que le tocaron vivir al pequeño Will, secuestrado por una dimensión extraña y vigilado por el terrible Demogorgon. De Once no se supo mucho más que alguna interferencia en el radiotransmisor de Mike, que espera su vuelta cual mesías con el que pegó onda. Mientras tanto Nancy, la hermana de Mike, y su novio Steve intentan manejar el dolor y la culpa de saber la verdad alrededor de la muerte de Barb, asesinada en el Otro Lado. Joyce, madre de Will, reconstruye su vida de la mano de Bob Newby (Sean Austin, a quien conocemos de El Señor de los Anillos y Los Goonies), un ex compañero del secundario. Sin embargo, la aparente calma después de la tormenta comienza a alterarse luego de que Will comience a sufrir con frecuencia visiones extrañas y, hay que decirlo, apocalípticas, tanto en sueños como en la vigilia. Netflix ya firmó para continuar la historia de estos muchachos y su eterna lucha contra el Otro Lado, esta vez más crecidos en el tiempo. Resta saber si continuarán las edulcoradas referencias ochentosas o esta vez la historia seguirá creciendo con recursos técnicos y narrativos, como bien supieron aplicar los directores en esta oportunidad. Iván Piroso Soler

Taboo – FX

La premisa es simple. En 1814, James Keziah Delaney, regresa a Londres para el funeral de su padre. Fue dado por muerto tras 12 años de estar perdido en África, regresa para hacer valer el legado paterno. Su única herencia es el estrecho de Nootka, un pedazo de tierra sobre la costa oeste de Estados Unidos. Nadie se cansa de decir que si el mundo fuera un cerdo, el estrecho de Nootka sería su culo, pero James sabe que es un punto estratégico deseado por la corona y los independentistas norteamericanos. James adquirió algunas habilidades en su exilio que le permitirán hacer prevalecer sus planes por sobre las pretensiones de los demás. Taboo se ensaña en hacerse un lugar por sus propios medios, con el mismo ahínco con que sus personajes se aferran a la existencia. Combina una narración histórica realista, despliegues de acción muy bien producidos y un drama contundente. A la par, nos lleva junto a Delaney y su pandilla de desclasados por los caminos sinuosos de un thriller posmoderno y paranoide. Es demandante y poco benevolente con el espectador, pero quien se encuentre dispuesto a verla se encontrará ante una de las propuestas más arriesgadas de los últimos años.  Matías Buonfrate

The Deuce – HBO

La nueva creación del tandem David Simon – George Pelecanos (The Wire) vuelve a cautivar con una de las mejores series del 2017. Protagonizada por James Franco, Maggie Gyllenhaal y Chris Bauer, cuenta el nacimiento de la industria del cine porno estadounidense, desde sus comienzos primigenios, artesanales y alejados de cualquier medida de seguridad higiénica a principios de los setenta. En aquellos tiempos, las prostitutas comenzaron a ver al cine condicionado como una buena salida laboral y, en la mayoría de los casos, una vía de escape a la vida dura que vivían en las calles, sometidas a sus proxenetas y al abuso policial constante. Franco se luce componiendo a dos hermanos gemelos, Vincent y Frankie Martino, que se terminan metiendo en negocios sucios con la mafia. Gyllenhaal compone a la prostituta más “humana”, que es madre e intenta que su oscuro mundo no perjudique la crianza de su hijo. En el medio el toque Simon, que caracteriza sus producciones está presente: el sexo, la prostitución y el porno son excusas para hacer zoom sobre una trama de conflictos y desigualdades sociales que se muestra en escenas shockeantes, desde lo visual, y en diálogos quirúrgicos.  Pablo Díaz Marenghi

The Handmaid´s tale – Hulu

Atención: no es una exageración decir que esta es una de las mejores series del año. Por su temática, que atraviesa dilemas actuales como el machismo y la violencia sobre las mujeres, su estética cuidada hasta el extremo y su eximia adaptación. Basada en la novela de Margaret Atwood, esta distopía propone un futuro en el que un golpe de Estado ha trastocado los estándares de vida en EE.UU. al punto tal de establecer un totalitarismo en donde las mujeres son condenadas a ser sirvientas y/o esclavas. La religión católica se vuelve un fundamentalismo. Y hay más: la infertilidad es una especie de epidemia, por lo cual las mujeres aún fértiles se vuelven piezas cotizadas y se convierten en sirvientas (uniformadas con una túnica roja) que procrearán a los hijos de sus dueños millonarios. Ellas son adoctrinadas bajo una nueva moral, mientras guardias armados con ametralladoras custodian los supermercados y los pecadores son ahorcados como en la Edad Media. Aparece la metáfora de la sociedad corrompida por la tecnología (un giro interesante que incluye el contexto actual, ya que la original fue escrita en 1985) y se reeduca a las mujeres en relación al parto y sus momentos previos, en escenas que se asemejan a Un mundo feliz, de Aldous Huxley. Es posible establecer paralelismos con la misoginia y el patriarcado del mundo contemporáneo. Además, aparece la cuestión del cuerpo y el sometimiento a cualquier precio. Y, como en todo relato sobre la tiranía, también habrá lugar para la resistencia. Con una formidable Elisabeth Moss (Peggy Olson de Mad Men) como protagonista, la serie va camino al podio de 2017. Pablo Díaz Marenghi

The Sinner – Usa Network/Netflix

La vuelta de tuerca que nos regala The Sinner existe en la inversión que le da a su trama: aquí no se trata de quién cometió el crimen, sino de por qué. Cora Tanneti es una madre que vive en las afueras de New York. Trabaja en un emprendimiento de la familia de su amoroso esposo y tiene junto a él un pequeño hijo. Todo parece encaminado para esta familia de treintañeros hasta que, en un brote psicótico a la mitad de un día de playa familiar. Cora asesina a puñaladas a un joven que disfrutaba del sol y el agua junto a su novia y sus amigos. Una larga investigación cae sobre Cora de la mano del detective Harry Ambrose (interpretado magistralmente por Bill Pullman), quien se dedica de lleno a intentar comprender qué llevó a esta mujer aparentemente normal a cometer tremendo crimen frente a una horda de testigos. Esta serie basada en la obra homónima de Petra Hammesfahr deslumbra por el tratamiento profundamente psicoanalítico que se le da a la trama. Los flashbacks hacia la infancia de la protagonista le dan una textura profunda, potenciada en muchos de sus episodios por la dirección de Antonio Campos, que ya ofreciera un tratamiento similar a su película Christine, profundamente emparentada a The Sinner. El crescendo al que nos somete en el primer episodio, hasta el momento en el que se desarrolla el crimen, es de lo más interesante en esta temporada de series. Iván Piroso Soler

Twin Peaks (Tercera temporada) – Netflix

La nueva temporada de Twin Peaks retoma desde tres bases, dos narrativas y una estilística: por un lado, retoma la serie desde donde la dejó, cumpliendo con aquella promesa del “Te volveré a ver dentro de 25 años”, cuya escena es retomada a modo de prólogo (del mismo modo, cobra valor de presagio el “Cuando me vuelvan a ver, ya no seré yo” que reza el enano en aquella sala de espera, ese limbo onírico en el que Cooper recibía señales, desdoblando su persona y revalidando, también, aquel grito de “¡Doppelgänger!” que hoy, a la distancia, logramos entender); en segundo lugar, adopta la visceralidad propia del film Fire walk with me, recrudeciendo el formato y dejando de lado el clima policial, suave y humorístico que hacía a la esencia de la S01, y potenciando aquellas vetas surrealistas algo disfuncionales de la S02; por último, y como elemento condensador, nos encontramos con un director con vía libre para trabajar a su antojo, por lo que esta S03 es un Lynch en estado puro, una obra de madurez de un autor que hace lo que tiene ganas en el medio que tiene ganas. El producto de todo esto es un thriller psicológico dadaísta de 18 episodios, con un fluir narrativo que por momentos prescinde del diálogo y la linealidad para boyar entre lo onírico y lo concreto, entre las reflexiones y las secuencias laterales. Hernán Ojeda

Un gallo para Esculapio – Underground/TNT/Telefe

Nelson (Peter Lanzani) es un joven de Misiones que viaja a Buenos Aires a llevarle un gallo de riña a su hermano Roque. Al llegar a la terminal no lo encuentra y no se ve obnubilado por las luces de la ciudad sino, más bien, lo contrario: es devorado por la oscuridad del conurbano profundo. Atando cabos acerca de dónde podría estar Roque, llega a una gallera dirigida por Chelo Esculapio (Luis Brandoni) donde hace pelear a su gallo para ganarse unos pesos. Pronto descubrirá que Esculapio puede llegar a saber dónde está su hermano y se involucrará en el mundo de las riñas y el delito. Si Okupas acertó al mostrar la crisis económica del 2000 y el vagabundeo urbano de un modo inédito para la época, Un Gallo… vuelve a dar en el clavo de la narración al incluir en el relato a las colectividades que erosionaron post crisis (travestis, bolivianos, senegaleses -como el personaje de Péndulo). Nelson y Chelo serán por momentos aprendiz y maestro y, sobre el final, le darán forma a una especie de buddy movie. Ambos atravesarán una transformación: la del primero, en alguien que parecía no tener un sentido más que el de reencontrarse con su hermano y que finalmente se forja uno propio. El otro, el líder de la pandilla, el experimentado y siniestro jefe del clan, irá diluyéndose de a poco en la decadencia mental y física. Pablo Díaz Marenghi

Bonus track:

Black Mirror (Temporada 4) – Netflix

Casi al cierre del año, con la mayoría de los rankings de lo mejor del año cerrados, el monstruo creado por Charly Brooker vuelve a sorprender con relatos que exploran la dimensión ominosa del ser humano desde la crítica a la tecnología. Seis nuevas historias que retoman tópicos ya tratados pero los renuevan con diferentes personajes, conflictos, tramas y hasta directores (se destaca Jodie Foster en “Arkangel”). Ya no sorprende la posibilidad de registrar recuerdos (“Crocodile”), la creación de mundos en una realidad virtual (“USS Callister”) o la posibilidad de seguir todos los movimientos de tu hija mediante un microchip (“Arkangel”). Pero, sin dudas, la Dimensión Desconocida del Siglo XXI vuelve a impactar con reflexiones profundas acerca de la maternidad, la posibilidad de alterar la realidad mediante la irrupción técnica o el modo de entablar relaciones sociales contaminadas por directrices cibernéticas (“Hang the DJ”, quizás el mejor episodio). Philip K. Dick tal vez haya adelantado, muchos años antes, los grandes tópicos que trabaja esta serie. Sin embargo, vale la pena asomarse sus relecturas  que, ante todo, interpelan a cualquier ser humano promedio de esta era, armado con un smartphone y una incertidumbre que no le cabe en el pecho. Pablo Díaz Marenghi

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