Los Productores #09: Pablo Acosta

El técnico-productor detrás de Invisible Estudio nos cuenta sobre sus proyectos, la influencia de Kid A en su trabajo y su fetiche con las baterías.

Por Gabriel Feldman

En su estudio-hogar ubicado en el barrio de Floresta Pablo graba, mezcla, masteriza y produce. Manuel Embalse, Les Inestables, Proyecto Gómez Casa, Escuela de Trance y El Príncipe Idiota, reciente lanzamiento en solitario de Mariano Di Cesare, son algunas de las bandas con las que ha trabajado. Pero además de sumar en las composiciones ajenas, dentro de Invisible Estudio encontró el espacio para desarrollar su propia obra, un cancionero electrónico crepuscular, inspirado en el Radiohead del siglo XXI y los ardides del productor Kieran Hebden como Four Tet, en donde ejecuta todos los instrumentos (voz, guitarra, bajo, batería, teclados, sintetizadores y programaciones) además de ocuparse de la parte técnica. Al igual que Hebden decidió no usar su nombre y apellido. Prefirió, en cambio, titularlo Los Días. Para alguien que define al trabajo en el estudio como una “fiesta”, entregándose a la posibilidad de experimentar y crear en el camino, no había nombre más acertado. Una pequeña anécdota lo describe mejor. “En un diciembre extraño filmando unas sesiones en vivo para Los Días en Invisible – escribe Di Cesare en la gacetilla que acompaña su nuevo EP –, surgió algún comentario de los que nunca terminan de cerrarse. Fue algo como «algún día voy a venir a grabar acá». A lo que Pablo respondió algo como ‘¿Cuándo? En dos semanas, ponele?’. Fue ahí que, sin dudarlo, me tiré de cabeza a la pileta vacía”. Es que pensar y componer música es a lo que dedica Pablo sus minutos, sus horas. Los días, al fin y al cabo.

AZ: ¿Cómo definirías el trabajo y el rol del productor artístico?

Pablo Acosta: en mi caso no pongo tanto énfasis en modificar la estructura de los temas por ejemplo, ya que no soy quién para decirle a una banda cómo debería ser su música, sino que me centro en el aspecto técnico de la cuestión, intentando realizar el mejor registro posible, siempre teniendo en cuenta el criterio estético de la banda. De hecho, cuestiones como decidir cómo microfonear una batería o una guitarra acústica, o si grabar a toda la banda en simultáneo, tienen un impacto gigante en el resultado final. Terminan definiendo un tema y son todas cuestiones que hacen a la producción. También la mezcla lleva la música a otro lado: podés hacer cosas que la banda ni se imaginaba en un principio.

Yo me considero más técnico que productor. En general no me contratan como productor sino que directamente vienen a grabar a mi querido Invisible Estudio, y sin que la banda o el solista se percate de la situación, de algún modo termino cumpliendo la función de un productor, realizando recomendaciones y hasta a veces tocando algún instrumento o creando alguna línea melódica.

AZ: ¿Cuándo y por qué empezaste en esa tarea de productor, pensar la música en términos de producción artística?

PA: Hace mucho años, allá por 1998 me atrapó la necesidad de hacer música que rompiera con las estructuras de la canción y estaba empecinado en hacer paisajes musicales más que canciones. Empecé a experimentar rústicamente, grabando con uno de esos microfonitos finitos que venían antes para las PC, y así grabé mi primer disco. Era un proyecto que se llamaba “Lágrima trayectos”. Ahí creo que empezó todo. Además unos años después toqué en una banda post-hardore llamada “Clima bajo tierra”, donde sin darme cuenta también realicé la producción de nuestro único disco, llevando a donde ensayábamos una consolota que tenía, que me permitía hacer grabaciones multitrack y me encargué de la grabación, mezcla y mastering. Después de eso, no paré.

AZ: ¿Y cómo fue tu formación?

PA: Empecé tocando de chiquito la guitarra en una banda de punk rock, y después de eso siempre tuve proyectos musicales. Estudié hace varios años en un lugar que se llamaba TMA y después en la EMBA, y todavía sigo aprendiendo, obviamente. Para estas cuestiones internet es fabuloso, hay mucha información.

AZ: ¿Un referente?

PA: Nigel Godrich, porque todo lo que el flaco toca termina volando. Y además Steve Albini, un tipo completamente distinto de productor. De hecho él se considera técnico, y me siento muy cercano a su modo de encarar la cuestión.

Radiohead-Kid-A

AZ: ¿Te acordás algún disco que te disparó la atención a nivel audio/producción?

PA: Kid A de Radiohead marcó un antes y un después en mi vida. Me abrió la cabeza. Cuando lo escuché por primera vez sentí que rompía con todo lo que había escuchado antes. Y también Pause, de Four Tet. Con ese disco aprendí tempranamente que con muy poco se puede hacer cosas increíbles.

Thom y Kieran

AZ: ¿Cuál dirías que es tu búsqueda cómo productor/técnico?

PA: Mi búsqueda es ayudar a la banda con las herramientas que tengo a que su música pueda dar todo de sí, que suene lo mejor posible. Intento buscarle la vuelta a la mezcla, que jugando y experimentando un poco se pueden generar ambientes geniales en la música que tal vez no se percibían del todo en la grabación cruda. Además tengo un fetiche con las baterías, me preocupo horrores por cómo microfonear la batería, cómo hacerla gigante. Me gusta que se escuche mucho, que tenga un rol importante.

AZ: ¿Por dónde se empieza cuando se quiere encarar una grabación de un disco? ¿Implementas alguna rutina de trabajo en particular?

PA: Por suerte siempre es distinto. Lo ideal es hacer o escuchar unos demos de los temas e ir ajustándolos, para tener ideas concretas a la hora de la grabación. Pero la mayoría de las veces la gente viene de una a grabar y vamos creando en el camino. Por ejemplo, con Manuel Embalse para su último disco El Nacimiento, lo grabé a él tocando la viola y cantando con un clic de referencia, y empezamos a sumar cosas, probando y jugando en el momento. Me dejaba a cargo de que se me ocurriera una bata electro y eso tiraba el tema para algún lado en particular. A partir de ahí pegábamos unos sintes y se iba creando todo durante el proceso. Con Manu nos cagamos de risa grabando, es muy divertido. O también, por ejemplo, con Les Inestables, sin conocer los temas nos mandamos a grabar a toda la banda en simultáneo y después le fuimos encontrando la vuelta a partir de ahí. Es siempre una fiesta.

AZ: ¿Se tiene en cuenta a la hora de pensar un álbum el hecho de que tal vez el formato en el que más se termine escuchando sea via streaming por alguna plataforma digital o la propia descarga de los archivos?

PA: No, para nada. Ahora es muy fácil descargar en formato FLAC, que no tiene pérdida de calidad y se escucha bárbaro. Además no me calientan tanto los mp3. Un mp3 320kbps se escucha súper aceptable, y prefiero que el acceso a la música sea mucho más simple y con la menor cantidad de intermediarios posibles. Priorizo acceso antes que a una supuesta mejor calidad ya que, al final, las situaciones de escucha nunca son óptimas. Igual, tenés que chequear las mezclas en medios de reproducción como notebooks o parlantes medio chotos, para estar seguro que se escucha relativamente bien en la mayor cantidad de medios.

Ponele que casi no tengo cedés, me los fui sacando de encima, sólo escucho vinilos, música en FLAC o mp3 y ahora estoy adentrándome de a poco en el mundo del cassette.

AZ: ¿Un disco o canción que te llena de orgullo haber participado?

PA: Estoy súper orgulloso de haber formado parte del primer disco de El Príncipe Idiota, Doméstico. Es un disco que fue realizado en muy pocos días, con muchísima frescura y espontaneidad, y donde tuve la libertad absoluta de “hacerlo mierda” durante la mezcla (en palabras de Mariano Di Cesare) y pude llevar un disco que empezó pensado como un disco “acústico” a un lugar mágico. Pero es como te decía, la magia ya estaba ahí, la hicieron los pibes. Sólo había que ayudarla a desplegarse.

AZ: ¿Hay algún disco al volvés a escuchar, tipo oráculo, para inspirarte?

PA: No sé si para inspirarme, pero escucho Misfits y se me cargan las pilas.

AZ: En Los Días componés y ejecutás todos los instrumentos y a la vez que te encargas de los procesos posteriores de mezcla y masterización, ¿Cómo juega tu mirada en ese caso más personal? ¿Te ponés obsesivo o te relajás y te dejás llevar?

PA: Te soy sincero, no me gusta mucho. Cuando empecé no hacía distinción alguna en las etapas del proceso, entonces era más libre. No me calentaba mucho en “cómo” grababa sino en sacarme de encima canciones. Ahora el productor me corta el chorro, me canso de mí mismo.

Además es bastante incómodo tocar y grabarte, como que no podés estar cien por cien en ninguno de los dos lugares. Pero bueno, hago lo que puedo. Igualmente, ahora estoy laburando en un disco nuevo de Los Días pero no como solista. Los pibes de Explotados por Jaimes me hicieron el aguante y formamos una banda. Grabamos en mi estudio y ahora estoy mezclando, e increíblemente me siento más libre laburando sobre ese material donde hay puesta energía de otros cuerpos además del mío. Es rarísimo. Lo más loco es que son reversiones de temas “viejos” que yo hacía solo, y ahora están tomando unas formas impensables para mí. Es fabuloso sorprenderse, no tener idea acerca de lo que está pasando y de pronto escuchar el resultado.

AZ: ¿En qué proyectos estás trabajando ahora?

PA: Ahora lamentablemente sólo estoy laburando con este nuevo disco de Los Días y esperando que se me confirmen otros posibles laburos. En un par de días voy a grabar la presentación del nuevo disco de Proyecto Gómez Casa y después de eso me espera la mezcla y el mastering. Así que acá ando, esperando que los dioses me manden gente que quiera grabar. Es bastante complejo vivir de esto, pero si hago otra cosa me muero.

AZ: Volviendo a las nuevas plataformas y los hábitos de escucha, si tuvieras que darle algún consejo al oyente como para que tenga una experiencia más intensa, ¿Cuál sería?

PA: Que de vez en cuando sólo escuchen música, es decir, que se sienten, se acuesten a escuchar música sin hacer otra cosa. Escuchar un disco de comienzo a fin, ya que una banda o solista crea un disco como un todo, donde hay subidas, bajadas y mesetas. Por un rato frenarla con las playlists. Igualmente poder hacer playlists de infinidad de cosas distintas es algo fantástico también, pero es interesante escuchar un disco como cuando escuchás un vinilo y sólo frenás un toque para darlo vuelta.//z

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