Libros internacionales destacados de 2016

Estos son nuestros elegidos. 

Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin – Alfaguara

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Este libro es una serie de relatos seleccionados y rescatados de una autora de la que poco se sabía. Escritos a lo largo de décadas, fueron olvidados en algún rincón de Estados Unidos hasta ahora. Lucía Berlin fue una mujer con una vida intensa y sus textos parecen ser inspirados en esa experiencia. Una niñez con una familia muy loca deja uno de los relatos más interesantes: “Doctor H. A. Moynihan”. La protagonista es una niña que ayuda a su abuelo en su consultorio odontológico. El momento culmine ocurre cuando ella tiene que ayudarlo a arrancarse los dientes para ponerse una dentadura postiza que él mismo creó. El secreto de las historias atrapantes de Berlin parece radicar en la perfecta armonía y sincronización entre descripción y narración. La crudeza y la minuciosidad en los detalles; una observación clínica de las personalidades de mujeres; una sociología de época (los ‘70-‘80); una combinación de melancolía y humor; todas estas características son factibles de relacionarse con los textos de Manual para mujeres de la limpieza. Uno de los relatos más exquisitos de la selección es “Mi jockey” (ganador del Jack London Short Prize de 1985) donde la narradora construye un momento con gran voltaje de sexualidad, con estrategias sutiles que incluyen imágenes claras de una mujer que trabaja como enfermera de jockeys latinos: “Lo tranquilicé igual que habría hecho con un caballo. «Cálmate, lindo, cálmate. Despacio… despacio». Se aquietó en mis brazos, resoplaba y roncaba suavemente. Acaricié su espalda tersa. Se estremeció, lustrosa como el lomo de un potro soberbio. Fue maravilloso.” Ayelén Cisneros

Las chicas, de Emma Cline – Anagrama
Sin título-4¿Cómo narrar la adolescencia? Ese momento de quiebre en el que todo ser humano deja atrás la niñez para enfrentarse, como puede, al mundo adulto. Algunas representaciones, como El guardián entre el centeno (1951) de J.D. Salinger, exploran el costado más oscuro del asunto: la indecisión, el miedo, la disconformidad, la rabia ante reglas a seguir que parecen incomprensibles. Existe una pregunta que abarca una complejidad mayor: ¿cómo narrar la adolescencia de una mujer? Eso que tan bien construyó Stephen King, siendo hombre, con Carrie (1974): el peso significante de la sangre en la primera menstruación, las risas a escondidas en el baño, las bromas que se deslizan entre la inocencia y la crueldad. Emma Cline, una novata en el mundillo literario, se ha despachado con una primera novela magistral: Las chicas (editada en español por Anagrama) es una historia iniciática que cuenta la vida de Evie, una preadolescente de 14 años que comienza a explorar su sexualidad, sus inquietudes, sus miedos y sus deseos al mismo tiempo que su vida da un giro de 180° al conocer a Sussane, una joven que integra un clan (inspirado en la Familia del célebre asesino serial estadounidense Charles Manson). Ella es una mujer aguerrida, despreocupada, a la que no le preocupa si su pelo está enredado, huele a pis de gato o si se le escapa un pezón a través de su blusa. La figura de Sussane la cautiva, la fascina y la succiona dentro de un mundo que trastocará su destino para siempre. Con una prosa envolvente y prolija, con un ritmo propio del mejor realismo sucio norteamericano, Cline construye una de las novelas más destacadas del 2016, cuyo valor agregado es doble: por un lado, la notable adaptación histórica y ficcionalización de sucesos que atrapan, ya desde un punto de vista historiográfico. Por el otro, el abordaje y el desarrollo en profundidad de la femineidad en su faceta de mayor introspección y búsqueda, que identificará a cualquier muchacha que haya sobrevivido a los terremotos de la adolescencia. Pablo Díaz Marenghi

La Reserva Nacional Pushkin, de Sergéi Dovlátov – añosluz 

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Sergéi Dovlátov en nuestro país es un secreto a voces. Se pueden conseguir pocos libros de él.  Algunas de sus obras esperan en Mercado Libre para que alguien oferte por ellas. Juan Forn contó su historia en dos contratapas en Página 12: un exilio forzado a Estados Unidos, su amistad con Kurt Vonnegut, su alcoholismo, su vicio. Añosluz editó La Reserva Nacional Pushkin, seguido de dos cuentos: “Ariel” y “La Uva”. Una parte de la producción literaria del ruso que aún no estaba traducida al castellano. Todo un suceso. ¿Cuál es el secreto de los rusos? ¿Sus prosas voluminosas? ¿Sus historias melancólicas? Todo lo que se puede llegar a contar ya lo hizo un ruso. Con solo nombrar a Fiódor Dostoievski, sabrán de qué estoy hablando. Entonces, qué tiene Dovlátov para ofrecernos en La Reserva Nacional Pushkin. Una historia cargada de tintes autobiográficos: Boris, un derrotado que intenta ser escritor, es abandonado por su familia y consigue trabajo como guía turístico en un museo que homenajea la vida del poeta Aleksandr Pushkin. A partir de ahí todo se convertirá en hilarante. Además regala frases como: “Escribí, creá una obra maestra. Que produzca una conmoción en el alma del lector. Aunque sea en una sola y única persona viva… Un objetivo para toda la vida”.  Nunca mejor dicho. Joel Vargas

Ciudad en llamas, de Garth Risk Hallberg – Literatura Random House

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Nueva York es la capital del mundo occidental desde el final de la Segunda Guerra y, más aún, desde la caída del Muro de Berlín. Es una ciudad que se puede construir con libros, películas, canciones y series. Pequeños retazos que pueden edificar una caminata por Central Park, un paseo por las calles de Queens, una tarde en Coney Island, una esquina de Manhattan. No es necesario conocerla para describirla. Es la industria cultural al servicio de la construcción de una fascinación por una ciudad desconocida para muchos. A la lista de productos culturales que enaltecen a la mística de esa metrópolis se le suma Ciudad en llamas ¿la última gran novela americana?  Garth Risk Hallberg tardó seis años en terminarla, son más de mil páginas que recrean un periodo caótico de la urbe norteamericana. Todo comienza con un tiroteo en Central Park en el 76 y termina en el 77 con el segundo gran apagón de NYC, entre disturbios y saqueos. En el medio hay literatura, una radiografía descarnada de los claroscuros de la época: punks, bohemios, magnates en caída libre. Es una novela coral, los personajes deambulan por la cornisa de la derrota, su banda de sonido está formada por canciones de Patti Smith y los Ramones. En una entrevista Risk Hallberg dijo que “pensaba que New York era una ciudad hecha con montones de libros, un paraíso”. Ya está, él aportó su granito de arena. Joel Vargas

El hermano mayor, de Daniel Mella – Casa Editorial HUM

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Daniel Mella irrumpió en la literatura uruguaya con tan solo 21 años. La crítica lo señaló como uno de los elegidos, uno de los pibes que era el presente y futuro de las letras orientales. Primero llegó Pogo (1997), luego Derretimiento (1999) y la maquinaria se detuvo más de una década cuando publicó Noviembre (2000). ¿Un escritor puede dejar de serlo? Él parece que no, volvió en 2013 con un libro de cuentos, Lava. En una entrevista hizo referencia a su silencio literario: “Miraba hacia el futuro y me veía haciendo siempre lo mismo, me vi solidificándome en el rol de escritor y eso me asustó. La literatura se empezó a convertir en una esposa: me despertaba y estaba ahí, me iba a dormir y estaba ahí, iba al baño y lo mismo. Se transformó en una obsesión. Llega un momento en que la literatura empieza a justificar tu vida, lo es todo, y fuera de ella no sos nada. Por eso paré diez años”. En 2016 HUM editó El hermano mayor, su obra más autobiográfica. En el verano de 2014 muere su hermano. Convierte ese dolor en literatura, mejor dicho lo disecciona poco a poco. Narra las consecuencias de la tragedia, explora el amor y su pasado; no se queda atrapado en el espacio entre palabra y palabra mirando como el tiempo se desplaza sin él. Joel Vargas

 Los Impunes, de Richard Price – Literatura Random House

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¿Quién es Harry Brandt? Un seudónimo que inventó Richard Price para publicar Los Impunes, uno de los policiales más atrapantes de los últimos años. Proyecto que surgió de manera paralela mientras escribía un libro sobre Harlem. Hasta Stephen King hablo maravillas: “la novela criminal del año: cruda, valiente e imposible de dejar”. Price es conocido por ser el guionista de The Color of Money (1986), de Martin Scorsese – nominada al Oscar en la categoría mejor guión adaptado- y de varios capítulos de The Wire; el co-creador junto a Steven Zaillian de The nigh of; por haber escrito Clockers (1992), entre otras novelas y por ser un tipo que hace un trabajo de campo arduo a la hora de escribir, días y noches rodeado de policías y marginales. Entonces, como es de esperarse, Price en Los Impunes construye un universo sórdido ambientado en las calles de Nueva York. Año tras años los Gansos Salvajes, un grupo de personas que pertenecieron a la brigada Anti-Crimen y fueron amos y señores del East Bronx en los noventa, se reúnen a recordar viejos tiempos. Cada uno tiene una obsesión con “cazar” un criminal que salió impune de un crimen que se lo acusaba, como si fueran el Capitán Ahab tras la ballena blanca, Moby Dick. El título original de la novela es The Whites, una clara alusión a la obra maestra de Herman Melville. El punto de partida es cuando Billy Graves,  el sargento del turno noche en Manhattan,- el único de los Gansos Salvajes que sigue siendo policía- encuentra muerto a uno de estos impunes en la víspera de San Patricio. Paremos ahí, mejor no spoilear más. Un dato para entender mejor su universo es una entrevista publicada en la revista norteamericana Guernica que le hace David Simon, creador de The Wire, a propósito de la salida del libro. Aquí unos fragmentos en castellano de esa charla. Joel Vargas

Stoner, de John Williams – Fiordo

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Desconocida durante años para el gran público, Stoner, de John Williams, es ahora aclamada por la crítica, por escritores y por figuras del espectáculo. Desde Ian McEwan y Vila-Matas hasta Tom Hanks han elogiado esta obra que permaneció oculta por décadas en Estados Unidos y que comenzó a reeditarse hace aproximadamente diez años en el país del norte –en donde se transformó en un best-seller casi automáticamente–, y poco después en Francia y España hasta recalar en Argentina a principios del 2016, gracias al trabajo de Fiordo. La historia de Stoner es simple: William Stoner, hijo de agricultores de Missouri, es alentado por su padre a concurrir a la facultad de agricultura, para adquirir conocimientos que en un futuro le permitan administrar mejor la granja familiar. En la universidad se siente particularmente atraído por una materia lejana a la currícula de su carrera: Lengua Inglesa y Literatura. John Williams narra con calma y sencillez la vida de Stoner, desde la adolescencia hasta su muerte, pasando por los amoríos, el nacimiento de una hija, las vicisitudes profesionales y el espíritu de época del período comprendido entre las dos guerras mundiales. La novela, como tantas otras obras norteamericanas del siglo XX, cuenta las tragedias de una vida, pero lo hace sin sobresaltos ni exotismos. Williams no exorciza los demonios de Stoner a través del alcohol, las drogas o los excesos heroicos, sino a través de una triste sapiencia que lo afianza a su moral y a una ética de la persistencia en el propio camino por sobre los volantazos o las decisiones poco afortunadas.Quizás esta moral alejada de los excesos y de la velocidad haya sido clave para entender la poca visibilidad que tuvo la obra en la época de su edición, en la que hacía ebullición la literatura beat de años anteriores y persistía con fuerza la literatura de la generación perdida. Un gran hallazgo de Fiordo en Argentina y de las pequeñas editoriales españolas que apostaron por la recuperación de esta obra fundamental de un autor que merece ser revisitado. Juan Alberto Crasci

Leñador, de Mike Wilson – Fiordo

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Un tipo deja todo. Un tipo deja su vida atrás. Un tipo trata de escapar de la oscuridad, del pasado. Un tipo se va a los bosques del Yukón. Un tipo aprende a ser un leñador. Un tipo se hace uno con la naturaleza. Leñador, de Mike Wilson es un tratado lógico filosófico, la cita de Ludwig Wittgenstein que usa de epígrafe da una pista: “El juego mismo de la duda presupone la certeza”. También es una novela ¿experimental? Los críticos que no saben que decir tildan de experimental cualquier cosa que no siga el eje narrativo tradicional, a saber: introducción, nudo y desenlace. Leñador es una novela que juega con el lenguaje. Está llena de pasajes casi enciclopédicos, muy descriptivos y consejos de cómo ser un gran hombre en la tarea de cortar árboles; un arte milenario. Entonces, un tipo se va al bosque a aprender un arte milenario para tratar de encontrar el equilibrio. Un tipo aprende cosas. Un tipo es. Joel Vargas

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