El viaje psicodélico de Verde y los Caballos a Marte

Hablamos con Gonxalo Verde sobre su nuevo proyecto: Verde y los Caballos a Marte, antes de que se presenten el 9 de julio en el festival Independencia Viva. 

Por Matías Roveta

Gracias por el viaje, ese es el nombre del EP que Verde y los Caballos a Marte editó en 2015. Pero, ¿qué es lo que están agradeciendo y celebrando los músicos? Puede pensarse en el título como una manera perfecta para describir el efecto que genera sumergirse en estas cautivantes cuatro canciones, condimentadas con cierto ingrediente lisérgico. Porque los que debieran agradecer, sin dudas, son los oyentes. Aquellos que tienen la posibilidad de dejarse llevar y perderse en un disco que funciona como un emocionante y sintético manual de buena melomanía rockera, un recorrido conciso pero contundente por varios de los mejores momentos de la historia del rock: guitarras ruidosas con veta vanguardista que remiten a Sonic Youth, melodías sentidas y susurradas en la mejor tradición shoegaze/dream pop, algunos fraseos de violas cargadas de pasión onda Darklands de The Jesus and Mary Chain y teclados envolventes en plan Pink Floyd circa Syd Barrett.

Gonxalo Verde es el cantante y guitarrista, pero sobre todo el creador de esta original banda que llegó para refrescar el underground local. Nadie mejor que él para explicar de qué se trata todo esto. “El concepto de viaje es casi una postura ética y estética dentro de la banda. Entender el viaje como un objetivo en sí y no como un medio para llegar a otro lado. Nosotros nunca tocamos las canciones de la misma manera, siempre dejamos espacios para improvisar. La canción nos lleva, no importa dónde, lo que importa es ir y ese es nuestro viaje”, analiza Gonxalo. Reminiscencias, dijimos, a mitad de camino entre la psicodelia y el noise:

 AZ: ¿Cómo podrías definir el estilo del grupo?

GV: Las bandas de noise rock y shoegaze son un poco nuestra escuela musical, también algunas bandas hardcore y postpunk. Pero creo que en nuestra música hay otras dos grandes influencias. Por un lado, esas bandas de rock and roll de los ’70 que se subían al escenario y todo se perdía en una inmensa zapada lisérgica, como Grateful Dead, Neil Young and Crazy Horse y tantas otras. Y también la música folclórica argentina.

AZ: La base rítmica corre a cargo de un bombo legüero y una chancha. ¿Cómo es hacer convivir influencias tan diversas?

GV: Yo esto no sé cómo explicarlo bien en palabras, pero el sonido del bombo legüero me lleva a otro lado. Lejos del hombre de ciudad que soy, a un lugar más profundo.

Gonxalo, además de músico, trabaja editando bandas como miembro del sello independiente Black Fish Discos. Es, de hecho, su creador: “Sí, yo comencé Black Fish Discos hace algunos años, y hoy en día más que un sello discográfico es un colectivo de bandas. A mí me gusta la música más que nada en el mundo y me gusta estar rodeado de músicos: hacer el sello me dio esa posibilidad y estoy muy agradecido por la amistad que hoy me une con muchos de los que integran Black Fish”. De ese tipo de relación afectiva que lo liga a otros músicos de su sello nació Verde y los Caballos a Marte: Gonxalo hizo un viaje (sí, otra vez el concepto clave) a Traslasierra, Córdoba, en abril de 2015 para tocar junto a otras bandas de Black Fish Discos en un festival, pero la cosa no terminó ahí. “Tocamos al atardecer con las sierras teñidas de rojo en frente nuestro y por la noche a la orilla de un arroyo con relámpagos de fondo. Fue un buen comienzo y no había razón para no continuar”, cuenta Gonxalo sobre el germen para la creación de la banda que completan Pelu Garcia en guitarra y Alf Rojo en bombo legüero y chancha, junto a la participación de algunos invitados esporádicos. En ese 2015 editaron el mencionado Gracias por el viaje y ya están trabajando en un nuevo lanzamiento: “El próximo Ep que saquemos con Los Caballos va a estar editado en conjunto con Cincope Records y se va a llamar Música para sectas”.

Hay otras dos particularidades importantes que caracterizan a Verde y Los Caballos a Marte. En primer lugar, las letras: mensajes muy breves (es posible pensar en El Mató a un policía motorizado) que, no obstante, se las arreglan para decir mucho. “Me gusta que las letras digan algo y creo en la economía de recursos para decirlas”, explica Gonxalo. Una de ellas es la de “Sueños por salario fijo”, punto alto, que pareciera versar sobre la idea de mantener las convicciones y arriesgarse por lo que uno quiere:

AZ: ¿Creés que esos valores son elementos claves para una banda de rock?

GV: Las convicciones creo que son importantes para cualquier persona, más allá que seas músico y más allá que hagas rock. Me gusta la gente con convicciones, me hace pensar, creer y crecer. Justamente el otro día leía la noticia de las bandas platenses que se negaron a tocar en los festivales organizados por el gobierno de [María Eugenia] Vidal, entre otros motivos, por la política de cierre de espacios culturales. Músicos que anteponen sus convicciones al enorme deseo de tocar en vivo: a mí esas actitudes me emocionan.

El otro aspecto clave de la banda de Gonxalo Verde: los shows en vivo. Performances en donde la propia estructura de la canción se pone a prueba y se deshace en el contexto de improvisaciones voladas. El próximo 9 de julio en el Festival Independencia Viva está la oportunidad de comprobarlo.//∆z

Un comentario en “El viaje psicodélico de Verde y los Caballos a Marte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *