Entre feriantes, talleres, música y comunidad, Distrito Comix se volvió mucho más que una feria: un ritual de encuentro que reivindica la potencia colectiva, el papel y la experiencia compartida en la historieta argentina. Su sexta edición se realizará el sábado 11 desde las 15 h, en La Cazona (CABA).
Desde su aparición en 2022, Distrito Comix se ha consolidado como un lugar de encuentro único dentro de la historieta argentina. Lo que comenzó como un impulso autogestivo ha crecido hasta convertirse en un colectivo multidisciplinario que hoy funciona como puente entre generaciones de artistas, editoriales y lectores.
Detrás de la organización de este “ballet cósmico” (como ellos mismos lo definen) se encuentra un equipo que entiende la gestión cultural como un acto de resistencia y militancia artística. El colectivo está integrado por Celeste Mandanici, Magenta Magnelli, Vonchuyo, Ayelén Gualtieri y Fede Di Pila. Juntos, han logrado que el proyecto trascienda las paredes de la autogestión pura para intervenir en espacios de relevancia institucional como el Palacio Libertad (ex CCK) y la Feria del Libro de Flores.
Conversamos con Fede Di Pila, quien desde 2022 desempeña un rol clave en la comunicación, diseño, curaduría general y como referente del espacio en La Cazona. Esta charla es también un manifiesto: una reflexión profunda sobre la importancia de lo colectivo, el desafío de dialogar con las instituciones y por qué, en plena era digital, el papel y el encuentro cara a cara siguen siendo el pulso vital de la historieta argentina.
ArteZeta: Distrito Comix nació en 2022 y ya va por su sexta edición, además de haber intervenido en espacios como el Palacio Libertad. Mirando hacia atrás, ¿cuál ha sido el mayor logro del colectivo para sostenerse y crecer en un contexto tan desafiante?
Fede Di Pila: Mantener propuestas novedosas que nos interpelan tanto desde el contenido, como en la propuesta formal ha sido uno de los puntos que mantuvo encendida la chispa. El contacto con autores que admiramos, saber que generamos un espacio de encuentro entre distintas generaciones de dibujantes y guionistas (tanto amateurs como profesionales) y ver la reacción de disfrute del público es, sin duda, el mayor logro. También la forma de construir alianzas con distintos actores del campo, como sponsors y divulgadores, e invitarlos a ser parte de una comunidad. Creo que el mayor acierto es crear un espacio que sea inclusivo e invite a participar.

AZ: En un mundo cada vez más digital, ¿por qué creés que el encuentro físico en festivales y ferias sigue siendo el pulso vital que mantiene viva a la historieta nacional?
FDP: Porque el encuentro físico, la participación colectiva con tus pares, es un ritual de consolidación y crecimiento que la experiencia digital no te brinda. Pasás por el cuerpo lo que estás viviendo, accionás con todos tus sentidos, mirás a los ojos a un otro, te desplazás de tu vivienda o lugar de trabajo y te sumergís en un mundo donde se condensan intereses y problemáticas en común. Todas son vivencias que dejan huella en lo que te constituye como persona.
AZ: Distrito Comix se define como un espacio comunitario y multidisciplinario. ¿Cómo se logra amalgamar el trabajo de 70 feriantes independientes con visiones tan distintas para que el evento se sienta como una construcción común?
FDP: Creemos que se consigue abriendo el juego a que cada feriante o artista se sienta con libertad de opinar y proponer. Hay un accionar orgánico que supera ampliamente la capacidad que podemos abordar desde el grupo que organizamos. Nuestro rol es garantizar el espacio de juego y algunas herramientas; el resto lo hace la comunidad siendo pueblo, proponiendo, participando a los gritos o en las sombras. Es el caos siendo preciso y oportuno en el “ballet cósmico”.
AZ: De la autogestión pura a ocupar roles de curaduría en espacios institucionales como el festival Hoy Viñetas, ¿cómo cambió la perspectiva del colectivo ante estos nuevos desafíos?
FDP: Lo hacemos siempre desde nuestra identidad: somos un grupo en el cual primero somos autores y luego productores. Intentamos no perder ese eje: identificar qué nos falta o qué nos gustaría que suceda en nuestro sector para luego proponer y hacer. Es muy importante no perder de vista este enfoque cuando dejás de tener el control total que te da la autogestión y tenés que lidiar con instituciones o espacios con intereses y urgencias que no son solo las tuyas.
Es un aprendizaje constante y por momentos tedioso, ya que implica involucrarse con tareas no tan divertidas o ajenas al interés personal, como los temas legales. Uno quisiera que sea más simple, pero a medida que vas ampliando el espectro, ves que no queda otra más que dar el paso y aprender, o quedarse en tu campo de acción, que es respetable obviamente. En el caso de que se quiera abrir el juego, es vital refrescar siempre los motivos de por qué iniciamos esto y para qué; así no se diluye tu identidad en instituciones grandes que pueden comerte y desvirtuar tus intenciones iniciales.
AZ: En la grilla conviven talleres para infancias, sets musicales y el Drink and Draw. ¿Es la hibridación con otras artes la clave para acercar la historieta a nuevos públicos?
FDP: La historieta es un lenguaje que siempre se cruzó con otras artes. Surgió casi simultáneamente con la animación, y sus personajes y estética formaron parte de afiches de películas o discos de bandas. Hacer este cruce en el festival es reivindicar el carácter completo que tiene esta disciplina. No es una estrategia de marketing, como lo sería traer una banda convocante que conceptualmente no dialoga en nada con el mundo del cómic. A lo que invitamos es a percibir la historieta como lo que es: un arte integral capaz de generar pensamiento que dialogue con otras disciplinas. Ahí está el carácter enriquecedor para un público que tiene el preconcepto de que en la historieta no habitan géneros o temáticas diversas.
AZ: Esta edición cuenta con figuras consagradas como Salvador Sanz y Ayar Blasco junto a talentos emergentes. ¿Cómo trabajan para que la jerarquía se horizontalice en el festival?
FDP: Para nosotros, Distrito Comix es un lugar de encuentro en el cual intentamos que confluyan todos los agentes del sector, apuntando a generar un círculo fortuito de retroalimentación, ya que todos son importantes. Sin nuevas generaciones la historieta está acabada, y sin profesionales que compartan su experiencia, la cadena de aprendizaje colectivo se interrumpe. Intentamos hacer ese puente sin tanta solemnidad; las jerarquías no se pierden por compartir una mesa, son las obras las que generan reconocimiento.

AZ: ¿Qué importancia tiene que el festival sea también un lugar de formación y producción, más allá de la venta?
FDP: La tarea pedagógica nunca hay que perderla de vista. No hay que dar por hecho que todos sabemos todo y que no hay público nuevo entre nosotros. Es fundamental compartir el conocimiento y la experiencia para crear ese puente entre quienes están aprendiendo y quienes ya son profesionales.

AZ: Con seis ediciones encima, ¿cuál es el próximo paso para que el circuito independiente se consolide como un actor central de la cultura contemporánea argentina?
FDP: Principalmente, mantener la continuidad; en este contexto, ya es todo un logro. Por otro lado, nos gustaría ampliar las propuestas y espacios, y seguir construyendo lazos de trabajo con colaboradores externos (como Capitán Barato, Cultura Guiso, Rey Esteban y Cónsul en esta edición) que nos apoyan para que el proyecto siga creciendo.//∆z

Distrito Comix – 6ta Edición
¿Cuándo? Sábado 11
¿A qué hora? A partir de las 15:00 h.
¿Dónde? La Cazona de Flores (Morón 2453, CABA).
Entrada: Libre y gratuita (algunas actividades como el Drink and Draw requieren inscripción previa y son aranceladas).
Más info: @distrito.comix