En su primera columna, la autora del newsletter Cartas del malón, analiza las consecuencias de la cuarentena; la posible nueva normalidad y el proyecto de Néstor Montalbano, cabeza de Cha cha cha y Todo por dos pesos, que recopila material de archivo audiovisual de la historia argentina, edita uno de cada año y  lo sube a YouTube. 

Por Julieta Correa

Un amigo que está en México acaba de empezar su cuarentena en soledad, dice que lo alegra poder finalmente dar lecciones sobre cómo pasar el tiempo. Está muy equivocado, lo principal de este asunto es el tiempo acumulado. El desgaste. A todo lo que me diga contestaré simplemente: sí, típico de la primera semana de soledad. Y así. En mi casa hay algo que repetimos mucho, porque somos todos unos maestros ciruela: qué horror tener razón. Es cierto, pero a la vez qué agradable es explicar cosas.

En estos días trato de no obsesionarme con cada estado de ánimo. Lo que sí hago es llevar un apunte de las nuevas palabras: Distanciamiento social, Nueva normalidad, Barbijo-Tapaboca, Aislamiento preventivo, Permiso de circulación, Fase 4. Parecen marciales. Está bien, las entendemos, pero podrían haber sido, no sé, silvestres. Días llenos de semillas, surcos, capullos, bajos y zanjas. Como las calles de una ciudad costera o la salita de jardín de infantes de un colegio medio hippie. Mejor así, en el futuro las expresiones pandemial van a quedar fijas en este momento y no las vamos a volver a usar. Hasta que, de pronto, en una conversación cualquiera alguien sin querer diga Nueva Normalidad y se acumulen estos recuerdos dementes de masa madre, noches de filminas, fiestas por zoom. Oh. Pero falta para eso, mientras tanto es curioso encontrarlas en el pasado. La primera vez que leí en una novela la palabra cuarentena la anoté en un papel. También las referencias al encierro.

“Los seres humanos somos creadores incansables de interiores y nuestra capacidad para fabricar un nido en los reductos más ínfimos no tiene límites”.

“La gemutlichkeit no es tan solo confort o comodidad, es sobre todo refugio, depuración, la sensación de hallarse en el propio nido, lejos de las complicaciones externas”.

“Antes, cuando era alegre -alegre ahora sabe que lo fue- su mirada corría lejos, iba de un monte, de un molino, a una tropilla lejana, a un sulky por el camino”.

Todo lo que leemos y vemos se resignifica. Pasa siempre, claro, leemos en clave de nosotros mismos y quizás por eso me engancho menos con las novelas viscerales de maternidad y me gustan más las que son conversaciones intelectualoides sobre angustia existencial burguesa, sobre caminar por la calle. El word me dice que no existe “intelectualoides” que es “intelectuales”. Ok, tendrá razón. Por las dudas conservo las comillas.

Se llenó de opciones de cosas para ver. No pasó lo mismo con el resto de los sentidos. Capaz cocinamos para sentir olores distintos dentro de la casa. Es importante tener azúcar, ajo, jengibre, vino, una fruta que se pudre, que parezca que pasa el tiempo. ¿Y tocar? todavía me acuerdo de tocar, por las dudas adopté una gata. Pero la cuarentena pasa esencialmente (dramáticamente) sobre todo por los ojos. Opciones:

Ir a los lugares que nunca pudimos visitar, el MOMA, la Muralla China, el Transiberiano, Japón en abril. Lugares comunes. Ver la ciudad que extrañamos (lo que se dice “rincones”), las plazas, el Congreso, Corrientes. Ver videos de montañas vacías, de las olas rompiendo en la orilla del mar (para saber si siguen ahí). Las casas angulosas o desordenadas de algunxs famosxs, los jardines enormes de algunxs tuiterxs. Me pasaron un video de caminar en Manhattan bajo la lluvia. Yo no conozco Manhattan pero conozco la lluvia y extraño caminar. El video es realmente hermoso. Se me ocurrió entonces una idea: podría juntar videos de caminar, videos que ya estén cargados y hacer un compilado de caminatas por el mundo. Quizás lo haga, pero una cosa es tener una idea, otra hacerla y una tercera que el resultado quede bueno. Últimamente pienso que, de las tres acciones, la más difícil es la segunda. Aunque no sé si “tener una idea” es exactamente una acción. Hay que tener cuidado con las ideas, además. En general se le ocurren a más de unx y eso termina en lío.

Hace rato ya que me recomiendan una serie de videos de YouTube que cumple las tres cosas: es una buena idea, es un trabajo arduo pero está hecho, el resultado es una maravilla. Pero vieron que es difícil tomar recomendaciones, sobre todo cuando hay tantas. Mi papá por ejemplo va desde el ruego a las amenazas y la censura: te prohíbo terminantemente que mires tal película. Todavía no sabemos cuál le da más resultado. En este caso, recién la semana pasada, que llegó hasta el año de mi nacimiento, me dispuse a verlo. Después de eso, el éxtasis:

Videos alucinantes de 8 a 55 minutos que muestran cosas como: Walt Disney con Molina Campos en Buenos Aires, mirando dibujos de gauchos, Perón en el primer Festival de Cine de Mar del Plata, una campaña de moralidad en el 62, recitales, videoclips, publicidades, discursos políticos, la manera de hablar, la ropa, los autos, la música, el paisaje, la tele. ¿Y después del éxtasis?

Instagram, claro.

Lo subí a una story, un periodista lo vio, se copó, entrevistó a Montalbano en su programa de radio. De ahí saco las transcripciones de sus comentarios, gracias a Narraciones Extraordinarias de Radio Provincia.

Néstor Montalbano, cabeza de Cha cha cha y Todo por dos pesos, recopiló material audiovisual de archivo y armó casi un video por año desde 1940 de la historia del país. “Son videos que empecé haciendo de manera familiar, para los amigos. Por una pasión argentina que debo tener sin duda. De a poco me di cuenta de que eso tenía un valor. No soy cyber, no soy de internet. Un día lo puse en YouTube y vi que la gente se empezó a prender, empezó a seguirnos. Y curiosamente también la gente me mostró un camino de lo que quería ver. Y así fui conformando como un lenguaje”.

Dice que el material es, en alguna medida, gracias a la generosidad de YouTube. “Por un lado podemos decir que son explotadores, porque uno trabaja gratis para ellos pero también es una manera que nos permite recopilar, reconstruir, en este caso la historia”. No es historiador, es un tipo que construye cuentos. “Tranquilamente podría copiar y pegar algunas frases, la palabra inflación. Todo es un causa-efecto. Como en los cuentos, es cíclico, todo se repite. Todo en la vida es lo mismo. Es como dijo Chaplin, ¿de dónde saca usted las historias? de la vereda de enfrente. Nada va a ser superado”.

Y así va mezclando, armando, recordando un cuento por año: “Yo lo miro como un trabajo antropológico porque lo que hago es poner en fila una serie de sucesos, en su cronología. Cada año tiene su cronología. Y eso mismo, aunque te parezca mentira, me va estructurando como si fuera una película o un cuento, que tiene un principio, un desarrollo y un final, un conflicto. Generalmente cada año gravita sobre un problema. A lo largo de todo el año. Pero a la vez está nutrido de muchos conflictos. Pero todo eso a la vez alimentado por sensaciones emotivas, alegres, tristes, como es la vida”.

El material es alucinante, pero no es solo eso. Son videos terribles, conmovedores y muy graciosos, contados de una manera muy personal: “A esta altura tengo una técnica de cómo ir a la búsqueda. Primero busco todo lo que pasó ese año de varios lados que me señalan por un lado las cuestiones políticas, por otros la música, que es muy importante. Y así voy armando, por eso decía que es un trabajo antropológico. Una cosa me va llevando a la otra y me pongo obsesivo y digo no, esto lo tengo que encontrar, en algún lado está. Lo que sí me baso es en mostrar con la imagen en movimiento. A mí me aburre mucho la fotografía, me aburre mucho el tipo que te habla, que te explica. Si yo pudiera ponerle olor a eso… O sea que cuando estamos en un taller vos sientas el olor a un taller, al puchero, al vestuario de cada época. Vos no tenés recuerdo de cuando eras chico, del patio, el olor a mandarina, eso no está en ninguna otra parte”.

Dice que no lo puede monetizar porque es material que está en YouTube, pero tiene sus dueños, pero lo hace por el entusiasmo. Y el público le agradece y estimula: “La gente no lo puede creer. Hay algún sector que había perdido la historia. La política tiñe mucho y te borra una parte de tu pasado, porque vos no querés recordar momentos oscuros. Vamos a poner el caso de la dictadura. El tipo que nació como yo en el 71, en el 70, en los 70. Vos también tuviste vida, vida propia. Mientras pasaba eso feo vos te sostuviste de algún lado. Escuchabas a los Bee Gees, escuchabas a Abba, salías al boliche, no sé. Hay una parte que te la borran, que te la borraron. Y esos puntos catárticos de alguna manera son los que trato de reconstruir. Y eso es un agradecimiento muy grande que me llega de la gente”.

Si no son centennials pueden empezar por el año de su nacimiento. Si no por el año de alguna efeméride personal o universal favorita. El hombre en la luna, la caída del muro, el mundial del 86, la excusa que necesiten para meterse en este mundo fabuloso que es el pasado argentino.

La entrevista completa y el programa de Enzo Maqueira y Ayelén Oliva lo pueden escuchar acá. 

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Estoy encerrada y vivo sola, hago el esfuerzo de que pasen cosas, de juntar algunos secretos. Pero cosas pasan siempre: aprendí a hacer chutney, miro a la gatita quedarse dormida, perdí mi celular y apareció. Lo encontró un tipo que le pidió a su hija centennial que me buscara. Por un tuit ella encontró mi perfil de Instagram, me escribió y lo fui a buscar al día siguiente a una panadería a 20 cuadras de mi casa. Lo perdí viajando en taxi, el conductor me estaba contando que el ministro de Defensa de Canadá contó en la conferencia de Toronto de todas las especies de aliens con los que teníamos relación. Bueno, no ustedes y yo, el gobierno de los Estados Unidos. Enumeraba todas las especies, todos los idiomas, todos los inventos que habían infiltrado en la tierra, como los celulares y computadoras. Cómo iba a creer en el virus si nos habían mentido hasta con los extraterrestres. Me dijo que lo googleara cuando llegara a casa. Esto es lo que encontré: https://mundo.culturizando.com/segun-ex-ministro-defensa-canada-al-menos-4-especies-alienigenas-viven/

No podemos decir que no pasen cosas todo el tiempo.

A mí por ejemplo ahora empezó a dolerme la garganta.

Al otoño por ejemplo le llegó el frío.

Y creo que está por ser luna llena.

En la cuenta de Montalbano pasa de todo. Les recomiendo mucho ver algunos videos. Si les gusta la historia, la moda, la música, la política, la publicidad, el deporte, la patria se van a volver locos. Si no les gusta nada de eso, sepan que siempre es bueno probar cosas nuevas y desconcertar a su algoritmo.//∆z