“Queremos volver a conquistar al público de la historieta”: Martín Ramón y la Bienal que impulsa desde Espacio Moebius
Por Diana Romero

Desde Espacio Moebius, Martín Ramón impulsa la Bienal de Historieta de Buenos Aires con la intención de conectar con nuevos lectores y reposicionar a la ciudad dentro del mapa internacional de la historieta.


Entrás al mundo de la historieta y el primer lugar de encuentro es Espacio Moebius. Durante más de una década, la puerta roja de barrotes de acero, intervenida por varios artistas, se ha convertido en un verdadero motor cultural. Detrás de ese impulso sostenido está Martín Ramón: editor, librero, productor cultural y una de las figuras que ha contribuido a tejer redes entre artistas, lectores, editores y festivales dentro y fuera del país.

Desde fines de 2008, Martín Ramón impulsa Espacio Moebius como una plataforma múltiple: editorial independiente, galería de exposiciones y punto de encuentro para la escena de la historieta contemporánea. Lo que en un comienzo significó una apuesta apasionada por el medio fue creciendo hasta convertirse en un nodo fundamental del circuito de la historieta en Buenos Aires. Más que un lugar de referencia, Espacio Moebius funciona como un espacio de intersección: allí conviven autores consagrados y nuevas generaciones, y dialogan la tradición gráfica argentina con las búsquedas más experimentales del cómic contemporáneo.

Ferias, festivales, exposiciones, ediciones y vínculos internacionales desembocan ahora en un nuevo desafío: la Bienal de Historieta de Buenos Aires, un evento que busca posicionar nuevamente a la ciudad dentro del mapa global del noveno arte. La iniciativa dialoga inevitablemente con una referencia histórica: la Bienal Internacional de Historieta de 1968, realizada en el Instituto Di Tella, que marcó un momento clave en la legitimación cultural de la historieta en Argentina.

Más de medio siglo después, la primera edición de la nueva Bienal retoma ese espíritu y lo transforma en una nueva etapa para la historieta argentina. En esta entrevista, Martín Ramón habla sobre el recorrido que lo llevó hasta este proyecto, el lugar que ocupa hoy la historieta argentina en el mundo y la experiencia cultural que propone la Bienal: un evento pensado tanto para especialistas como para nuevos lectores.

ArteZeta: ¿Cómo influyeron los años de aprendizaje en Espacio Moebius para que hoy te sientas listo para dirigir un hito como esta Bienal?

Martín Ramón: Influyeron muchísimo. Espacio Moebius fue una escuela en muchos sentidos. No solo por las actividades que realizamos en nuestro espacio de Almagro, que existe desde 2008, sino también por toda la experiencia editorial que empezó incluso antes de abrir Moebius. Durante tres años funcionamos en el Patio del Liceo como galería de arte de historieta.

En todo ese tiempo fuimos experimentando distintos formatos: librería, editorial, galería, espacio de encuentro. También impulsamos proyectos como la residencia artística Tren Moebia y el diario Tinta Local, que nos permitieron ampliar el trabajo con autores y explorar otras formas de circulación de la historieta. A eso se suman los viajes a ferias y festivales internacionales a los que asistimos todos los años.

Todo eso nos dio experiencia, pero también una red enorme de artistas, editores y colegas. De alguna manera llegamos a conocer el mundo de la historieta en casi todas sus aristas, o al menos en muchas de ellas, y tratamos de mantenernos siempre actualizados. También venimos organizando actividades desde hace años: participaciones en festivales, eventos, muestras y pequeñas producciones culturales. Todo eso nos fue dando herramientas.

Ahora bien, organizar una Bienal de historieta es otro mundo. Trabajar con la colaboración del Ministerio de Cultura implica otras escalas, otras formas de producción. Estamos aprendiendo muchísimo en ese proceso. Toda la experiencia previa fue fundamental, pero al mismo tiempo esta Bienal también nos está obligando a crecer y a aprender cosas nuevas.

AZ: ¿Qué vacío cultural viene a ocupar esta primera Bienal en Buenos Aires y por qué era el momento exacto para que nazca?

MR: Más que ocupar un vacío cultural, lo que buscamos es volver a tener en Buenos Aires un evento de historieta que esté presente en la agenda internacional.

Hay una referencia histórica muy fuerte: la Bienal de Historieta de 1968 en el Instituto Di Tella, organizada junto con la Escuela Panamericana de Arte. Fue un momento clave porque abrió debates sobre la historieta y también sobre nuevas formas de exhibirla.

El padrino de esta Bienal, José Muñoz, participó de aquella edición. Y muchas personas que la estudiaron o que estuvieron cerca de ese evento nos hablaron siempre de lo importante que fue. Entonces esta nueva Bienal se inscribe en esa tradición, pero mirando hacia adelante. Queremos generar oportunidades para los profesionales del sector, crear vínculos con festivales de Argentina y del exterior, y convocar artistas de todo el país y del mundo.

Argentina tiene una tradición enorme en historieta y sigue siendo una referencia internacional. Muchísima gente de otros países quiere venir a conocer qué está pasando acá. Y a veces nosotros mismos no somos del todo conscientes de eso. La Bienal también busca mostrar ese potencial, tanto hacia afuera como dentro del propio país.

AZ: ¿En qué sentido sentís que este evento marcará un antes y un después para la historieta argentina?

MR: Uno de los grandes objetivos es reconquistar al público en general. Hubo una época en la que la historieta era extremadamente popular. Muchísima gente tenía en su casa revistas o familiares que leían historietas. Esa fibra todavía existe, está latente. La Bienal quiere volver a activar ese vínculo con el público. No sé si se logra en una sola edición, pero al menos queremos empezar ese camino.

Por supuesto también habrá debates, conversatorios, muestras y actividades pensadas para un público especializado. Pero al mismo tiempo queremos que sea un evento atractivo para cualquiera: para lectores ocasionales, para familias, para gente que quizás hace años no se acerca a la historieta.

La idea es mostrar que la historieta puede ser para todos los públicos, para todas las edades y para todos los gustos.

AZ: ¿Por qué el blanco y negro como eje conceptual?

MR: Tiene un poco de todo. Nos gustaba la idea de empezar desde el origen: todo comienza con el blanco y negro. Es una especie de punto de partida. También hay una dimensión estética muy fuerte. El blanco y negro tiene una elegancia particular y nos permitía darle una unidad visual a toda esta primera edición. Y además está la figura del padrino de la Bienal. José Muñoz es uno de los grandes maestros del uso del blanco y negro en la historieta, con un estilo absolutamente vanguardista. Entonces la elección también dialoga con su obra.

AZ: ¿Qué representa José Muñoz como padrino y qué te interesa que las nuevas generaciones rescaten de su obra?

MR: José Muñoz es una figura de reconocimiento mundial. Es el único autor hispanoparlante que ganó el Gran Premio del Festival de Angoulême, que es uno de los máximos reconocimientos en la historieta. Sin embargo, más allá de los premios, su influencia es única. Su obra marcó a muchísimos artistas y sigue influyendo hoy. Desde sus comienzos, junto con su compañero y guionista Carlos Sampayo, fue un autor profundamente vanguardista. Y al mismo tiempo su trayectoria atraviesa distintas épocas de la historieta: desde el período más industrial del medio hasta la actualidad, donde hay muchísima autoedición y editoriales independientes.

También tiene un vínculo directo con aquella Bienal del 68 en el Di Tella. Él siempre recuerda haber visto allí las gigantografías de Guido Crepax y haber quedado fascinado. De alguna manera su figura conecta todas esas etapas de la historia de la historieta.

AZ: Más allá de las mesas y talleres, ¿qué idea de experiencia buscaste construir para quien recorra la Bienal?

MR: La idea es que el recorrido por la Bienal sea una experiencia completa. Nos gustaría que un solo día no alcance para verlo todo y que la gente quiera volver los cuatro días. Va a haber mucho dibujo en vivo, conversatorios muy interesantes, invitados internacionales de altísimo nivel: editores, artistas, investigadores, periodistas. También habrá exposiciones con originales de distintas épocas, incluso páginas de autores que influyeron en la generación de José Muñoz. La idea es mostrar esa genealogía del dibujo que forma parte de la historia de la historieta.

Queremos que el recorrido sea también un placer visual. Que la gente pueda disfrutar de ver páginas de historieta en gran formato, de descubrir detalles del dibujo, de experimentar la historieta como objeto artístico además de narrativo.

AZ: ¿Qué creés que falta para que la historieta ocupe el mismo lugar institucional que otras artes y cómo ayuda esta Bienal a ese cambio?

MR: En lo institucional, creo que falta continuar con el trabajo que venimos haciendo desde el sector desde hace muchos años para favorecer la profesionalización del rubro. Se trata de que empiecen a convivir la informalidad y la profesionalización.

También hay una cuestión de difusión que tenemos que fortalecer entre todos, para que se conozca mejor todo lo que representa la historieta: los estudios que existen sobre el medio, los debates, la investigación académica, la producción artística. Todavía hay mucho trabajo por delante en ese sentido.

AZ: Mirando hacia adelante, ¿cómo proyectás la Bienal dentro de diez años?

MR: En esta primera edición tuvimos que hacer un recorte, el eje en blanco y negro, con José Muñoz como padrino y referente principal. Pero existen muchos otros recortes posibles que podrían dar lugar a futuras ediciones de la Bienal: el humor gráfico, la relación entre historieta y animación (que hoy está muy fuerte) o la historieta abstracta y experimental, que también está creciendo mucho. Entonces lo que imagino de acá a diez años es partir de esta primera semilla y ampliar todo el volumen que tiene la historieta, que por suerte es riquísimo. Para eso hace falta tiempo para mostrar toda esa diversidad.

Por otra parte, me gustaría que con el tiempo podamos organizar algo que hoy ya sucede de manera informal: la interconexión entre festivales de historieta, tanto de Argentina como del mundo. Muchos espacios ya colaboran entre sí. Si esa red se organiza, puede volverse mucho más potente.

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La primera edición de la Bienal de Historieta de Buenos Aires, de esta nueva etapa, será también una prueba: de público, de formatos, de circulación. Pero si algo demuestra el recorrido de Espacio Moebius es que los proyectos que nacen desde la historieta suelen crecer a partir del encuentro. La historia de esta Bienal recién empieza a escribirse.

Datos de la Bienal:

Cuándo: 19 al 22 de marzo de 2026.

Dónde: Casa de la Cultura (Av. de Mayo 575).

Quiénes: Organiza el Ministerio de Cultura de la Ciudad junto a la Fundación El Libro, bajo la dirección artística de Martín Ramón.