Vuelo orquestal sobre el Río Limay

En Bronce, Atrás Hay Truenos cierra la trilogía iniciada en sus anteriores discos y consolida una identidad y sonido propios.

Por Caro Figueredo

Desde su aparición en 2012 con Romanza como primer disco, se podía percibir que Atrás Hay Truenos tenían algo que los hacía encantadores. Eso mismo no era otra cosa que su cosmovisión y la manera de plasmarla en canciones de corte krautrock y noise. Estos muchachos oriundos de Neuquén y formados como banda a mitad de la década pasada, irían buscando nuevas formas para expresar su esencia a través de los tiempos venideros.

Sólo un año más tarde lanzaron Encanto, dándole una vuelta de estructura a la distorsión impetuosa, teniendo como resultado un muy buen segundo disco que rankeó incluso en lo mejor del 2013. Inmediatamente, y como habían adelantado en ArteZeta, el proceso de grabación para la siguiente producción había comenzado. Si bien desde el origen el concepto estaba muy claro, muchos factores pueden hacer que un trabajo demore más de lo imaginado por sus protagonistas. Asimismo, esta espera se hizo fuerte en el público de la escena independiente local, llegando incluso a transformarse en uno de los momentos más esperados de 2016.

Los Truenos están constantemente en búsqueda y en movimiento, por lo que Bronce emerge como una evolución en la tríada que alcanza un sonido identitario. A diferencia de lo grabado hasta el momento, en donde con capas y capas de guitarras indómitas nos llevaban por un camino inexorable hacia el fin del abismo, en este nuevo esfuerzo parecen haber encontrado un atajo por el cual desviarse para mostrar otro final posible. Un mundo donde el rock y el pop dialogan constantemente en un tono tal vez igual de apocalíptico pero donde existe la posibilidad de ver un amanecer tras las montañas.

A través de sonidos delicados en vuelo orquestal se desarrollan nueve composiciones en la que conviven una estructura rítmica oscilantemente electrónica y una superficie de guitarras y sintetizadores que entran y salen sutilmente en arreglos exquisitos emulando las ondulaciones límpidas del Río Limay.

El grupo -compuesto por Roberto Aleandri, en voz, guitarra y sintetizadores; Héctor Zúñiga en batería y percusión; Ignacio Mases en guitarra; Diego Martínez en bajo, coros y sintetizador- se pone de acuerdo en que “Esta es una nueva historia, la tenemos que contar” y así nos habla de que “Todo está grabado en bronce/ Somos metales aleados/ No se pueden separar” en el track que da nombre al envío; se vuelve paranoico galopando sobre una base post-punk en la estrofa “Percibiendo, persiguiendo, recorriendo” de “Cara de Mapa”; y nos recuerda a los climas logrados por Virus con “Tu amor me trajo una promesa/ dame consuelo/ por lo que queda” en medio del oleaje de susurros y engalanamientos de acordes que es “Consuelo”.

Es en este material en donde se apuesta a la palabra con mayor fuerza que nunca, una especie de la puesta en valor de lo dicho: nunca antes se habían acercado tanto a las letras. En ese sentido, el corte “Encuentro”, anticipadamente en versión acústica para el Compipulenta III, es una de las más sentidas composiciones, con líricas que emocionan y de una duración tan corta que no da margen para no darle play varias veces. Lo que nos demuestra que las composiciones de los Truenos pueden ser tocadas con una guitarra sin más artilugios y seguir conservando el hechizo. Un dato distintivo es que la versión del álbum tiene a Gustavo Monsalvo de El Mató a un Policía Motorizado como invitado. Del mismo modo, sumaron a Juan Cruz Palacio como percusionista y Rosario Bléfari tiene una participación en “Euro, el reino de tu amor” para darle a esos versos la fuerza dulce de su voz y, aquí es central, acentuar el lenguaje.

¿Se puede hablar de una identidad truenos? Pues claro que sí. Su sonido cimentado en la crudeza y la suavidad, en imágenes que remiten a paisajes tan patagónicos como ensoñadores, y sobre todo en una base kraut y noise más allá de las diferentes evoluciones que han atravesado en sus tres discos hasta acá, los llevó desde el lugar de “promesa” hasta la consolidación como una de las bandas más importantes de la escena a nivel nacional.//∆z

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