Viaje a la luna

Mateo de La Luna en Compañía Terrestrial lanza finalmente su primer disco denominado La Energía, y envueltos de su aura romántica y dulce, escribimos algo al respecto.

Por Claudio Kobelt

Un violín oscuro corre el velo estrellado de la noche que tímidamente nos muestra su cara más romántica y misteriosa, como aquella luna blanca de Méliès. Unas voces profundas se suman mientras las estrellas se desprenden del cielo ante el canto de sirena de una guitarra sincera.  Una ternura suave, enigmática y palpable, se siente apenas arranca La Energía, el primer L.p. de Mateo de la Luna en Compañía Terrestrial, con la iniciática “El Big Bang fue una explosión de amor”, esa pequeña melodía que crece y se desarrolla con el tiempo, en al menos dos de sus sentidos. Uno en cuanto al estrictamente formal de los fugaces 03:38 minutos que dura la canción, donde se aprecia un épico in crescendo emocional;  y otro en cuanto al  tiempo que la canción nos recorre y nos acompaña dentro nuestro, agigantándose a medida que encuentra un espacio en nuestra historia pasada y nuestros sueños del futuro.

Las voces fusionadas de Mateo Renzulli y Belén Aielo son el alma y cuerpo en esta canción -al igual que en muchas otras-, mientras que la guitarra punzante de Matías Lomanno otorga una textura tan inesperada como necesaria, como si fuera la mano que empuja la daga-voz al corazón.

Una potencia irrefrenable, como un abrazo largo y codiciado, llega de la mano de “La Energía de Los Planetas”, tema con beat ideal para el baile y que muestra a Mateo de la Luna en su lado más ensamblado como grupo de rock. Siguen “Los  Pájaros”, una triste balada acerca de la coincidencia de los momentos, con un excelente trabajo sónico de guitarras; y “Absorbo todos los tés de todas las tardes”, delicia de dulce pop ideal para meriendas compartidas.

Relanzando algunas de las canciones ya conocidas de su anterior ep homónimo, aunque regrabadas con el nuevo formato banda, y presentando algunas nuevas, Mateo de la Luna consigue un disco hecho a medida para sus canciones de pura dulzura y gracia pop. Energía, melancolía, baile, suavidad, romanticismo y poesía. O tan solo canciones como la forma más precisa y directa de decirle a alguien que l@ querés.

Es realmente peculiar el sonido de la batería y el bajo en varios de los tracks, a veces sonando muy de fondo, casi sin cuerpo, como si se tratara de una grabación lo-fi. En el caso de la guitarra, ésta muestra una textura por momentos áspera y por otros diáfana;  mientras que las voces encuentran un volumen y una claridad sorprendente, una presencia innegable. Este experimento, esta búsqueda sonora, quizás sea el mayor choque a la hora de adentrarse en este disco, pero una vez aceptado y entendido este concepto de trabajo y de sonido sobre la atmósfera de cada tema, y sin olvidar que lo que realmente importa son las canciones, entonces solo resta dejarse llevar.

La dulce y particular voz de Belén Aielo destella e irrumpe inesperada y hondamente bella en cada aparición, como por ejemplo en “Algas”, quizás uno de los momentos más altos del álbum.  Su dueto con Renzulli en la divertida “Iván” es otra de las joyas para no dejar pasar “Si esto no es el amor entonces ya no entiendo nada”, dicen en esta canción perfecta donde descubren y comparten la esencia del sentimiento.

Y si hablamos de Belén es imposible no mencionar a Mateo, el otro cantante y principal creador de estos mantras románticos, que tiene su momento dorado en “Los Pájaros”, y en la hermosa “Viajamos por las galaxias eliminando el mal del Universo”, mágico momento para escuchar y re escuchar por siempre.

En las canciones de Mateo de la luna en Compañía Terrestrial hay tanta esperanza y felicidad, como tristeza y tragedia, como en el caso de la épica “Como una rana”, o en el de “Él es mi amigo”, sentida oda a los compañeros perdidos pero nunca olvidados, siempre queridos.

Hay una reververancia permanente, como un vibrato constante habitando en cada rincón de este disco, radiante sobre todo en las voces de Renzulli y Aielo, que laten intermitentes en cada verso lleno de dramatismo y pasión. Un álbum tierno, de puro cariño, ideal para hacer de cada día el día de San Valentín, para declararle a ese alguien especial  tu amor. Como si cada tema fuera un cuento hecho a medida de todo lo que vivimos y esperamos repetir. Como si cada canción fuera una flor con el mejor perfume, el de aquella persona, ese que solo sentís vos.//z

Arecia_Octubre

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