Sué Mon Mont: “Ser una banda nueva tiene ese encanto”

Entrevistamos a Sué Mon Mont días antes del show presentación de su disco. Nos contaron todo sobre esa unión mágica, su espíritu, y como es para ellos ser un nuevo grupo de rock.

Por Claudio Kobelt y Gonzalo Penas
Fotos de Gisela Arevalos

Es una tarde ardiente de febrero, y dos redactores de ArteZeta pateamos  las calles bajo el sol de Boedo en busca de un encuentro  planeado hace semanas. Bien podría pasar por otra jornada más de agobiante calor en la ciudad, pero no, algo distinto suena y sopla en la brisa siestera del barrio, algo importante nos espera al llegar a destino.

Al arribar al punto de encuentro acordado para la cita, la preocupación nos invade: el bar convenido para la entrevista se encuentra cerrado. ¿Y ahora? ¿Cómo nos encontraríamos con los citados?  Pero la ansiedad se disipa rápidamente al ver que a unos pocos metros de la puerta dos  de los cuatro músicos  convocados ya se encuentran esperando: son Marcos Díaz -también guitarrista de Bosques-  y Gustavo Monsalvo  –Aka Niño Elefante, guitar hero en El Mató a un policía motorizado-. Una pequeña charla trivial sucede, y algunos instantes  después vemos  llegar  caminando  la figura espigada e inconfundible de Tomás Corley, más conocido como Tifa Rex, baterista en Los Reyes del Falsete. Ya están casi todos, solo falta ella, la líder, la directora de esta compañía, la que una noche soñó un conjunto de palabras en francés escritas en un pared,  y que al despertar  lo guardó  en forma de Facebook para en un futuro hacer algo con eso, y ese algo sería el nombre de este nuevo grupo que hoy  lleva a cabo. Ella es Rosario Bléfari, la histórica líder de Suárez e indiscutida y prolífica cantautora que llega a la cita unos minutos después con una cartera y un bajo en la mano.

Ya están todos, ya podemos comenzar, ellos son uno de los pocos casos de un grupo nuevo en el que ya conocíamos a todos sus miembros, el conjunto  que adoramos y cosechó fanáticos fervientes  a pocos minutos de nacer, el grupo que en su primer recital llenó un Matienzo poniendo a cantar a todos los asistentes canciones nunca antes escuchadas. Ellos son Sué Mon Mont,  nuestra actual y telúrica versión de un supergrupo, aunque esta mención que no les agrada según comentan por lo bajo. Ellos solo quieren tocar.

Acomodados en una parrilla del barrio, sentados alrededor de una mesa ubicada en la vereda, entre cervezas, porciones de fritas y sol, charlamos con los Sué Mon Mont  días antes de su presentación en Niceto,  junto a Mi Amigo Invencible y Un Planeta, sobre el inicio, el presente y el futuro del proyecto que hoy los une, ese que nació con la idea de hacer solamente un show pero que ya sueña con giras por el interior y un nuevo disco.  El concepto tras las letras, la composición, la música, la reacción del público, la diferencia de trabajo con sus otros proyectos, y el proceso de grabación, o como fue capturar y registrar a esa diosa salvaje.

ArteZeta: Por fin salió el tan ansiado disco. ¿Cómo fueron las repercusiones en estos primeros días del año? teniendo en cuenta la fecha de salida, que es un tanto rara para el lanzamiento de un disco.

Rosario Bléfari: Lo que pasa es que nosotros pensábamos que ya no salía durante el 2014 porque entró a fábrica justamente en la última parte del año. Entonces, en un momento ya estaba entrando a imprenta el diseño y decidimos ponerle 2015 porque en realidad iba a ser un disco de este año más que del 2014. Además no sabíamos si podía haber algún problema, que se atrase un trabajo, porque en diciembre hay muchos trabajos en las fábricas de discos y en las imprentas, o que se trabe una máquina,  y si nos pasaba algo así no iba a salir en 2014. Por eso decidimos poner que era  un disco del  2015. Pero bueno, lo tuvimos en diciembre y acá teníamos a Marcos que fue el que dijo “Yo lo subo ya”, cuando ni siquiera sabíamos cuando iba a salir el disco.

Marcos Díaz: Es que justo se cumplía un año de nuestra primera fecha y me parecía que quedaba bien. Ya teníamos el masterizado y todo… Entonces estaba bueno subirlo a Bandcamp. Y por otra parte, me  imagino ahora en febrero todavía sin el disco y esperando a Marzo, y la verdad que no daba.

Tifa Rex: Estábamos  esperando que salga en 2015 con la esperanza que saliera en 2014. Y por suerte salió en 2014. Lo que estuvo bueno de subirlo es que mucha gente lo escuchó durante esos meses,  lo pudo escuchar durante todo el verano y eso es un golazo. Quizás, lo negativo es que no va a salir en las reseñas de los discos del 2015.

Gustavo Monsalvo: También cambiaron las formas. Antes había que esperar a que salga el disco en formato físico para escucharlo. En cambio, ahora se puede escuchar por Internet antes y no está mal eso.

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AZ: Además la gente estaba esperando escuchar las canciones en estudio después de escuchar las canciones en vivo.

RB: Sí, ese era uno de mis temores. Que la gente después diga “tal canción me gustaba más en vivo, en estudio no está tan bueno“. Hay una cuestión con eso que a veces es casi por reflejo,  pero por suerte nadie me dijo -al menos en la cara- que le haya pasado eso. Lo que pasa es que nosotros hicimos una primera grabación tipo demo y fue como a las  corridas. La grabación, los cortes… Entonces también los que escucharon esas primeras canciones que subimos podían llegar a decir que tal canción le gustaba más en esa grabación.

AZ: ¿Y qué cambió de esa primera grabación a la definitiva del disco?

TR: Creo que lo único que cambió es la calidad de sonido más que de intención de tocada. Desde el primer ensayo hasta el disco los temas no cambiaron prácticamente nada porque salieron así de una.

AZ: ¿Y cómo fue el primer ensayo? ¿Qué pasó cuando se juntaron?

RB: Lo que habíamos dicho era encarar los temas y los que salían, salían y los que no, agarrar otro. El tema que fluye lo seguimos tocando y el que no, lo pasamos y en todo caso después volvemos a ese tema. Y lo que pasó fue que de movida tuvimos temas que salieron de una. De hecho, ahora con los temas nuevos nos pasa lo mismo.

TR: El lunes pasado nos pasó algo muy loco: ensayamos una hora y media y salieron tres canciones nuevas -prácticamente- de principio a fin, y no creo que vayan a cambiar mucho esas canciones.

AZ: Al comienzo de la banda,  Rosario les mandaba las canciones, ustedes las veían y después las ensayaban. ¿Con las nuevas canciones el proceso es igual?

MD: Es que en realidad son las canciones que sobraron de la tanda del principio.

RB: Y nunca las habíamos tocado porque habíamos llegado a un límite de 15 canciones ya. Y entonces, las que quedaron por fuera las empezamos a tocar ahora.

TR: Sí, y también son muy fieles al demo, nos gustan así como son.

RB: Lo único que tal vez va cambiando es una cuestión meramente de la estructura, como tal vez decir “Che , esta parte se puede repetir” o agregarle algo y cosas así. De hecho, el primer recital de la banda fue muy fiel al primer ensayo. Es decir, no estaban todas las canciones en ese primer ensayo pero el recital fue muy fiel a sus primeros encuentros. Como en toda banda que tiene un solo guitarrista, Gustavo hace las guitarras y cuando escuchábamos las primeras grabaciones  ya nos gustaban así. Después todo va evolucionando porque es donde después él va encontrando que sonido, qué melodía o qué efecto poner, pero casi que se decidió enseguida eso.

GM: Lo que pasa es que el disco lo produjo Juli (Ndr: Julián Perla) y después uno va descartando o agregando cosas como los teclados que toca él. Lo que pasa es que la canción a veces está tan genial que digo “Ya fue, esto está buenísimo así“. Yo hago la base y muchas veces ya está, va como piña.

TR: Es como que cada uno llega al ensayo y toca -después de haber escuchado el demo- lo que cree que tiene que tocar en el tema. Ese es el modus operandi que se fue dando. No se charla mucho, sale todo muy rápido.

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AZ: Cuando uno escucha el disco se da cuenta que las guitarras son distintas a las que se escuchan en El Mató, Tifa toca distinto a lo que hace en Los Reyes, es decir, es otra forma de tocar y otro sonido ¿Encontraron nuevos sonidos y nuevas formas de tocar? ¿Eso lo venían pensando desde antes?

GM: Muchos piensan que en El Mató todos los arreglos los hago yo pero en realidad grabo bocha de bases. En vivo sí hago arreglos pero cuando grabamos no, y acá también grabé bocha de bases. No sé si en ese sentido es muy distinto a lo que hago en El Mató. A lo que voy es que las canciones tienen una estructura y hacer una base ya es re complejo en sí mismo y no necesitas complejizarlo más. Eso salió natural,  y acepté y preferí priorizar más esa parte de guitarrista rítmico. Estuvo bueno como ejercicio. No me acuerdo a quien le decía el otro día que a mí me gusta mucho lo que hace Johnny Marr o Graham Coxon, que juegan mucho con esas cuestiones.

TR: A mí lo que me resultó loco es que empecé a tocar con un bajo que es algo a lo que no estaba acostumbrado. Pero se dio de una manera natural. He tocado en muchas bandas diferentes ya…

AZ: ¿Y eso que te cambia a vos como baterista?

TR: Y por ejemplo, el tema del bombo, una especie de conexión, de mantener esa cosa. Pero eso no me resultó incómodo. Tal vez me resultaba más chocante tocar con Rosario que el tener que adaptarme a un género nuevo o algo así. Todo se dio de una manera extrañamente natural. No hubo que pensarlo mucho. Salió.

AZ: ¿Y cómo fue eso de empezar a tocar con Rosario?

RB: Esta es la parte donde me gustaría no estar presente (Risas)

TR: Y… fue muy loco.

GM: Pero volviendo a lo de “lo natural”, fue muy loco tocar con músicos nuevos con los que uno no venía tocando. No me costó tocar, pero sí acostumbrarme a lo que venía pasando.

RB: Lo raro es encontrarse con lo humano, incluso. Es como ir al jardín el primer día. Hay algo del “¿cómo será?” o del “¿confiarán en mi?” y todas esas cositas que son humanas. Eso fue lo más raro, lo más chocante. Porque en general en una banda, algunos son amigos y entonces después viene otro que lo llama porque lo conocía pero siempre hay un núcleo primero que precede una relación ya sea de amistad, de pareja, de hermanos… Y en este caso no había nada de eso y de pronto, en esa situación de nunca haber tocado juntos, tocar. También el pudor que implica esto. Eso es lo que naturalmente pudimos franquear sin demasiado trauma y rápidamente ya estábamos en la cuestión más gozosa de tocar la música que te gusta escuchar,  de hacer una música que nos gustaría escuchar.

AZ: ¿Las canciones que están en el disco como fueron saliendo? Sobre todo pensando en el orden en las que quedaron…

MD: Los primeros cuatro temas que hicimos fueron: “El Día”, “Ritmo” y otros dos que no quedaron en el disco.

RB: Claro, y después seguimos con “Copiloto”.

TR: También nos pasó de ir cambiando de salas de ensayo. Entonces nos queda en la memoria qué canción tocamos según la sala donde la ensayábamos.

RB: Claro, eso también fue nuevo. Yo con la banda anterior estaba instalada, siempre ensayaba en el mismo lugar, más o menos ensayábamos el mismo día: había una rutina ya de trabajo. Y empezar a tocar nosotros fue empezar de cero. No teníamos sala, vamos a donde conseguimos, una cosa más precaria.

TR: Todas las semanas nos preguntábamos qué día y donde podíamos ensayar.

AZ: ¿Pasó mucho del primer contacto entre ustedes al primer ensayo?

TR: Sí, porque Gustavo estaba de viaje. Habrán pasado un par de meses.

RB: En realidad, entramos todos juntos a la banda, pero con el único que hablamos después fue con Marcos, porque no teníamos a nadie en el bajo y Gustavo se acordó de él. Ahí me reuní con él en Parque Rivadavia y estuvimos un montón de tiempo juntos, fuimos a tomar la merienda y hablamos un montón. Y nos caímos bien.

AZ: El nombre Sué Mon Mont viene de un sueño que tuviste. ¿Fue antes o después de haberse juntado?

RB: Fue mucho antes. Y lo dejé anotado porque me sonaba a nombre para algo. De hecho, abrí un Facebook porque me sonaba a nombre para banda. Como de una banda que no se supiese de donde es, como cuando escuchas una banda y preguntás “Che ¿y estos de dónde son?“, por eso el nombre me sonaba a algo que no tiene su tierra. Y es un poco lo que somos nosotros también, que no es que somos un grupo de Boedo, somos uno de acá y otros de por allá. Tenemos bandas distintas, edades diferentes, y el nombre también tiene que ver con eso, algo que solo nosotros somos ese nombre, no hay otra cosa que lleve ese nombre.

AZ: ¿Por qué decidiste que esas canciones tuyas sean para una nueva banda? ¿Por qué no quisiste tocarlas solista o con la banda que venías tocando?

RB: Porque quería trabajar así y sentirme parte de una banda. Y tenía mucha fe en las canciones. Sabía que esas canciones iban a funcionar. Y que no es tan fácil tampoco. En realidad fue una enorme suerte y una gran fortuna de haberme juntado con ellos.  Esto que dice Gustavo me parece fundamental. A veces, hay guitarristas que quieren meter muchos arreglos y cosas así, y la verdad que un arreglo a mis canciones puede hacerle muy mal. O sea, podría arruinarse las canciones con un montón de arreglos y esas cosas. Reconozco que las canciones tienen eso de que hay que tocarlas bien y ya con eso funciona. Si vos las tocás con garra, las entendés y las tocás, ya no hay mucho más que preocuparse. La verdad que solo se puede tocar con personas donde casi sin mencionar esté el acuerdo estético de no meter mucho arreglo ni un muestrario de escalas que las canciones no necesitan. Y yo con ellos no tuve necesidad de hablar de eso. Nosotros a veces con solo mirarnos estamos de acuerdo en ese tipo de cosas.

TR: Ya las canciones del demo tienen poco, o tienen todo lo que tienen que tener. Tienen todas las vueltas, las letras, estaba todo ahí. Muchas inclusive tenían baterías electrónicas, tenían todo. Por eso digo que nuestra misión era básicamente ser fiel a eso y sumarle algo, no cambiarle ni restarle.

GM: Sí, es una estupidez terrible pensar que todo pasó por Rosario y que de los músicos nadie se jugó a hacer algo más con eso. En muchas notas que leí que sobre el disco dicen eso y me parece una terrible estupidez.

MD: Es que si hubiésemos hecho una locura también nos hubieran bardeado por eso. Además, los temas son re simples, qué más vas a inventar

GM: Claro, era tomar lo que Rosario nos mandó y partir de ahí para hacer cada uno su aporte. Porque igual, son complejos en otro sentido. Si porque somos músicos de distintas bandas tendríamos que cada uno hacer lo que hace en su banda, sería un cambalache terrible.

TR: Sí, yo nunca tuve muy bien visto esa cosa del virtuosismo. Prefiero a la persona que mete lo que hay que meter y listo. Meter lo que la canción necesite para que la canción sea lo que tiene que ser. Y además, no es que uno toca de la misma manera en todos los proyectos que tiene.

GM: No porque en ese proyecto hagas algo, en otro tenés que hacer lo mismo.

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AZ: ¿Y antes de este proyecto como era su relación con la música de Rosario?

TR: Yo era fan de Suárez. Lo escuchaba yendo al colegio, en el auto…Por eso era complicado los primeros ensayos luchar con esa fuerza interna de no querer hacer el ridículo. Lo difícil era querer encajar, quedar bien y hacer lo que uno sabe hacer. Pero nunca tuvimos una charla con ella del estilo “contanos como era Suárez” porque nadie quería mostrar su cholulismo interno. Si ella habla, nosotros nos quedamos escuchando, pero nadie le pregunta nada sobre Suárez.

GM: Yo siempre soy como el fan molesto, ese al que siempre lo primero le parece lo mejor. Siempre me fascinó Horrible. A Suárez lo vi dos veces en vivo y me encantó. Ver  a Gonzalo Córdoba con su guitarra me partió la cabeza.

AZ: Y vos Marcos, que fuiste el último en sumarse, que te juntaste con ella en Parque Rivadavia ¿Cómo fue esa experiencia?

MD: Fue re loco. Estaba en el laburo y me llegó el mail de Rosario, y yo hacía un montón que no tocaba el bajo. Lo tenía medio olvidado, yo empecé siendo bajista. Y en el mail no me dijo de donde me había sacado,  y yo me pregunté “¿De dónde me sacó?”. Y después en la charla me contó que quería armar un proyecto medio obra de teatro en el sentido del modo de laburarlo: juntarse a hacer unos temas y presentarlo

RB: Ah sí, porque yo al principio iba con ese verso cuando me juntaba con ellos: me gustaría hacer como en las obras de teatros donde los actores se juntan, ensayan, tienen un guión (la obra serían las canciones que ensayamos, que de todas maneras iba a quedar el disco como registro de ese encuentro) y después hacer las funciones que serían tocar, y que pueden ser 5, 10, 15 según como funcione.

MD: De hecho lo que decía el mail, era ensayar los temas para hacer solo una fecha.

RB: ¡Es verdad! Yo lo pensaba como algo que culminaba en una fecha y ya está. Pero también lo pensaba así para escaparle a la lógica de banda que uno ya tuvo durante tantos años, donde se empieza a hacer una rutina como en cualquier oficio -que está bien que así sea- pero para también poder ver cómo hacen los otros, porque yo voy mucho a teatro y veo como se manejan los actores,  y a veces siento como esa pequeña envidia de cómo trabajan en otros ambientes. Era ver como poder escaparle a la rueda que empieza cuando tenés una banda ya formada.

AZ: Pensando en esto que dicen de haber pensando en hacer solo una fecha, después del primer Matienzo -que encima fue un martes, lluvioso, húmedo y con el lugar lleno- se bajan del escenario y ¿cuál fue la impresión? ¿Qué se dijeron?

MD: Es que ya para el día de la fecha, a mi al menos ya me daba la sensación que no iba a ser solo esa fecha. Después de varios ensayos ya todos pensábamos en que esto daba para más.

RB: ¡Claro! ¡Fue como que nos dimos cuenta que no se podía escapar! Así que armamos una banda, ensayamos canciones, salimos a tocar… De hecho, en ese primer recital estábamos nerviosos como cuando tocás con tu primer banda de la secundaria. Estábamos parados, callados, viendo si vinieron todos, o sea, estábamos seguros que no podíamos hacer una papelón.

AZ: Es que nadie conocía los temas y fue como increíble porque en los estribillos que se repetían, la gente ya empezaba a cantarlos.

TR: Sí, nosotros nos quedamos flasheados por eso, porque la gente aprendía las canción en el transcurso del tema.

AZ: Sí, y además quedaron algunos registros en Youtube, y entonces para la fecha de G104 o el Salón Pueyrredón la gente ya cantaba varias canciones.

TR: Sí, la verdad que eso fue increíble. Siempre lo hablamos.

AZ: Antes mencionaban a Julián Perla como productor ¿Qué sienten ustedes que le aportó Perla  a las canciones?

TR: Lo primero que estuvo buenísimo fue que él tenía un estudio propio. Y nosotros íbamos ahí y nos sentíamos muy a gusto, muy cómodos con él. Ya todos los conocíamos de lugares diferentes. Tenía efectos muy buenos, tenía teclados… Tuvimos algunas diferencias… pero está bien, es cómo tenía que ser.

RB: Es que nosotros éramos muy celosos de que las cosas se hubiesen dado tan perfectas  desde el comienzo. Y Julián como que tuvo que hacernos la psicológica de decir “bueno, acá conviene bajar un poquito” y cosas así,  porque la verdad que nosotros en un punto queríamos reproducir exactamente lo que estábamos haciendo en los ensayos. Pero bueno, al llevarlo al disco hay una especie de resignación en el registro y en ese proceso siempre se pierde y se gana. Es el encuentro entre la belleza y la estética. Entre la belleza salvaje, inocente e ingenua, como si fuera una mujer hermosa en su naturaleza que no necesita maquillaje, que desnuda y con su pelo suelto ya está, no hay que vestirla, que no hay que hacerle ni ponerle nada. Y la grabación, que es como la fotografía , que  la iluminás, ves si la luz va de abajo, si la ponen al costado, si va de frente, es decir que ya nada va a volver a ser como esa visión que uno tuvo de esa belleza pura de la niña corriendo por el bosque, de esa ninfa. Ya está, para registrarla hay que pararla, sentarla, iluminarla, vestirla, que esté posando… Y en la música pasa un poco eso también, y los únicos que pueden tener la visión de esa diosa salvaje fuimos nosotros. Lo demás, es la resignación, pero la alegría también de por fin poder haberle sacado la foto, de que eso quede registrado para probar  que existía. Y la tarea del productor es esa, y por suerte era Julián, que es músico, que nos quiere, le gustaban  los temas y todo. Pero él tuvo la tarea de hacernos soltar un poco, y  estuvo bien. Ahora escucho los temas y me parece bien.  Lo acepto. Hizo lo mejor, que nadie  lo podría haber hecho.

MD: Ya cuando escuchamos las primeras mezclas empezamos a tenerle plena confianza en lo que estaba haciendo, al menos yo que nunca había laburado con él. Ahí es como que empecé a pensar “que meta mano tranquilo porque esto está re bueno“.

TR: Y además logramos hacer algo que es que haga un disco completamente distinto a los que hace él, que son todos muy prolijos, lindos. Nosotros le dijimos que queríamos que suene como un ensayo y creo que le sacó la ficha.

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AZ: ¿En cuánto a líricas y letras como fue ese laburo? La otra vez,  en la reseña del disco, hablábamos  de sentir las letras como diálogos, como discursos hacia un tercero.

RB: A veces surgen de cosas que ya tenía escritas. De ejercicios que les hago hacer a mis alumnos y los hago yo también para darme cuenta si es o no un disparate, para probar si funcionan. En general reviso la forma en la que espontáneamente puedo hacer una canción, busco desde donde trabajé eso, lo descifro y muchos temas son resultados de eso. Y uno de lo que yo llamo “discursos”, que son fundamentales para la canción, es lo epistolar, todo lo que es la comunicación por escrito y demás. Eso es uno de los hilos que tiene la tela de la canción, sin dudas. Y después en ese “hablarle a otro” también muchas canciones son cartas. Donde le hablás a un amigo, a un hijo, a amores o a todas las personas con las que tenemos algún tipo de relación; dirigirse a ellos siempre, incluso a veces desde un lugar imaginario. Y después dejás que un poco la canción hable sola en algún punto, en el sentido de la palabra, de las rimas, de la música de las letras. El sonido de las palabras.

AZ: ¿Ya estaban terminadas las letras del disco cuando se las empezaste a mandar a ellos?

RB: Sí, ya estaban hechas. Tal vez a las estructuras le buscamos alguna vuelta pero no mucho más que eso.

AZ: ¿Las canciones nuevas tienen pensado ir grabándolas o tocarlas en vivo?

RB: Ahora en la fecha del 28 tenemos pensado tocar un par.

AZ: Entonces, esa idea original de la obra de teatro ya está, esto sigue.

RB: Sí, el elenco pone otra obra y sigue.

AZ: ¿Y después del 28 hay alguna idea de cómo continúan?

RB: Fechas no tenemos.

AZ: Claro, todos tocan mucho con sus bandas, debe ser difícil coordinar

MD: No nos resultó tan difícil como pensábamos igual

GM: La idea es ir a tocar a Rosario, a Córdoba… estaría re bueno. Yo ahora estuve de gira y vendí discos de Sué Mon Mont. La gente me decía que estaba re bueno.

RB: Siempre que vayamos observando un interés porque viajemos, lo haremos. Supongo que la modalidad será esa, que nos llamen de alguna provincia, surge mucho del interés de los demás y de la gente de la provincia. Generalmente se contactan con vos, te dicen “estaría bueno que vengan para acá” y bueno… se da por ese interés. Es lo que hace que uno vaya a tocar. Esa cosa de “che, quiero que toquen acá“. Es como que antes la cosa era al revés, era más de conquistador,  ir a los lugares a mostrar tu música. En cambio ahora es por el interés que hay en todas las provincias por la música y uno va. Es más recíproco. Hay más bandas en el interior también con el que uno comparte cosas, que se siente afín.

AZ: ¿La banda se cierra acá o piensan sumar otro guitarrista, teclados o algún instrumento más?

TR: Es que es todo tan nuevo que ni idea…

MD: Lo que pasa es que los temas que hacemos no necesitan más. No lo justifica. No justifica traer otra persona.

TR: Por ahí para el show del 28 llevar una guitarra para que toque Rosario.

AZ: Para ir cerrando, el año pasado Hora de no ver de Suárez cumplió 20 años, y el primer disco de El Mató cumplió 10. En esta formación, todos con tanta trayectoria  ¿se sienten una banda nueva? ¿Qué les da Sué Mon Mont que no les da sus  otros proyectos?

GM: No sé, yo ya quiero hacer un disco nuevo. Estuvo re bueno trabajar con Julián pero siempre pienso en cómo será un disco hecho solo por nosotros.  Además, no es que nosotros nos juntamos con un fin especulativo de girar por México y cosas así como muchas bandas que se arman con integrantes de otras bandas. Para nosotros está buenísimo esto que estamos haciendo. Pero sí, nos veo como una banda nueva.

MD: Sí, por más que seamos integrantes de otras bandas visto desde afuera sí,  me parece que somos una banda nueva.

RB: Yo lo veo como una banda nueva. Y lo que nos da es justamente eso: ser una banda nueva, y siempre es excitante eso. Todo está por ser, para bien o para mal. No sabemos bien que va a pasar con nosotros. Si seremos esa banda nueva que sacó solo un disco o una banda nueva que terminará sacando muchos discos. O que se yo, la banda que fue absorbida por una nave extraterrestre. No sé, todo está por ser, todo puede ser. Ser una banda nueva tiene ese encanto.//z

Sué Mon Mont en vivo junto a Mi Amigo Invencible y Un Planeta
Sábado 28 de Febrero – 20 Hs.
Niceto Club:  Niceto Vega 5510 – CABA
Entradas anticipadas en puntos de venta y en Ticketek

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