Scorsese: religión y credulidad

La última película de Martin Scorsese es una experiencia cinematográfica que reflexiona sobre la fe y las convicciones.

Por María Almazán

Basada en la novela homónima de Shūsaku Endō, Silencio sigue a los padres Rodrigues (Andrew Garfield) y Garupe (Adam Driver) en una misión para encontrar el paradero del padre Ferreira (Liam Neeson) en Japón a fines del 1600. La época es crucial ya que el cristianismo estaba prohibido en tierras japonesas; quienes se negaban a renunciar a la religión eran torturados y ejecutados. Como en una nueva mirada sobre El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, los dos padres jesuitas buscan a Ferreira atravesando vastos territorios japoneses en una prueba de fe, mientras la figura de Ferreira crece y se mitifica a través del viaje como ejemplo de apostasía.

Silencio se encuentra cercana a otros proyectos ambiciosos como El renacido (2015) de González Iñárritu o El árbol de la vida (2011) de Malick, ya que resulta en toda una experiencia que lejos está de ser entretenimiento o siquiera intentarlo. Esto no significa que la dirección de Scorsese no sea (o continúe siendo) excelente, todo contrario; el director es un conocido fanático del cine que probó variedad de géneros en su filmografía, como en la vertiginosa El lobo de Wall Street (2013) que fue su última película antes de Silencio. Cada una se ubica en dos extremos opuestos en los que el director se desempeña con comodidad. De 161 minutos de duración, el desarrollo de la historia parece una pintura que se completa con trazos lentos y pone especial atención en las tonalidades: Silencio explora la belleza y los horrores de la humanidad y sus creencias, es contemplativa y detenida pero cruda y brutal.

L-R: Andrew Garfield plays Father Rodrigues and Yosuke Kubozuka plays Kichijiro in the film SILENCE by Paramount Pictures, SharpSword Films, and AI Films

Las interpretaciones son sobresalientes. En primer lugar y con la historia sobre sus hombros se encuentra Andrew Garfield; tras el revuelo de su nominación al Oscar por Hacksaw Ridge, el actor se pone en la piel de un hombre atrapado entre sus convicciones y la violenta realidad de los cristianos japoneses. Rodrigues es calculador y sencillo, y Garfield ejecuta su calma de manera excepcional, muchas veces siendo el único personaje en escena, que brilla con naturalidad a través de la expresión de sus ojos. Los actores secundarios también se distinguen: entre ellos Adam Driver, que se destaca principalmente por su expresión corporal y su físico escuálido que contrasta con la impaciencia de su personaje; el japonés Issei Ogata en el rol del inquietante Inoue Masashigue, “el Inquisidor”, principal perseguidor del cristianismo en Japón; y por último Liam Neeson, que interpretó en dos oportunidades a padres católicos (una en La Misión de 1986), otra bajo la dirección de Scorsese en Pandillas de Nueva York (2002)) guiados por el bien y la justicia. La elección del siempre sólido actor británico para este rol, casual o no, es acertada.

Silence-poster

En palabras de Martin Scorsese, Silencio es un proyecto que el director tuvo en mente por dos décadas, y no sorprende, considerando que el resultado es plenamente personal y espiritual. Cabe recordar que fue un joven Scorsese quien dirigió La última tentación de Cristo en 1988, en la que Jesús (interpretado por Willem Dafoe) elige liberarse de su martirio en la cruz para vivir su vida como un hombre común. Criado en una familia católica y habiendo abandonado sus deseos de ser sacerdote para convertirse en cineasta, Scorsese suma la religión, la redención y la purgación como algunos de sus tópicos recurrentes. En conclusión, Silencio no es una película exclusivamente para disfrutar. Es un viaje extenso y poético sobre la fe y las creencias, que acude al silencio en pantalla para representar la indiferencia de Dios hacia sus seguidores más sufrientes, y analiza su diversidad en culturas variadas, sus diferentes formas y su misteriosa y callada omnipresencia; alternando panoramas calmos exóticos y paisajes cubiertos de neblina con violentas escenas de tortura, tanto física como espiritual.//∆z

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