Perfume de asado

El nuevo disco de Bestia Bebé profundiza el modelo que los convirtió en la sensación de la escena independiente: barrio, fútbol y el culto a la amistad.

Por Ayelén Cisneros

John McClane llega al aeropuerto de Los Ángeles con un oso de peluche entre las manos. Se dirige a visitar a su familia y para ello primero busca a la madre de sus hijos en la fiesta laboral de Navidad que se desarrolla en el Nakatomi Plaza. Él la saluda y se queda en una habitación. Un grupo comando que quiere el dinero de la empresa entra al edificio y toma a toda la fiesta de rehén. McClane, agente de la policía de Nueva York, logra tener en su poder una ametralladora y hace todo lo posible para que la historia tenga un final feliz, incluido cortarse los pies con cristales. Esta película se llamó en España Jungla de cristal, aquí, Duro de matar, y en Estados Unidos, Die hard.

Guitarras como ametralladoras, canciones como balas, Bestia Bebé estrena su segundo disco Jungla de metal 2 con mucha expectativa por parte de la crítica y el público. Una tapa ilustrada por Santiago Motorizado, doce temas en clave musical punk, una estética barrial, una ética de la amistad y una retórica de partido de fútbol completan este trabajo editado por Laptra.

“El perfume del asado/ entra por las puertas/ de todas las casas” canta Tom Quintans estirando las últimas vocales en “Fiesta en el barrio”, el hit definitivo de Jungla de metal 2. En “Tigre de metal”, un hipotético personaje de película de acción es en realidad una chica-musa: “Tenés miedo que no se acuerden de vos/ cuando estás despierta ves mejor/ es muy tarde ya, nunca lo entenderán/ tigre de metal siempre serás”.

El amor a los amigos y la retórica del aguante se divisa en “Jóvenes y viejos”: “Agitamos a la luz del sol/ con las mangas dobladas en dos/ cigarros en mi bolsillo superior”. Esa canción remata con un pegadizo “Oh Luci, oh Luci” que probablemente quede en la mente del que lo escuche como un mantra pero que se repite levantando los brazos en el Matienzo.

“Los idiotas” tiene una de las letras más efectivas en uno de los temas más breves del disco: “Dios no está de nuestro lado hoy/ Él no quiere a los idiotas/ Dios no está de nuestro lado hoy/ Él no cree en los idiotas”.

La escucha de este disco no es como la de Bestia Bebé (2013), el primer álbum de la banda, ya que no son puros hits para saltar y cantar en festivales de bandas independientes. Se necesita de varios intentos para amigarse con ellos. Además, las canciones no sorprenden porque muchas de ellas fueron estrenadas y tocadas varias veces en los shows del año previo a la edición de Jungla de metal 2. Esto calmó la ansiedad de los fanáticos que ya se sabían de memoria los temas viejos pero quitó el efecto novedad de un nuevo álbum.

Si se piensa en el devenir de la banda se puede interpretar a partir de esta nueva propuesta que la fórmula a la hora de componer sigue intacta: tematizar la amistad, las tardes de verano, un partido de fútbol. El combo incluye la voz de Tom como un faro guía y la guitarra marcando la melodía con intensidad y furia.

En tiempos donde el significante “cambio” es dinámico y en realidad nadie puede asegurar qué significa, Bestia Bebé elige la continuidad. “La única verdad es la realidad”, diría un general famoso.//∆z

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