Noah Cicero: “Quería construir una alternativa a la escritura mainstream”

El escritor recuerda los orígenes de la Alt Lit y ofrece una visión descarnada sobre el rol de los medios en las futuras elecciones presidenciales de Estados Unidos. Bush, Donald Trump, Sábato y mucho más.

Por Martín Barraco y Joel Vargas

¿Alt qué? Es lo que cualquier advenedizo puede preguntar al escuchar hablar de la Alt Lit, dos palabritas que vienen sonando desde hace un tiempo en el mundillo literario argentino. ¿Pero qué es? ¿Una corriente estética? ¿Un movimiento? Un puñado de jóvenes narradores yanquis sub-35 a los que les duele el mundo y se alimentan de mutaciones discursivas, provenientes de las grietas que nacen entre los nativos y los migrantes digitales. En nuestro país comenzó siendo un pequeño rumor, en el 2012 Dakota Editora editó Antología de entradas inéditas del blog de un empleado de Panda Express de Megan Boyle y Hoy el cielo está azul y blanco con manchas azul brillante y una luna pálida y pequeña y voy a destruir nuestra relación hoy de Tao Lin, la “estrella”, the chosen one de la literatura estadounidense según la crítica especializada. En 2014 Hernán Vanoli y Lolita Copacabana compilaron veinte cuentos de diez autores representativos en Alt Lit. Literatura norteamericana actual, antología editada por Interzona, donde acompañan a Tao Lin nombres como: Sam Pink, Blake Butler, Lily Dawn, Frank Hamilton, entre otros. Hay uno que se destaca sobre todos ellos: Noah Cicero.

Este año Cicero fue publicado por dos editoriales argentinas. Primero, de la mano de Metalúcida, vio la luz su última novela, Trabajá. Cuidá a tus hijos. Pagá tus cuentas. Acatá la ley. Consumí. (2012), una crítica feroz al capitalismo. Y hace unos meses, desde Dakota Editora, la primera: La Guerra Humana, escrita en el 2003 y llena de dardos certeros contra Bush y la invasión a Irak. Dos obras separadas por casi una década de distancia. Dos maneras diferentes de entrar a su universo narrativo.

AZ: ¿Dónde estabas el día que Bush hizo el anuncio de la invasión a Irak? ¿Cuáles fueron tus primeras sensaciones?

NC: Cuando Bush decidió ir a la guerra yo vivía en Ohio y tenía 23 años. Recuerdo que pensaba que era una mala idea, que no tenía sentido pero todos creían que Bush tenía razón. Generalmente la gente tiende a creer lo que una persona con cierto grado de autoridad o convicciones les está diciendo. Algo debe estar mal en mi cabeza porque yo no le creo a nadie. Si creyera tal vez mi vida sería más fácil, pero no puedo.

Bush dijo que la guerra con Irak era importante porque ellos tenían armas de destrucción masiva, pero muchos países también las tienen. Entonces era un absurdo.

The Human War fue traducido al idioma kurdo y al iraquí, y mis traductores me dijeron que el pueblo kurdo se ha visto beneficiado por la invasión a Irak, así que no sé. Aunque se hayan beneficiado, ese no era el objetivo real de Bush. El objetivo era el dinero del petróleo, generar contratos militares y defender el Cristianismo contra los musulmanes.

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AZ: ¿Cómo definirías La Guerra Humana?

NC: Es un día en la vida de un grupo de personas en sus veinte años. Puede ser cualquier grupo de veinteañeros, creo que los personajes son muy universales. Ahora que estoy un poco más viejo, entiendo lo que significa tener veinte años: es un momento de mucha energía, entusiasmo y confusión. Se terminó la niñez, querés desesperadamente ser libre y tener dominio de tu persona, pero a la vez aprendés que la vida puede ser muy cruel, que cuando lográs ser adulto tenés que hacerte responsable de tu libertad.

Lo que tiene La Guerra Humana es que está ambientado en Youngstown, Ohio, que está rankeado como el peor lugar para vivir en Estados Unidos. En 2003 no había trabajo para la gente joven, no había chances de iniciar una carrera, de hacer algo importante. Éramos como hormigas viviendo en un terreno baldío. A mis veinte años no había esperanzas: trabajé en pizzerías, restaurantes, strip clubs, de cualquier cosa para tener dinero. Básicamente, cumplís veinte años y no tenés trabajo, no tenés nada que hacer, y nadie quiere tenerte cerca. Muchas de las personas con las que crecí se convirtieron en adictos o se suicidaron.

AZ: La Guerra Humana está cargada de misantropía. ¿Estabas enojado?

NC: Estaba enojado con la gente porque todos parecían estar atrapados en una especie de “Matrix” mental, pero ahora ya no estoy enojado. Me doy cuenta que soy un marginal, vivo en la periferia. Soy un extraño. En Estados Unidos a esa clase de gente se los llama Cowboys. Ando solo, pero hay otros como yo, y cuando nos encontramos nos damos cuenta de que hay otro extraño cerca.

A la mayoría de la gente no le importa nada, sólo quieren trabajo, deportes, música y cuidar de sus familias. Es lo normal, lo usual. Algo está mal en mi cabeza y nunca pertenecí. Eso no quiere decir que tenga la razón o que sea más inteligente que los demás. Lo que hace extraño a una persona es que nunca está del todo convencido de si tiene razón, y que ni siquiera le importa tener razón. ¿Qué es tener la razón?

AZ: ¿Cómo fue el proceso de escritura del libro?

NC: Me sentaba en la cama y tipeaba en la laptop. Imaginate lo que era una laptop en 2003, una cosa gigante y tosca. Me despertaba y me ponía a escribir como loco, tenía mucho para decir, mucho para sacarme de encima. La vida no tenía sentido, era tan poca importante. No tenía nada salvo mis palabras, eran el único poder que tenía. Me sentía impotente -aún hoy-, impotente ante el mundo. Realmente volqué todo lo que tenía a la escritura porque es todo lo que tengo. No tengo un buen trabajo, no tengo mujer, hijos… No tengo nada a mi nombre excepto una guitarra.

AZ: Generalmente se asocia a la Alt Lit con una escritura influenciada por las redes sociales, Internet. Pero tu obra está atravesada por la política. ¿Hay una mirada reduccionista en la etiqueta Alt Lit? ¿Cómo definís a la Alt-Lit?  ¿Te sentís cómodo con esa etiqueta?

NC: Hablo de política principalmente porque crecí en una familia muy política. Muchos miembros de ambos lados de mi familia han ocupado cargos políticos. Yo tengo un título en Ciencias Políticas. Crecí en un área económicamente pobre por decisiones políticas que se tomaron antes de que yo naciera.

Creo que la escritura se vuelve política porque el escritor vive en una situación política. Si pertenecés al 10 por ciento más rico y vas a una universidad privada, ¿entonces qué te importa? Esa gente no tiene problemas políticos, la política trabaja para ellos. La política difícilmente haya trabajado para mí o para la gente que conozco. Yo no soy de las clases altas, no tengo el privilegio de ser no-político.

Ya no se debate tanto sobre la Alt-Lit en Estados Unidos. La Guerra Humana fue publicada en 2003, cuando yo empecé a escribir, años antes de que se hablara sobre Alt-Lit. Mi plan era escribir historias y poemas que fueran únicos y originales. No quería que mi escritura fuera como la de John Updike o la Paris Review. Quería construir una alternativa a la escritura mainstream. Quería que mi escritura fuera profunda, como la de Dostoievsky o Sartre. Quería ver esa profundidad otra vez, y me di cuenta que podía utilizar Internet para que la gente accediera a mi escritura. Me puse a estudiar cómo hacerlo y encontré muchas maneras de publicar mis textos. Lo disfruté mucho.

En 2009 mucha gente se metió en la escritura online y escribían poemas, hacían imágenes muy locas y todo tipo de cosas interesantes. Me gustó mucho todo eso, me hizo feliz. Terminé conociendo muchas personas copadas gracias a la literatura online. Fue todo muy divertido entre el 2009 y 2013, pero después hubo escándalos sexuales y muchos de la crew del 2009 terminaron la universidad y se fueron, consiguieron otros trabajos o empezaron posgrados de arte.

AZ: En una entrevista dijiste que los que pertenecen a la Alt Lit usan un estilo minimalista y coloquial pero diferente al minimalismo estilizado de Carver. ¿Es una forma de ser lo más realista posible? ¿Podrías ahondar un poco más en eso? ¿Qué dificultad encontrás al tratar de captar la oralidad lo más realista posible?

NC: Ser realista es muy fácil: solo tenés que escribir lo que pasa. Pero el tema es que la mayoría de las personas no experimenta la realidad. La mayoría no tiene contacto con la realidad nunca en su vida. Lo que la gente hace en general es proyectar sus ideas preconcebidas sobre todo lo que los rodea. No experimentan con la realidad, sólo con sus proyecciones. Yo no proyecto constantemente, así que la realidad está ahí. Solo somos personas, caminando de un lugar a otro, sentándonos y parándonos, pensando y obsesionándonos sobre el sexo.

Lo más curioso de los humanos es que lo único que hacemos es obsesionarnos sobre el sexo creyendo que no lo hacemos. Creemos que somos tan inteligentes, tan grandiosos, pero tengo un montón de amigos con títulos y diplomas que lo único que hacen es hablar de sexo y amor tanto como mis compañeros de trabajo en la tienda.

No creo que los escritores escriban historias que tengan que ver con la realidad. Lo que pasa es que toman sus historias de un universo sobre el que proyectan otras historias y escriben desde ese lugar.

La gente está aterrorizada con la realidad porque la realidad no es nada. Es silencio, es vacío. No hay nada ahí. El pasado es una nebulosa y el futuro aún no ocurrió. El “ahora” asusta a las personas, porque no significa nada y a la vez significa todo. Si lo podés aceptar es hermoso, pero para la mayoría el silencio es abrumador y no lo pueden soportar.

AZ: En este año se editaron en Argentina tu primer novela, La Guerra Humana (2003) y la última, Trabajá. Cuidá a tus hijos. Pagá tus cuentas. Acatá la ley. Consumí. (2012). Hay casi diez años de diferencia entre ellas, ¿cómo creés que evolucionó tu escritura, tu obra? ¿Qué diferencias y similitudes encontrás entre ellas? ¿Con qué Noah Cicero van a encontrarse los lectores hispanoparlantes en La Guerra Humana y en Trabajá…?

NC: Escribí La Guerra Humana en 2003 y Trabajá… nueve años después, en 2012, casi una vida de distancia. Creo que fui capaz de construir una trama que tuvo lugar en el curso de varias semanas. Hubo más desarrollo de los personajes, que no había tanto en La Guerra Humana, donde los personajes cambian pero no tanto. Sin embargo, la temática en ambos libros es la misma: la confusión ante la enormidad.

Los lectores se van a encontrar con un escritor apasionado. Soy el tipo de persona que se emborracha y baila toda la noche, que habla de filosofía a los gritos o sale a correr por la calle. Cuando me enojo rompo todo, lloro y grito.

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AZ: Hablemos de política. Se acercan las elecciones presidenciales en Estados Unidos y los principales candidatos son el republicano Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton. ¿Cómo ves el futuro político de tu país?

NC: No me importa quien sea el candidato demócrata, yo voto al partido y listo. Trump no va a ganar nada. Los republicanos no tienen chance. Para que ganen tienen que sacar el 47% del voto latino y nunca más lo van a conseguir. Obama le ganó a McCain por diez millones de votos y después le ganó a Romney por cinco millones porque los otros cinco no votaron, pero todos van a votar el año que viene y los demócratas van a aplastar a los republicanos. No hay por qué hablar sobre los republicanos en cuanto a elecciones presidenciales, ya no pueden ganar.

AZ: Hablabas sobre el voto latino, ¿Cuál será su influencia en esta elección?

NC: Vivo en Las Vegas y la mitad de la ciudad es latina. La mayoría de mis compañeros de trabajo son latinos: mexicanos, costarricenses, bolivianos, salvadoreños… Si el candidato republicano no alcanza ese 47% no podrá ganar. Y ese porcentaje crecerá con el tiempo. Creo que la gente está empezando a entender que Latinoamérica es el Nuevo Mundo. La mayoría de los países hablan español y tiene sentido que poco a poco ocupen más espacio en Estados Unidos. Personalmente no me importa si los latinos dominan Estados Unidos, somos todos iguales: nos gusta la música, la comida, el amor. ¿Cuál es la diferencia? ¿Qué importa?

AZ: Hablando de los medios, ¿Qué lectura hacés del tratamiento que le dan a la candidatura de Donald Trump?

NC: A los medios acá no les importa nada salvo conseguir auspiciantes. No les importa nada. Hablan sobre Trump porque les genera ingresos. Trump es dinero.

AZ: También está el candidato demócrata Bernie Sanders que, diametralmente opuesto a Trump e incluso a Hillary, pretende usar la renta financiera de Wall Street para garantizar la educación universitaria gratuita. ¿Tiene chances de ser presidente? ¿Cómo lo tratan los medios?

NC: No me interesa mucho Bernie Sanders. Sus seguidores son todos chicos ricos que pueden gastar dinero yendo a sus conferencias y escuchar a un político hablar durante todo el día. La gente común no habla sobre él o va a sus reuniones. Hillary Clinton trabajó duro toda su vida para que Estados Unidos sea un mejor lugar para vivir. Cometió errores, pero quién no. Creo que ella ganará fácilmente.

Pero la verdad es ésta: si Fox News no existiera, si no hubiese un “canal de noticias” repitiendo noticias falsas todo el puto día, lo que hace que otros canales repitan esa información falsa, no estaríamos en esta situación. La política en Estados Unidos es un absurdo, todo es engaño y absurdo. Tenemos canales de televisión y estaciones de radio repitiendo noticias falsas todo el día a millones de personas, ¿Cómo es que eso es legal? ¿Cómo puede ser legal decirle a la gente toda clase de locuras?

La democracia sólo puede funcionar cuando a las personas se les presentan los hechos. Ahora mismo, al pueblo de Estados Unidos se le presenta el 20% de lo real. Es una locura. Debería ser el 80%. Los demócratas no pueden competir con todas las mentiras que dicen los republicanos. A ellos les gusta tanto mentir que toda conversación sobre políticas públicas queda instantáneamente corrompida. Creo verdaderamente que si Fox News desapareciera, y la gente recibiera noticias reales durante diez años, los resultados serían increíbles.

AZ: Volvamos a la literatura, ¿Qué escritores jóvenes estadounidenses recomendarías?

NC: Sam Pink, Ana Carrete and Gabby Bess. Todos tienen libros en español.

AZ: ¿Qué escritores latinoamericanos, especialmente argentinos, te gustan?

NC: Acabo de terminar El Túnel, de Sábato. Me gustó mucho. Me hizo acordar a La Naúsea de Sartre y a El extranjero, de Camus. Ahora estoy leyendo El Jardín de al Lado, de Donoso y me está gustando mucho. Sus libros son muy profundos, que es lo que me gusta.

AZ: ¿En qué estás trabajando ahora?

NC: Acabo de terminar un proyecto en el que veinte personas tradujeron al español un poema mío llamado Say it to me now, de mi libro Gaucho Bipolar, editado en Argentina por Editorial Gigante. Los poemas serán publicados en la web de la revista Sandía y fueron traducidos por gente de Latinoamérica y España. Les envié el poema y ellos lo tradujeron como quisieron. Les di total libertad y ninguna restricción, y los poemas se ven hermosos.

También terminé de escribir un libro sobre el budismo y el existencialismo. Son alrededor de 80.000 palabras, todavía lo estoy revisando y editando y probablemente lo entregue para que se edite en noviembre. Estoy un poco preocupado porque nunca escribí un libro sobre filosofía, así que no sé qué va a pasar.//∆z

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