Muchos colores en el recambio

Aelita, último disco de los suecos Mando Diao es casi radicalmente opuesto a todo lo anterior. La estética plagada de colores en su tapa se refleja a lo largo y ancho de todos los teclados del álbum.

Por Agustín Argento

Si se busca en Youtube “Black Saturday”, primer tema de Aelita, el flamante trabajo de Mando Diao, sorprende el colorido que le dan al show en vivo. Un colorido para nada similar a videos de años anteriores, pero totalmente acorde a la tapa del último álbum de estudio de estos suecos. Vestidos con trajes completamente blancos, como hombres espaciales, y uno disfrazado de ninja negro, las luces multicolores se reflejan en sus enormes físicos nórdicos, mientras mezclan el swing de sus cuerpos al compás de la canción, con una actitud rockera que emana de la guitarra.

Aelita es prácticamente eso. Una mezcla de escapadizo rock con la presencia cada vez más latente de la música electrónica (muy similar al último trabajo de Daft Punk). El título de la placa, está claro, hace referencia al clásico sintetizador ruso homólogo, analógico y monofónico, que se introdujo a la música en la década del ’70 (el único aporte, tal vez, soviético al electro rock occidental).

En sí, el disco es más que aceptable. Un gran sonido, con una investigación interesante en el mundo de la síntesis (algo cada vez más usual en las bandas contemporáneas). Uno de los puntos altos-bajos se encuentra en el cuarto tema, “Sweat Wet Dreams”; esa contradicción radica en que, a pesar de ser un tema muy elaborado y con una excelente interpretación, demuestra que para crear grandes canciones que salgan del repertorio electrónico, los Mando Diao deben recurrir a una composición similar a la del clásico “Gloria”.

De todas formas, “Black Saturday, “Money Doesn’t Make You a Man” y “Romeo” lo sacan a uno de la modorra en la que otros grandes temas, más pensados desde el sonido y los teclados, lo sumergen a lo largo de los diez tracks del disco. Así, “If I Don’t Have You”, con un ambiente lúgubre y cuasi tenebroso, en vez de ser uno de los cortes más tranquilos del disco, si se lo escucha un par de veces, pasa a considerárselo como uno de los más vertiginosos de la placa.

En un reportaje con la prensa española, el cantante Björn Dixgard dejó en claro varios de conceptos del disco. Por un lado, afirmó que en el regreso a los ’80 que supone este trabajo no debe verse una regresión, sino algo nuevo, porque para la banda este tipo de música es nueva. Además, sostuvo que ahora, más maduros, están más tranquilos y que no ven la necesidad de estar constantemente innovando.

Aelita, en definitiva, es un disco para ser escuchado a conciencia. No para ponerlo en el reproductor a la pasada, porque hay muchos detalles que a uno se le escaparán. Y son justamente los detalles los que enriquecen a este nuevo logro escandinavo.//z

Arecia_Octubre

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