Miles de puños en el aire

Por Flor Nieto

La primera vez que escuché Sleep Now In The Fire tenía 17 años y esperaba el colectivo con el bajo al hombro. De camino al ensayo repetí la canción mínimo diez veces. Quería sonar así, quería tocar así. Los meses siguientes fueron bastante predecibles: empecé a bajarme los discos, a comprarlos cuando los encontraba -en Comodoro las cosas no se conseguían tan fácil-, a investigar sobre ellos. Me interesaba saber de dónde venía Zack de la Rocha, cómo hacía Morello para tocar así, qué pedales usaba Commerford, cómo grababa Wilk. Quería saber todo. Tenía The Battle of México City y lo miraba una y otra vez, como las entrevistas de Zack a Noam Chomsky, en paralelo leía sus textos en la facu. Me sabía todas las letras y las escribía con marcador negro en las paredes de mi habitación rosa. Todavía se lee: “Who controls the past now controls the future. Who controls the present now controls the past. Who controls the past now controls the future. Who controls the present now?

En el 2010 me enteré que Rage Against The Machine cerraba el Pepsi Music en Buenos Aires. 1.728 kilómetros simplificados en un vuelo de dos horas y media. Mi novio de ese momento vivía en Palermo, estudiaba Marketing y escuchaba Jazz, no conocía mucho de RATM pero aceptó acompañarme. Él, director de una revista joven independiente de Patagonia, intentó conseguir pases para la conferencia de prensa. Dijeron que no, pero no me importó, querer más me pareció demasiado. Ese día, nos sacamos fotos con guitarras de cartón y cenamos sentados en el césped. Antes tocaba Queens Of The Stone Age y, aunque siempre me gustó, quería que terminaran rápido. La hinchada agitaba: “Que toque Rage la puta que lo parió…”. Tenía ganas de gritar también pero no lo hice. La estrella roja gigante sobre el escenario y una sirena anticiparon el mejor reci de mi vida -al que Muse en el Personal Fest y Damon Albarn en el Gran Rex le hicieron bastante competencia-. Empezó con “Testify” -así es, la canción escrita en la pared-, canté absolutamente todo. El recital terminó con “Killing in the name of” como bis. Con el “Fuck you I won’t do what you tell me” comenzó a llover y con las luces, se iluminaron miles de puños en el aire mientras miles de gotitas flotaban alrededor.

Cuando salimos, vi la remera sobre una lona en la calle y la compré. Esa es mi remera rockera favorita. Primero la corté, después la quemé. A veces me olvido que la uso para dormir y me la pongo para andar por la vida. Otras, me olvido que la uso para andar por la vida y me la pongo para dormir. Atrás tiene la fecha: 30 de octubre del 2010. Adelante, se lee Rage Against The Machine bajo el puño, como los miles iluminados en Costanera Sur entre gotitas de colores.//z

Flor Nieto (1989, Comodoro Rivadavia). Periodista rockera primero, Licenciada en Comunicación Social después. Bajista que empezó a desfilar para comprarse el amplificador y terminó como candidata a Miss Argentina que terminó como conductora de TV y banda nunca más. En el 2013 se mudó a La Plata para hacer un posgrado en Periodismo Cultural y se enamoró de la ciudad. Cuenta lo que hace en www.flornietoblog.com, su diario online.//z

Un comentario en “Miles de puños en el aire

  1. A mi me paso similar, encontré a RATM por un compilado en un CD que armo un compañero de la secundaria, el cual incluía Wake Up. En aquella época, utilizaba internet de 56k por teléfono con lo cual me llevo 1 o 2 meses piratear, tema por tema, armando cada CD, desde el Ares. Sin embargo esa molestia, la recuerdo con especial afecto, esa lentitud hacia que… Cada segundo de la canción lo escuche con atención, valorando cada minuto, hasta completar el álbum de forma pirata. Tenía, quizás… 15 o 16 años? De ese día me traje un poster gigante que encontré tirado afuera del predio, aunque la lluvia lo arruino conserve el centro del mismo que es la R y una tuerca, el mismo está en la puerta de mi habitación.

    También cuando me entere que venían, me fui solo para allá. Me encontré con unos amigos de Internet que compartíamos un foro de izquierda.

    Luego paso a ser esos momentos que te quedan grabados en tu vida.Increíble recital. Ese día arme una bandera roja gigante, lleve la caña en el tren y me junte con unos pibes. La infiltre con una mochila, y era la única bandera que había, me parece en el “Pepsi”. En algunos momentos se me fue y la perdí , tiene barro, fue pisada en el pogo, transpirada, y demás. Aún la tengo así lógicamente. Fue algo inolvidable.

    ¡AGUANTE RAGE! ¡VIVA LA RABIA!

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