Los Productores #06: Norman Mac Loughlin

El hombre detrás de Estudios Daktari nos cuenta de sus inicios como bajista y de su admiración por Electric Light Orchestra y los discos de los Beatles.

Por Gabriel Feldman

Cuando ponés alguna de las canciones de Jackson Souvenirs, el dúo mágico, misterioso e intermitente que integran Norman Mac Loughlin y Javier Diz, nos transportamos a una galaxia salvaje muy muy lejana. El vacío sideral. La oscuridad se expande frente a nuestros ojos y una bruma espesa empieza a crecer. Hay que adentrarse con resguardo, despacio, y esperar a que estalle la luz, como un joven Padawan buscando una revelación en medio de los bosques frondosos y la tierra pantanosa del planeta Dagobah.

jackson souvenirsNorman cuenta que empezó tocando el bajo y quería romperla, pero con el correr de los años se sintió más cómodo en el papel de organizador, “como un Darth Vader que extiende la mano y mueve objetos a distancia”. Y aunque a veces despunta su costado luminoso, lo cierto es que encontró su lugar detrás de los comandos en los Estudios Daktari, la estación espacial que maneja desde Villa Urquiza. Después de escuchar a los Jackson, El Robot bajo Agua, los Furies, El Festival de los Viajes y Sombrero, el lado oscuro de la fuerza nunca fue tan tentador.

AZ: ¿Cómo definirías el trabajo y el rol del productor artístico?

Norman: no sé cómo son los demás productores, en mi caso me gusta pensarme como unos de esos cascos con cables que transmiten información a una computadora, pero con un filtro que selecciona lo que le parece y cada tanto tira un bocadillo.

AZ: En el imaginario, todos quieren tocar, es como cuando sos chico y jugando al fútbol, todos quieren ir de nueve y meter goles. No son muchos los que desde el vamos piensan en defender o en organizar el juego. ¿Cuándo y por qué empezaste en esa tarea de productor, pensar la música en términos de producción artística?  

N: sí, empecé tocando y quería romperla, tirar chilenas, rabonas, la bicicleta, todo. Pero eso requiere habilidad y esfuerzo físico. Me siento más útil siendo un D.T. con la posibilidad de cada tanto entrar y hacer algún pase de gol, sin transpirarla, como un Darth Vader que extiende la mano y mueve objetos a distancia, con la mente. Me gustan mucho los discos, siempre me transportaron, más que tocar o ver música en vivo. No soy muy compositor y me gusta sumarle a los que sí lo son, me gusta la telepatía que se genera cuando se está trabajando con la música.

AZ: ¿Cómo fue tu formación?

N: arranqué tocando el bajo, de casualidad elegí ese instrumento. Con un amigo de la adolescencia siempre teníamos proyectos bastante flasheros, y uno de esos fue construirnos instrumentos. Él eligió hacerse una guitarra y yo para equilibrar elegí hacerme un bajo. Lástima que no tengo fotos ni nada de eso, pero funcionaba, afinaba, con micrófonos y todo. Aprendí a tocar en ese instrumento que construí, todo bastante pintoresco. Fui a clases con un profesor softmetalero, que explicaba bastante bien. Después fui a clases con uno más “grossso” que me daba iazz, slap, tapping y todo eso que me ayudó a darme cuenta de que para mí todo ese virtuosismo era puro humo. Después, un par de años de conservatorio donde no brillé ni me interesó hacerlo. Por suerte, en paralelo, tenía proyectos musicales que tenían más que ver con lo intuitivo.

AZ: ¿Un referente?

N: George Martin, más que nada porque a través de él me fui enterando de que había un nexo entre los músicos y el disco, alguien que ayudaba a traducir las ideas de los músicos y el mensaje sea lo más claro posible.

AZ: ¿Un disco iniciador, que te disparo la atención a nivel audio/producción?

N: Discovery de Electric Light Orchestra. Es el primer disco que, sin tener ni idea lo que era, me gustaban los delays de las voces, los flangers, voccoders, toda esa cosa futurista y fantasiosa. Además, las canciones si las tocás con una acústica siguen estando buenísimas.

 AZ: ¿Cuál dirías que es tu búsqueda cómo productor?

N: más que nada busco que tengan clima (tengo tendencia a lo nocturno), que transmitan algo. Me gusta el contrapunto entre lo “suave” y lo “áspero”. Esa tensión, aunque sea mínima tiene que estar. Para mí eso le gana a la “perfección”.

AZ: ¿Cuál es tu filtro para elegir proyectos?
N: no tengo filtro. Me parece que todos los proyectos tienen algo, y si me buscan estoy súper agradecido. Es un lujo que alguien piense en mí para algo tan importante como es hacer un disco, más que nada a un nivel de producciones independientes donde todo es amor al arte.

AZ: ¿Por dónde se empieza cuando se quiere encarar una grabación de un disco?

N: cada disco tiene un proceso diferente, pero por lo general comienzo reuniéndome con los artistas en Daktari, y ahí les pido que me cuenten un poco el imaginario del disco, como para ir creando el paisaje. También les pido algunas influencias de otros discos, pero eso es como para ir conociéndonos, una parte del diálogo. No es que necesariamente va a quedar eso. No hay reglas para encarar una grabación. Solo hace falta el punto de partida. No hay que tener delineado todo de antemano. Pasa muy seguido que temas que no estaban planeados surjan en el estudio. Yo disfruto mucho ese camino que se recorre en la grabación.

AZ: ¿Cómo afecta la tarea de pensar un álbum con el hecho de que tal vez ese disco objeto en el que trabajaste sea el formato en el que menos se escuche?

N: no me afecta, al disco lo pienso como una obra entera donde los temas se relacionan entre sí y está la posibilidad de escucharlos enteros, sea online o bajándolos si no quieren comprarlos. Si después la gente quiere desmenuzarlos o ponerlos en un playlist con otros artistas, está ok y está bueno.

AZ: ¿Hay algún disco que volvés a escuchar, tipo oráculo, para inspirarte?

N: los discos de los Beatles siempre vuelven.

AZ: ¿Qué disco o canción te llena de orgullo haber participado?

N: por suerte nos divertimos mucho grabando discos, y la verdad es que todos tienen algo que me identifica. Todos me enorgullecen. De lo último que hice el disco de Sombrero me parece que tiene algo diferente. Tuvo una búsqueda aventurera que me interesa.

AZ: ¿Qué músico te partió la cabeza en el estudio al verlo trabajar de cerca?

N: me gustó mucho trabajar con El Robot Bajo el Agua (Nicolás Kramer), es un buen cantante. Tiene eso de tirar dos acordes, un par de palabras y que pase algo. También mi querido compañero de los Jackson, Javier Diz, agarre el instrumento que agarre siempre te saca algo. Y Julián Perla, de Mi Pequeña Muerte, por su incansable búsqueda.

AZ: ¿Cómo es el proceso a la hora de pensar en tus discos con Jackson Souvenirs?

N: los discos de los Jackson no los pensamos mucho de antemano, nos juntamos y van saliendo cosas hasta que nos damos cuenta de que si les damos la bola suficiente entran en un disco. En este momento hay varios temas que están ahí esperando que les dediquemos tiempo…

AZ: ¿En qué proyectos estás trabajando en la actualidad?

N: estoy trabajando en el primer disco de Ariel Caravaggio, un ep de una banda que se llama Plástico, y el disco de Palmer. Por suerte para más adelante hay otros discos que también van a estar muy bien.//z

2 comentarios en “Los Productores #06: Norman Mac Loughlin

  1. Grande Norman! Un capo, un gran recuerdo. Grabamos un Ep y dos discos con èl. MAestro de la humildad y la magia.

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