De regreso al mar

Nueva era, viejas mañas es el decimotercer disco de estudio de Pez donde siguen en el concepto de los últimos años: volver a la vieja escuela pero con letras contundentes y actuales.

Por Gonzalo Penas

Es difícil encontrar cuál es la novedad; si Pez sacó un nuevo disco, si el trabajo que se escucha es muy bueno y continúa con la línea de Volviendo a las Cavernas (2011), si la banda lo hizo de nuevo y como siempre a pulmón, de forma independiente,  o si simplemente hay que ir tras los sueños de ser cada uno su propio trabajo y de forma colectiva, con paciencia y amor en la vida todo llega. Porque este disco de Pez –el número trece de estudio en veinte años de trayectoria- los agarra ya sin el tecladista Pepo Limeres, que se fue después la grabación del álbum anterior y los vuelve a encontrar en un estudio como trío con Ariel Minimal en voz y guitarra, Fósforo García en bajo y Franco Salvador en batería.

Frente a esta situación, la banda dejó un mensaje en el trabajo anterior: volver a las cavernas.  Siempre está en el grupo esa ida; volver.  En Cabeza (1994) – el primer disco de la banda- el tema “Lo que se ve no es lo real” cerraba con “ahora soy pez, soy un pez, vuelvo al mar”. Hace dos años, volvieron a las cavernas, al sonido crudo, a las influencias de los integrantes cuando eran adolescentes y rearmaron Pez. Y Nueva era, viejas mañas va en ese sendero. Las viejas mañas son las letras y el sonido y la nueva era se ve reflejada en la actualidad de “Os garcas”, donde terminan diciendo “hay que desarticular un macabro plan” o en “La bestia dormida” (“las diferencias eran tan evidentes que el única reacción fue el miedo”). Por eso no es casual que sean las dos primeras canciones del disco. Es una verdadera lástima que la voz de Ariel Minimal esté tan atrás en esos temas porque las letras son muy buenas. Las guitarras están muy presentes y la voz de Ariel queda como de fondo. Las nuevas eras se vuelven a observar en “Hombre máquina, cortá el monólogo interno ya” rogando dejar el egoísmo y la vulgaridad para despertar de la ilusión y empezar a vivir. Así, contundente; como quien ayuda a quienes aún siguen en la fantasía interior y no quieren desplegar sus alas para volar.

Seguramente una de las canciones que será celebrada por los fans en cada recital será –además de “Bandera negra” que ya la vienen tocando  hace meses- la tan dolorosamente real “La casa del horror”. Aquí, el fantasma o el espectro que viene del pasado “nos pega alto pesto”. Nada de metáfora. Realidad pura, palo y a la bolsa al igual que en el tema que da nombre al disco cuando se pide que “contra el ego, ¡guerra santa!”. En esa línea también aparece “Aquello que late y espera” que nos lleva a ese sonido tan Black Flag y del hardcore-punk de los ochenta, de 1 minuto y medio de duración. Si bien acá también aparece la voz de Minimal bastante atrás de la música, los gritos desgarrados hacen que siga quedando claro el concepto old school que (re)tomó la banda.

Para el cierre, una de las sorpresas del disco: “La leyenda del indomable” en la voz de Sergio Rotman. Tranquilamente podría haber sido un tema de El Siempreterno (grupo que comparten Minimal y Rotman, junto a Mimi Maura, Fernando Ricciardi y Alvaro Sánchez) por la letra y sobre todo por la melodía, pero aquí aparece como una perlita previa a las dos últimas canciones: “El temible hongo fusarium” y “Los verdaderos caminos de la libertad”, que tal vez sea la nueva “Caballo loco” (aquél temazo de Convivencia Sagrada de 2001 con el que Pez cierra sus dos discos en vivo y varios recitales) por el cierre “de cara al viento que está por venir” y por cómo se pierde con el riff de bajo y batería de fondo, solo interrumpida por la guitarra de Minimal y por el estilo de sus más de 8 minutos de duración. Y así termina, sin arrepentimientos y defendiendo todos los momentos, el disco que los hizo volver a grabar como trío, que los hizo volver al Teatro de Flores, que los hizo volver a las viejas mañas que nunca hay que perder para afrontar las nuevas eras allí donde el pasado y los garcas se presenten. Pero siempre habrá que seguir los caminos de la libertad.//z

2 comentarios en “De regreso al mar

  1. Muy buena la crítica! Faltó hablar algo de LA MADRE DE TODAS LAS ARTES que no es solamente una canción más del disco… coincido con el mensaje anterior EL HONGO FUSARIUM me hace ver donde estas las cosas que obstruyen los caminos por donde sube la vida… Abrazos y viva PEZ

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