Clásico y moderno

Devendra Banhart presenta Mala, su octava producción discográfica. Un álbum que combina el rock, el folk, los ritmos latinos y el pop electrónico con un sutil toque indie y psicodélico. Sonoridades deslumbrantes para escuchar de principio a fin.

Por Nayla Madia

Desde su debut en el año 2002 con el álbum Oh Me Oh My,Devendra Banhart se ha convertido en uno de los artistas más innovadores del panorama musical internacional. Hijo de madre venezolana y dueño de un inconfundible estilo new-folk, este joven cantautor ha sabido volcar sus raíces latinoamericanas recorriendo con sus melodías diversos universos sonoros.

Luego de brindar dos maravillosos conciertos en nuestro país en Niceto en el año 201, los fans argentinos comenzaban a plantearse cuándo presentaría oficialmente su nuevo trabajo. Afortunadamente el deseo de sus seguidores se hizo realidad y Banhart ha regresado con nuevo disco bajo el brazo. Se trata de Mala, su nueva producción discográfica, sucesora del exitoso What Will We Be (2009). Este nuevo disco –el octavo dentro de la carrera del artista venezolano- ha sido producido por Noah Georgeson y tiene la particularidad de haber sido grabado íntegramente en su de Los Ángeles, California.

A partir del título del álbum, se permite incorporar un juego poético exponiendo la dicotomía entre el amor y el odio, y entre el bien y el mal, ya que si bien la palabra “Mala” puede remitir en un primer momento (teniendo en cuenta el  idioma español como eje y relacionándolo con  aspectos ideológicos que se enlazan al uso del lenguaje y a la cultura) a una connotación negativa. Por el contrario, el propio músico ha explicado que la elección de “Mala” como título del disco alude al idioma servo: es un término utilizado en Europa del Este para demostrar afecto hacia una persona (“Mala” significa “Pequeña”). Al respecto, Devendra dice: “En hindú significa una cosa, en serbio, greco y español otra, me gusta que tiene muchos significados e interpretaciones. Al mismo tiempo entiendo perfecto que para el público hispanoparlante puede ser negativa, pero es ahí donde radica la belleza del idioma castellano: mitad del significado tiene que ver con la palabra y mitad con la manera en que lo dices. Mala es una palabra que para mí representa el amor que tengo por mi cultura sudamericana”.

Esto demuestra sencillamente que este álbum es radicalmente diferente a todo lo que Banhart ha hecho antes. El inicio es con “Golden Girls”, que presenta una excelente mezcla de cuerdas junto a tintes ligeramente psicodélicos que se enlazan a una batería que marca el ritmo con firmeza mientras los riffs de la guitarra acompañan sutilmente. Luego, la melancolía se hace presente en “Daniel”, un tema que retrata una desgarradora historia de desamor que se expresa de manera contundente a partir de la letra: “Swore to never let you go/  But love’s got a way of fading away/ I never saw you again” (“Juré que nunca te dejaría ir/ Pero el amor tiene desvanecimiento/ Nunca te vi de nuevo”).Luego llega la sensual “Für Hildegard von Bingen” -titulo que hace referencia a Hildegarda de Bingen, una escritora alemana considerada una de las personalidades más fascinantes y polifacéticas del Occidente europeo-. Se trata de una preciosa melodía en la que la  particular voz de Banhart fluye entre susurros mientras los sintetizadores van marcando un segmento electrónico sumamente envolvente que desencadena un estado sensorial y trascendental. A continuación, “Never Seen Such Good Things” se convierte en una canción esencial dentro del disco. A partir de un sonido vintage, Devendra aborda terrenos que se ubican entre lo surreal y la fantasía condensando ambos tópicos bajo un toque de romanticismo, mientras las guitarras engloban la esencia de la canción potenciando los estribillos de manera extraordinaria.

A su vez en este disco, Banhart deja en claro que su capacidad compositiva no solo abarca una gran fluidez para experimentar con géneros y estilos musicales, sino que también es capaz de ensamblar diferentes lenguas como el inglés, el español y el alemán, creando en términos sonoros una fantástica experiencia multicultural. “En español tengo mucha más flexibilidad. Puedo conseguir más con el sonido de las palabras, me divierto mucho más. Además puedo llegar a contar cosas más autobiográficas en español”,señala el músico.

En “Mi negrita”, la quinta canción del álbum y quizás una de las más intimistas, Devendra se anima a cantar un bolero romántico. Su voz suena más grave, más profunda y más directa. Como si se tratara de una confesión cargada de recuerdos y poesía, Banhart expresa: Mi amor no tiene esperanza/ Aunque te esperará/ De mi corazón se lanza/ Un fantasma corpo real/ Mi amor no tiene venganza/ Aunque me matará”. Posteriormente, “Your Fine Petting Duck”, comienza con un ritmo lento, y voces distorsionadas que se oyen lejanas. Aquí se evidencia completamente su capacidad de sorprender al oyente: de repente un sintetizador interviene potentemente y cambia la pista completamente, dando lugar a un sonido electrónico, mientras el músico alterna entre el inglés y el alemán estableciendo una melodía envolvente y sensual. Le sigue “The Ballad of Keenan Milton”, canción instrumental con la que rinde homenaje al skater americano, fallecido trágicamente en el año 2001. En este tema canta junto a su pareja (la artista visual Ana Kras): ambos juegan a ser ex amantes a partir de un relato musical cargado de cuestionamientos amorosos.

Un aspecto interesante de este nuevo material es que en su conjunto las canciones dan lugar a un disco solido y parejo donde se establece un clima auditivo que alterna entre lo acústico, las baladas sentimentales y los sonidos orgánicos. Esto se evidencia en canciones como “A Gain”, “Won’t You Come Over?” y “Cristobal”. Mientras, por otro lado, melodías como “Hatchet Wound”, “Mala”, “Won’t You Come Home” y “Taurobolium” (la última canción del disco) demuestran que Banhart posee un fascinante don para ofrecer, a través de las catorce canciones del disco, música de calidad, cautivante y placentera.

“Mala” es un disco enigmático, innovador, e introspectivo que presenta a un Devendra Banhart en constante evolución y establece un trayecto que se mezcla con lo auditivo de manera muy agradable, a través de canciones de naturaleza transitiva que conjugan melancolía, matices psicodélicos y tonos de percusión sumamente disfrutables. Se convierte así en otra muestra más del profundo amor por la música que siente este artista venezolano que ha logrado convertirse en un verdadero ícono de la escena musical actual.//z

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