Cae la máscara

La aparición súbita de Antemasque marca el regreso de uno de los dúos dinámicos del rock de este siglo: Cedric Bixler-Zavala y Omar Rodríguez-López, los padres de Mars Volta, esta vez acompañados nada menos que por Flea de Red Hot Chilli Peppers. Apuntes iniciales sobre un grupo que promete.

Por Santiago Farrell

¡Volvieron! Ahí están los dos en el video, miembros vitalicios de la delgadez extrema, trepando por una terraza. La cámara salta al estudio y directo a sus caras: uno aullando, el otro alternando entre la risa y la concentración con las manos en la viola. Y de repente, como si no fuera suficiente, aparece Flea atento en el bajo (y Dave Elitch, nobleza obliga mencionarlo, fue batero de ellos por un breve período). Sobredosis de alegría. Independientemente de cómo venía el año hasta ahora, para sus indeclinablemente emotivos fans, la Navidad llegó en abril.

Estamos hablando de Antemasque, el nuevo proyecto de Cedric Bixler-Zavala y Omar Rodríguez-López, una de las sociedades musicales más interesantes en lo que va del siglo XXI. Los dos fueron parte de la recordada banda de hardcore atómico At The Drive-In y luego formaron aquella hermosa y estridente bestia sonora llamada The Mars Volta, que con discos como De-Loused In The Comatorium y Frances the Mute dinamitó una frontera atrás de otra. El fana promedio de Volta suele seguir las desventuras de estos dos viejos amigos como si se tratara de los protagonistas de su serie favorita, y por eso resultó descorazonador presenciar el fin de Mars Volta el año pasado, no tanto por inesperado (se veía venir desde el errático Noctourniquet, de 2012) sino por las declaraciones agrias de Cedric a través de Twitter que dictaminaron el final oficial. De repente la banda se había disuelto, estaba todo mal y brotaban múltiples anuncios de proyectos de cada uno solos o con tal o cual persona.

Muy adolescente lo nuestro, quizás, pero es real que quedamos medio huérfanos por un tiempo. Y ahora vuelven con Antemasque, que primero sacó un par de videos con un detrás de bastidores y después tres temas: “4AM”, “Hangin in the Lurch” y “People Forget”, parte de un disco sin fecha de salida todavía. Todo muy de golpe, en apenas un par de días, mucho que procesar para un voltófilo. ¿Y encima con Flea? Con razón llovió tanto el lunes pasado. En lo que va desde que salieron los temas, este cronista los escuchó tantas veces que ya logró dominar una técnica para pasar de un tema al otro en el Bandcamp sin siquiera pensarlo; el arranque de “4AM”, el puente de “Hangin in the Lurch” y el estribillo de “People Forget” ya cavaron sus propios hemisferios en el cerebro. Con estos dos tipos no se puede proceder de otra manera, como se trató de expresar en una crónica anterior por este medio.

Pero enfriemos la cabeza y digamos lo que hay que decir antes que duela: no esperen el regreso de Mars Volta. Antemasque contará con su núcleo fundador, pero desde el vamos queda claro que apuntan para otro lado: es un sonido más despojado y urgente. Es muy pronto para hablar del disco por venir, pero si tomamos a Mars Volta como eje de comparación, Antemasque se revela mucho más espartano, con guitarras y voces casi desprovistas de efectos y estructuras mucho más convencionales e inmediatas, que van al grano (mejor ejemplo: la parte con el verso que da nombre a “Hangin in the Lurch”). Hay un aire a ATDI, pero no se llega a la agresividad incandescente de aquella banda. Tampoco al punk: los riffs y algunos acordes son demasiado elaborados para eso, y no faltan sacudones, especialmente en “People Forget”, el que más sonrisas arrancará a los nostálgicos. Pero no es Mars Volta: Antemasque está a años luz de aquellas hipérboles psicodélicas, sobre todo porque el criterio es otro, prima una estudiada economía de recursos. ¿Entonces?

Se puede entender cualquier dificultad para discernirlo: aparte de ser sólo tres temas, el aporte de Bixler-Zavala y Rodríguez-López suele ser tan característico que a sus fanáticos se les complica no (querer) detectar a su vieja banda en ciertos gestos. Sólo en “4AM”, por ejemplo, encontramos la voz doblada con una octava arriba en el puente, esos machaques sobre una nota disonante y un riff para las estrofas que a este cronista lo llevó sin escalas a “Empty Vessels Make The Loudest Sound”. Pero son matices que no terminan de definir el sonido. Lo que no quiere decir que no puedan alcanzar esa intensidad volcánica voltiana: “People Forget” —sobre todo en el arranque— parece encauzar la potencia destructiva de “Dyslexicon” por una especie de blues incendiario. Y lo hacen desde otra química, es un esfuerzo con un adjetivo difícilmente aplicable a Mars Volta: grupal.

Cada uno pone lo suyo. Rodríguez-López se muestra inusualmente discreto, pero esas cadencias y desvíos armónicos no podrían venir de otro. Son Cedric y Elitch los que aportan el toque voltaico más clásico, si se quiere. Bixler-Zavala se muestra en plena forma, mucho mejor, más conectado y suelto que en Noctourniquet, y no tarda en adueñarse de ambas canciones con un par de líneas vocales memorables; hacía rato que no cantaba así. En cuanto a Elitch, parece tratar de sintetizar en sus estampidas percusivas el bizarro trabajo de Deantoni Parks en Noctourniquet, especialmente en las estampidas de “People Forget”. ¿Y Flea? Muy discreto en “4AM”, pero arremete con todo en los otros dos, especialmente en el frenesí del estribillo y en el riff del puente de “Hangin in the Lurch”, riff que tranquilamente podría haber salido de Blood Sugar Sex Magik. Es un aviso de que no se sentó nomás a ver tocar a los otros, y ciertamente no le viene mal un poco de actividad considerando el desabrido presente que atraviesan los Red Hot Chili Peppers.

Son sólo tres temas, y por ahora parecemos saber mejor qué no es Antemasque. Será imprescindible escuchar una unidad más grande —un disco o un EP— para definirlos mejor. Pero la aparición de esta banda promete, y no sólo por el plantel o por su pasado. “4AM”, “Hangin in the Lurch” y “People Forget” funcionan perfectamente por sí mismas y confirman que sí, a esos dos limados es mejor verlos juntos potenciándose. Independientemente de qué forma adopte, el no sé qué del dúo dinámico de El Paso, Texas que tanto nos fascinó sigue pululando por ahí, vivito y coleando, y ahora resolvió dar señas de vida con algo nuevo, goteando temas para nuestra algarabía. Felices Fiestas, amigos.

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