Belcebú en llamas, de Carlos Gardini

Letra Sudaca publicó Belcebú en llamas, novela ganadora del prestigioso premio español UPC de ciencia ficción en el año 2007. En ella, se narra el viaje iniciático del hermano Quinto, un asesino a sueldo contratado por la iglesia Trinitaria para acabar con la herejía en el decadente planeta Belcebú.

Por Juan Alberto Crasci

Belcebú es un planeta artificial del Mar de Apeiron. Fue creado por la poderosa iglesia Trinitaria a modo de experimento. Pero en cierto momento, todo se fue de su cauce. El planeta se volvió decadente y hereje; las culturas, primitivas y ritualistas. La nanotecnología y las artes bióticas dieron vida a criaturas extrañas, degeneradas y violentas. La sangre fluye en cada rincón del planeta, los sacrificios humanos se tornaron habituales. Así es como entra el hermano Quinto a escena. Contratado por Monseñor Santiago, un pilar de la Iglesia Trinitaria, el asesino a sueldo deberá recorrer las profundidades del planeta a través de un inmenso río en el barco Agnus Dei –como un Virgilio moderno–, para desentrañar algunos misterios relacionados con los sacrificios y las herejías perpetuados por la nueva femenida Tríada, antes de que el planeta sea destruido por orden del corrompido pilar de la Iglesia Trinitaria. Pero el hermano Quinto traicionará su juramento: incumplirá el contrato firmado con Monseñor Santiago, quedará en falta ante la Hermandad a la que pertenece, y enamorado, huirá de Belcebú con la Tríada a la que debía eliminar.

El relato está enmarcado. El hermano Quinto se esconde de la Hermandad Silente a la que pertenece –una especie de secta monástica de asesinos– por ser un traidor. Una hermana lo encuentra y se debate entre asesinarlo o no, porque Quinto, con su traición, resultaba una atracción para cualquier miembro de esa Hermandad. La asesina, antes de atacarlo, decide escuchar la historia que Quinto tiene que contar. El mismo procedimiento fue utilizado por Joseph Conrad, en El corazón de las tinieblas, al narrar los horrores vividos por los personajes al internarse en la espesura africana.

La sangre y la muerte pueblan el planeta, en el que Quinto será casi el único humano “natural”: no ha sido modificado por la nanotecnología ni por las artes bióticas, no ha muerto y resucitado (como Monseñor Santiago). Él, asesino, acostumbrado a dar la muerte, deberá sufrir en carne propia el horror de perder a quien ama. El viaje de Quinto es un viaje de descubrimiento hacia el interior de su propio ser: aprenderá a transgredir los límites, a amar y también a sufrir.

Carlos Gardini –también traductor de Ballard y Vonnegut entre tantos otros– escribe con un lenguaje personal, único, descriptivo y lírico, informativo y complejo. “El buen salvaje es un paraíso de cieno”; “Noche diáfana bajo el hervor de las estrellas”; “Castillo, autómatas, mirador. La naranja del cielo raso.”. El lenguaje construye el relato y al planeta Belcebú, con todos sus milagros y sus aberraciones. La ciencia ficción y la fantasía se entrelazan con el oscuro lirismo de Gardini para hacer de esta novela una obra que excede toda limitación genérica y que, como toda gran obra, es atravesada por los mismos temas de siempre: los límites, la traición, el amor y la muerte.//∆z

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