Batman 80 años: una selección

Hace ocho décadas aparecía por primera vez el superhéroe más famoso de la historia del comic. Un repaso por los hitos del personaje a lo largo de sus distintas etapas.

Por Gabriel Reymann

Lo dice la Sagrada Biblia: es simple, es claro. Es el superhéroe más popular por lejos —le gusta inclusive a la gente a la que le importan poco y nada estos personajes— y en mayo cumplió ochenta años. Con ese motivo, va esta lista que no tiene ningún orden en particular (ni de preferencia ni cronológico).

¿Qué no va a estar en esta selección? Las que se sabe de memoria hasta el mundo extra-comiquero (Year One, Killing Joke, Dark Knight Returns, Arkham Asylum: todas ellas recomendadas); las que fueron éxito de ventas, pero le importan poquísimo o nada a este redactor (Knightfall, Hush) y los runs o épocas específicas de autores en las revistas de Batman (ya hubo nota sobre Englehart).

Mención de honor: en varias de estas historias el coprotagonista es el único cana querible de la historia. James Gordon (bueno, agente Dale Cooper, usted también). Harvey Dent (Two-Face) y Selina Kyle (Catwoman) también son figuras recurrentes.

Data útil: varias de estas historias estarán siendo editadas en la colección que lanzó recientemente La Nación en conjunto con Ovni Press.


A Death in the Family (1988) – Guion: Jim Starlin / Dibujos: Jim Aparo

El segundo Robin —Jason Todd— va en búsqueda de su madre biológica y una mala pata, hermano, porque da con su paradero en Etiopía, donde se encuentra el Joker para realizar algún chanchullo mediante una extorsión a ella. Nuestro payasito favorito los rapta a los dos —previa tunda a barretazos para el joven Todd, una escena horrenda— y los deja atados en un depósito con una bomba de tiempo. Los lectores de DC definieron mediante voto telefónico si el Joven Maravilla sobrevivía o no (y sí, ya se pueden imaginar el desenlace). Jim Starlin tiene mejores guiones, sin dudas, pero los toques bizarros —el Joker embajador de Irán en las Naciones Unidas— y uno de los mejores laburos de uno de los cinco o seis dibujantes definitivos de Batman —el inoxidable Jim Aparo— hacen que amerite una lectura.


The Long Halloween (1996-1997) – Guion: Jeph Loeb / Dibujos: Tim Sale

Un asesino llamado Holiday que se cobra sus víctimas en vísperas de festividades; el asunto es que los occisos son integrantes de las dos principales familias mafiosas de Gotham. En el transcurrir de la historia también desfilan varios de los principales villanos del encapotado, pero el centro de la historia es la relación entre Batman, Gordon y Harvey Dent —en especial el descenso a los abismos de este último—. Está un poco estirada, sí, y tiene un par de vueltas de tuerca de más en el final, pero igualmente tiene justificado su ingreso en el canon. Buena parte del mérito le corresponde al sobresaliente estilo de Sale: visualmente elegante, grotesco e impactante en iguales medidas y poseedor de una narrativa sin fisuras —a chequear las secuencias mudas—.


Gotham by Gaslight (1989) – Guion: Brian Augustyn / Dibujos: Mike Mignola

El primer Elseworlds de todos, y por sus propios méritos uno de los más emblemáticos. Los Elseworlds estaban pensados como historias alternativas en las cuales los héroes de DC Comics eran trasplantados a entornos (y/o épocas) inusuales: en este caso Bruce Wayne vuelve a su Gotham natal a fines del siglo XIX, y al mismo tiempo que asume el manto de Batman un tal Jack el Destripador es importado directo de Whitechapel —con las mismas actividades delictivas incluidas, por supuesto—. La atmósfera neblinosa es perfectamente captada por los lápices a cargo de un Mignola pre-Hellboy, entintado por otro crack, y una de sus mayores influencias: Paul Craig Russell.


Night Cries (1992) – Guion: Archie Goodwin / Dibujos Scott Hampton

Maltrato infantil. Abuso sexual, psicológico o violencia física hacia los niños –y cómo eso deviene en un círculo vicioso; los abusados muchas veces no pueden romper el círculo—. De eso se trata esta historia, más allá del enigma que la motoriza, con un asesino serial caracterizado por su brutalidad. El recordado Archie Goodwin abordó el tópico con enorme tacto, responsabilidad e información, y para colmo se vio respaldado en el arte por un gigante. Scott Hampton pinta a mano —acuarelas, óleos— con gran técnica realista y su característica elegancia: la nieve, la niebla, la nocturnidad, los salones lujosos; todo eso está vivo.


Man-Bat 1-3 (1995) – Guion: Jamie Delano / Dibujos: John Bolton

Otro Elseworlds: una activista ecológica roba de un laboratorio una plaga, desconociendo su contenido; para peor fortuna va a dar al refugio bajo tierra de Kirk Langstrom, Man-Bat, el clásico villano del encapotado, quien ve en la ocasión una gran oportunidad para barrer con esa gran amenaza que asedia al planeta Tierra: el homo sapiens, una especie obsoleta en la cadena evolutiva. Batman es contactado por la corporación para recuperar la plaga y ahí hay otra lectura: Batman de derecha, garante del status quo. Marylin Munro, la activista, la izquierdista idealista pero un poco naive también. John Bolton pinta a mano esta historia con realismo minucioso —se notan las poses de referencia— pero le agrega su toque personal: esa demencia a mitad de camino entre la acidez lisérgica y el horror puro y duro.


Batman/Grendel: Devil’s Riddle-Devil’s Masque (1993) – Guion y dibujos: Matt Wagner

El detective definitivo y el criminal más inteligente sobre la faz de la Tierra, destinados a cruzarse. Donde los encuentros entre personajes de distintas compañías suelen estar destinados directamente al lucro carente de imaginación, acá hubo un pleno: Wagner presenta un juego de ajedrez y psicopatía con los dos protagonistas como dos caras de una misma moneda. La simetría se traslada a las dos amigas que se ven atrapadas en la trama urdida por el alter ego de Hunter Rose; la historia es en verdad contada a través de ellas, dos personajes con un desarrollo y caracterización impecables. Sumémosle la estética entre engañosamente simple e intensa de Wagner en el dibujo y su capacidad innata para narrar y el resultado es un 10/10. Hay una secuela, pero la posta está acá.


Prey (Legends of the Dark Knight 11-15) (1990-1991) – Guion: Doug Moench / Dibujos Paul Gulacy

¿Por qué no puedo ser vos? Situada en los comienzos de la carrera de Batman (post-Year One), el serial relata el intento del profesor Hugo Strange, psiquiatra de dudosa estabilidad mental, por capitalizar la desconfianza de las cúpulas policiales y gubernamentales respecto de Bruce Wayne, desatando una campaña de persecución en su contra. Moench narra una cacería física y mental, con Strange (psico)analizando —y proyectando— todas las estructuras mentales del vigilante para demolerlo lo más idóneamente posible; Gulacy ofrece uno de sus trabajos más finos y estilizados, lo cual ya es decir muchísimo.


Ego (2000) – Guion y dibujos: Darwyn Cooke

Exceptuando la vibrante secuencia inicial que lo desencadena todo, en Ego no hay conflictos ni confrontaciones físicas: es meramente una historia en la cual Bruce Wayne confronta con su propia identidad de Batman. El miedo, la identidad constitutiva de la persona y la negociación entre los deseos y la realidad son algunos de los tópicos que se desenvuelven dentro del viaje interior; podríamos decir que es el conflicto entre yo, ello y superyó presentado a través de un tipo que se disfraza de murciélago y no estaría desencaminado. Esta es una historia adulta presentada de manera amable, con una estética de dibujo animado; el mismo espíritu que motorizó Batman: The Animated Series (en una línea similar, leer también Mad Love de Paul Dini y Bruce Timm, los cráneos de esa serie).


Year 100 (2006) – Guion y dibujos: Paul Pope

Uno de los últimos Elseworlds y qué manera de despedirlos: año 2039, reaparece la leyenda urbana del Hombre Murciélago en persona en medio de un tiroteo, acusado del asesinato de un federal —en un Estados Unidos un poco más policíaco y paranoide que lo habitual—. Si bien la historia no es en sí compleja, conviene no adelantar más para no quitar la gracia; el plato fuerte es cómo está contada esa trama desde el guion, y desde el dibujo, claro. Pope es una amalgama rarísima: visualmente parece europeo —elegancia y suciedad expresionista al mismo tiempo, vean su retrato de la ciudad—  y a nivel narrativo/rítmico parece japonés —el autor acredita influencias del cine de Hong Kong para esta obra—. Un shot de adrenalina directo al pecho.


Death by Design (2012) – Guion: Chip Kidd / Dibujos: Dave Taylor

No, la historia no transcurre en Capital Federal, por más que esté el Joker de villano y el conflicto de fondo sean los negocios inmobiliarios. La relación de los ciudadanos con el espacio que habitan, muchas cabezas hablando: esto casi parece europeo. Y si hablamos de europeidad, la cereza del postre la da el arte de Taylor; aires de André Juillard en los rostros, ecos de un Enki Bilal algo menos decadente en los ambientes. Lógicamente el trabajo de documentación referido al hábitat urbano descolla, pero también lo hace el trazo directo a lápiz, las texturas símil carbonilla y la paleta de colores —con mínimos y sutiles efectos digitales— en una gama fría y absolutamente delicada de grises y celestes. Una pequeña gema de belleza exótica. //∆z

 

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