Bajo este rock tremendo

Con potencia guitarrera y riffs demoledores, El Perrodiablo presenta El Espíritu, su tercer trabajo de estudio. Media hora de garage frenético y coros quilomberos para poguear la (¿última?) primavera desde el principio.

Por Sebastián Rodríguez Mora 

En “Fito Páez”, canción imperdible del segundo disco de la banda, la letra reza lo siguiente: “No distinguís la pose de la actitud / Pues pose es actitud con las piernas flojas y el alma rota”. Así, al pasar, Doma (voz principal) nos explica cómo viene la mano con esto del rock, cuando se hace en serio y sale sincero, desde adentro. Lo curioso con El Perrodiablo es que si esperábamos solamente una pared de distorsión y agite, la vamos a encontrar, pero además nos vamos a llevar un par de sentencias como ésta, que nunca vienen mal para saber dónde estamos parados si recorremos la escena independiente.

En esta oportunidad, el quinteto de La Plata apenas si se deja llevar por la pose. Poco más de treinta minutos de power garagero, equilibrado por mantenerse siempre arriba sin aflojar un solo compás, a menos que sea para tomar impulso y volver a lanzarse al ataque. Es por este camino que la banda eligió transitar desde su primer trabajo (titulado La Bomba Sucia, editado en 2007, sucedido por Orgía Políticamente Incorrecta en 2009) que El Espíritu se oye como un como una suite destructora, un continuo que –por momentos aceitadísimo, de a ratos no tanto- mantiene atento el oído a las variaciones a medida que lo vamos escuchando.

Con “Algo sobre estar vivo” y su riff pendenciero, la banda hace una declaración de intenciones, condensando mucho de lo que después se va dosificando en los nueve temas del disco. Es un huracán de guitarras en las manos de Chaume y Lea, con interesantes solos superpuestos que transportan a paisajes desérticos de algún western. Eso sí, en esta película los cowboys son bastante satánicos.

Otro buen momento está en el hard rock de “Las Vegas”, donde hay lugar para dudar hasta de uno mismo: “El enemigo podría ser cualquiera / Incluso yo mismo si me diera pelea”. Inmediatamente después, en “Estrellándome” y “Una de esas cosas”, dos temas de marcada influencia punk, tal vez encontremos los puntos más bajos del disco, donde algunas pequeñas desprolijidades de tempos –que aparecen en varios momentos del disco- son algo más notorias.

Mención especial merece el trabajo de coros. Salvo el baterista Alfonso Duarte, todo el resto de la banda se hace cargo de los micrófonos con un aire futbolero, lúdico, finamente desprolijos. Suena como si los parroquianos del motoclub donde estos pibessoñaron con ser figura principal se coparan con las melodías punzantes de Doma y arrancaran un agite cervecero. Cada vez que se suman, las cuatro voces le agregan un plus de ímpetu a los temas que nunca desborda ni sobrepasa el protagonismo del cantante.

Los últimos tres tracks –“No Califica”, “Cuando ya no sé qué hacer” y “El Monje Negro”- guardan el mejor cartucho para que El Espíritu cierre a toda máquina. Esto coincide con la participación destacada de algunos de los músicos invitados: Eduardo Morote en percusión, y Federico Terranova de Fútbol en violín.

“No califica”, de lo mejor del disco, suena extrañamente como una versión al palo de “Mr. Cab Driver” de Lenny Kravitz, y se tracciona satisfactoriamente con el aporte de los timbales de Eduardo Morote. Ahí está otra vez la idiosincrasia de la banda: “No me interesa saber cómo se toca el rock de los chicos bien”.  Para cerrar, “El Monje Negro” es una echada en cara furiosa (“voy a dejar que te prendas fuego / Que vuelvas a mí como a un templo”), decorada con el violín del genial Federico Terranova en perfecta sintonía con la situación.

En resumen, El Espíritu está en el margen de lo esperable, pero con destellos momentáneos de ese rock con todas las letras que a veces está poniéndose difícil encontrar. Sin buscar el cielo ni encontrar el infierno mismo, el disco marcha sobre el caballo desbocado que vienen domesticando hace ya cinco años. ¿Qué más pedirle a El Perrodiablo entonces, si el fuego y las ganas de pogo están cumplidas y con creces?//z

 

Arecia_Octubre

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