Video killed the radio star, de Daniel Rojas Pachas

Presentamos un extracto de Video killed the radio star, última novela del escritor chileno, editada por Narrativa Punto Aparte

Villa Frontera 23:45 mayo de 2013 – Entrevista al poeta y editor Jorge Fontarrosa en su casa de Azapa para la Revista Hydra.

Llegué al Festival de poesía de Lima tres días antes de que comenzara el evento. Un amigo de Arequipa que se mudó a la capital recién este año, lo que coincidió con la publicación de su segunda novela, me dijo que podía alojarme en su casa antes de que me trasladara al hotel que nos iban a pagar a los invitados extranjeros además una poeta de Miraflores que conocí en México unos años atrás en un evento similar me organizó una lectura de bienvenida en Barranco. No sé muy bien porque le caí en gracia, no soy de los que hablan en exceso y menos de los que ponen atención a los demás pero era amable y terminó de convencerme creo que en alguna medida disfrutó que fuese así, indiferente a todo, lo cual hizo más agradable su estadía en DF durante las dos semanas que duró ese otro encuentro lleno de monos asquerosos que se creían grandes revelaciones y divos literarios.

Ella seleccionó a tres de los poetas y me permitió sugerir dos para completar la mesa de la noche. Opté por dos poetas excelentes, al menos yo los considero muy buenos aunque nadie los lee, pues no son esos jovencitos de San Marcos o la Católica que se autopromocionan en sus revistas que ponderan todo lo que huele a vanguardia o a frase cool robada de Los Detectives Salvajes. Sí, esos que te agregan a Facebook porque piensan que eres alguien importante de acuerdo a quienes comentan o dan like a tus posteos y que creen que van a revolucionar la escritura y el mundillo que les rodea con sus estúpidas cuentas de tumblr y pinterest y todo ese tipo de mierdas, ustedes deben saber de eso mejor que yo, en fin estos dos poetas -deberían leerlos- les puedo mandar si quieren parte de su material al correo. Estos dos poetas tampoco son de esos que forman parte de la red de escritores que arreglan premios a lo largo y ancho del continente con una mafia en cada país, esto no lo pongan textual de acuerdo, traten de reformularlo lo digo sólo para que se hagan una idea de lo inmundo del asunto y cómo todo se vuelve más difícil a cierta edad. Verán, algunos terminan abandonados por sus contemporáneos y sin contacto con los más jóvenes, habitando el limbo y a la expectativa de un tardío reconocimiento. Pasa porque no te puedes adaptar y no sabes complementar la escritura con otras tareas o dejas que esa ética que pondera el talento como único recurso te domine. Tal vez porque sé que no soy del tipo ético a ultranza, aunque siempre he tenido una debilidad por esos extraños sujetos, de cualquier modo uno de ellos el más desconocido  no ha publicado más que dos libros en los noventa, inencontrables y el otro aunque recién publicó una recopilación de sus cuatro libros más algunos inéditos en una modesta pero prestigiosa editorial independiente (la editorial se llama Parapente), el libro pasó sin ruido entre los nuevos lectores.

Tan sólo algunos columnistas se atrevieron a decir algo, para bien o para mal yo creo que esas columnas fueron tan poco leídas como la reedición del poeta. ¿Qué cómo estuvieron?, no llegaron a la lectura, o sea uno llego, el otro se excusó una hora antes diciendo que debía viajar a provincia por un tema familiar, desde luego era una mentira, qué por qué lo hizo, pues por la paranoia frente a una posible encerrona, evitarse el mal momento o tener que revivir la dinámica de las lecturas en que los escritores se huelen el culo como perros, sentados con disposiciones autistas en una gran mesa de algún bar x favoreciendo la exclusión y las miradas incómodas.

El que asistió estaba tan ebrio que el dueño del bar que también es poeta, un marica que escribe horrible y cuyo único mérito es haber sido novio de un poeta medio famosillo le dijo a la poeta miraflorina que si quería seguir con el evento mejor evitara que ese borracho de mierda tomara el micrófono. Cuento corto leyeron sólo los poetas que la miraflorina invitó y yo cerré la mesa. Anoten esto, los poetas peruanos se odian todos entre sí. Si claro, si quieren pueden citarme diciéndolo, no es ningún misterio, en ese país conviven pero con un odio cordial pesándoles. El peor enemigo de un peruano es otro compatriota.

Mi plan era otro en todo caso, Lima era tan solo una escala. Terminado el festival viajaría a Cuba con una beca del gobierno a presentar una antología que armé con un viejo poeta del Sur. Si ese mismo, vino el año pasado pero creo que tú todavía no vivías en la ciudad y creo que tú no fuiste a la lectura que se hizo en la casa de la cultura. No, yo no organicé el asunto. Eso lo hizo la universidad de Parinacota y Felipe Baeza, pero si me tocó presentar al poeta. Volviendo al tema de Cuba y la antología, yo hice todo el trabajo de selección y edición pero el viejo es el de los contactos en la isla.

Qué cómo lo conocí, recuerdo habértelo contado, el viejo fue mi profesor durante el postgrado que hice en Valdivia y es un tremendo marica que se lanza a cuanto escritor joven conoce, conmigo también lo intentó, el resultado fue patético pues no soy marica y todos sabemos que por este trabajo estoy rodeado de miles, la verdad eso nunca me ha molestado. Le rechacé y ahora somos amigos y armamos esos libros inmensos llenos de promesas de la nueva poesía continental y nombres de tipos con mucha trayectoria. En algunos casos estos además son grandes poetas y no sólo tipos con contactos  que le dan peso y movilidad a la publicación. Todo es una excusa y una herramienta.

Sí, a eso me refiero con otras tareas además de la escritura, algunos lo llaman gestión cultural, odio ese eufemismo todos sabemos que es sólo un modo de abrirte espacios y no caer en el olvido y mantenerte ocupado, para mí eso mismo era dedicarme a la academia aunque todos sabemos que a la larga trabajar en la universidad te arruina como escritor.

El caso es que desde mi llegada a Lima me la pasé durmiendo, los últimos meses han sido terribles pues formo parte de este comité de organización de un Festival acá en la ciudad, si es algo nuevo y ahondaré en el tema luego, déjame terminar con este respuesta, una cosa a la vez. Querían que les contara algo sórdido, entonces déjenme terminar. Por este trabajo he tenido que estar revisando obras, muchos nombres y asuntos domésticos como lugares para lecturas y sitios para que los poetas alojen y coman y se diviertan además de los pasajes y pasaportes y las cartas de invitación para que algunos financien sus traslados o consigan las visas.

Gran parte del evento será financiado por Minera Collahuasi y el resto por el Consejo Regional de Cultura, los que producen asumen que soy la persona correcta, pagan bien pero es mucho trabajo, ya les contaré más de eso, regresando a lo que les decía de Lima, la lectura en Barranco fue un fiasco, llegué temprano al bar y estaba vació, el lugar era un galpón no había ido antes al bar, la verdad no me pareció agradable. El espacio lo adaptaron con una estética kitsch mucho neón y mezclas burdas de lo andino con un toque pop algo grotesco y la amplificación era pésima. Al final leímos para nosotros mismos y los precios eran bastante altos, sólo se podía beber cerveza. Los poetas que la escritora de Miraflores sugirió eran terribles un par de jovencitos con máscaras de luchador pretendiendo hacer una performance. Terminaron quemando un libro sobre el escenario, en cuanto a mi amiga ni siquiera la reconocí al llegar, se había cortado el pelo casi al rape y se tiñó de rubio. Arruinó lo guapa que era y me contó que ahora consumía Dextro pues desde su último viaje a México se volvió adicta, lucía bastante desmejorada pero todo su rollo me pareció más bien una pose triste. No le hablé más. De vez en cuando coloca un like a algo que comparto o comento, así de simple. El otro poeta que leyó es de acá, un poeta chileno de los setenta, un marica que durante la dictadura hacía acciones poéticas y trabajaba el desnudo como protesta ante la represión política, ahora vive en Lima y se hace llamar la reina de barranco. Este hizo todo lo posible por robar la atención del público, como se trataba de unos diez a doce poetas, la mayoría pendejos alucinados, no fue muy difícil, partió maldiciendo las dictaduras y a la dictablanda que lo ha obligado a autoexiliarse de Chile otra vez producto de una supuesta persecución a su genio y arte y luego nombró una inventada amistad con Bolaño y algo de los Hora Zero que son su razón para vivir en Lima y no sé qué otra mierda y luego recitó de memoria unos versos llenos de rabia y niños ferales que reconstruirán el paraíso perdido y un sueño tierno que tenía como atmósfera el imaginario de Carroll y J.M Barrie. No tuvo pudor en plagiar algunos pasajes de un Panero mal entendido por su ignorancia.

A esa altura de la noche quería embriagarme y estar en Cuba, tenía claro que la isla sería más de lo mismo que tendría que soportar durante los siete días del festival en Lima y de seguro algo similar viviría en Villa Frontera cuando tuviésemos que hacernos cargo de personajes similares invitados al encuentro que estamos armando para octubre. Ese es el karma muchachos, el precio absurdo que te coloca el mundillo para no caer en el limbo, visto así la decisión de esos dos poetas no es tan descabellada ¿cierto?

Mi amigo el narrador estaba mortificado. No tenía la costumbre de compartir con tanto alienígena. Los narradores son otro tipo de espécimen, más preocupados del éxito y menos del escándalo y el delirio. Quizá porque hay una probabilidad de fama en juego y no ese mito de la vida poética, del exceso y de la trascendencia póstuma. Luchar por que una vez viejo tras una vida dedicada a esto, a la escritura y al desgaste, a las sobremesas y a tanto asqueroso que te quiere bolsear recién comiencen a valorarte con algunas reediciones o viajes. Por eso chicos puedo decir con plena certeza que no tengo claro si me invitan a estos festivales por la calidad de mis poemas o porque mi trabajo en esas antologías con el viejo han tenido en el último tiempo tanto éxito de difusión que los organizadores consideran que quedando bien conmigo tendrán posibilidades de ser publicados de forma gratuita accediendo a un escaño que permita la tan preciada visibilidad.

Para disgusto de mi amigo el narrador y ante la molestia del marica dueño del bar, decidimos junto a los dos pendejos enmascarados y el poeta autoexiliado, ese gran marica que se declaraba la reina de Barranco irnos a seguir tomando y gastar el dinero que siempre los poetas dicen no tener, salvo cuando se trata de drogas y alcohol.

Caminamos un par de cuadras y fuimos a parar a un bar asqueroso en unas callejuelas perdidas. Tenía ganas de probar si de verdad la autoproclamada reina conocía sus dominios y el morbo era por determinar cuánto poder ostentaba en su feudo.

El bar clandestino al que fuimos conducidos funcionaba al fondo de lo que seguro operaba como un almacén de abarrotes de día. Cruzamos un corto pasillo y terminamos en un cuartucho con 6 mesas y sillas plásticas de Pilsen Trujillo y luego otro pasillo que desembocaba en los baños. Nos dispusimos en el siguiente orden, mi amigo el narrador a mi izquierda al otro lado un músico chileno que acompañaba al poeta marica autoexiliado y que de seguro era su amante de turno y al lado derecho de ellos, los dos poetas peruanos que hicieron su performance enmascarados, dos pendejos burdos que desde el primer instante comenzaron a pontificar sobre la Alt Lit y cómo desde facebook saldría el próximo Aullido o Finnegan’s Wake. Luego empezaron a nombrar a los autores de Hora Zero y otros movimientos poéticos posteriores como Kloaka o Neón y querían saber todo sobre la postvanguardia Chilena y la nueva novela de Juan Luis Martínez. Se mojaron cuando el poeta autoexiliado repitió lo de Bolaño, la pretendida amistad, yo sabía que eso no pasó pero no tenía ganas de iniciar una pelea. Lo real es que el compañero de performance de la reina de barranco si fue amigo del autor de 2666, y este en todo momento ha tratado de colgarse de la fama de su ex compañero de ruta aun así no perdía oportunidad de insultarlo y ponderar que había una sobrevaloración en torno a la obra y figura de su viejo amigo y qué eso le impidió a él progresar en Chile, aunque eso no ha evitado que este año lo postulen al Premio Nacional, luego se comparó con Gabriela Mistral y Violeta Parra y en el acto comenzó a cantar las piezas de Chabuca Granda. Eso produjo simpatía en todos, no lo voy a negar, en ese punto los dos pendejos Alt Lit estaban mojadísimos y no paraban de invitar cervezas pontificando en torno a un futuro no muy lejano en que los poetas serían mutantes cyborg y que habría una revelación en la poesía de cuatro tipejos que ellos conocen por face y que son como los jinetes del apocalipsis tan necesario, y que más que poetas son profetas. La reina fingía poner atención y el músico aplaudía todas las payasadas que esta hacía, mi amigo comenzaba a quedarse dormido y eso desde luego incomodaba a la doña que quería a su disposición todas las orejas posibles. –Vamos a necesitar trampa al parecer, o este negro se nos va a quedar dormido.- Mi amigo no se dio por aludido. –Ey Fabio, Fabio ven querido- comenzó a gritar la reina. Eso hizo que se sumara un nuevo personaje. La chica que nos atendía hasta ese momento fue reemplazada por un rubio flaco al que le faltaban varias piezas dentales pero que por su manera de hablar, la gesticulación y ciertos rasgos era un típico cuico de Miraflores venido a menos, allá les dicen pitucos, me refiero al clásico personaje de una novela mala de Jaime Baily, un tipejo con maneras de surfer criollo y esa impostada choreza de barrio que la reina parecía amar. –Bueno chicos van a poner para la cuota. Unos gramos para seguirla les parece.- Yo no estaba interesado en coca pero los pendejos estaban totalmente dominados por la cabrona de barranco así que soltaron unos soles, el músico no dijo nada durante toda la noche solo pendía del brazo de la loca suprema como un llavero y mi amigo no contaba en lo absoluto. Me tocó poner veinte dólares de mala gana y hacer el aguante escuchando los delirios de la reina que hablaba de los miles de amigos travestis y performistas que tenía en Lima y cómo estaba trabajando en un documental financiado por el Centro Cultural España que lo tenía viajando en helicóptero por la sierra y la selva a lo Herzog. También se jactaba de ser editor a distancia de dos sellos chilenos bien conocidos. Cuando se hartó del autobombo procedió a calificar mi trabajo como valioso y se dedicó a elogiar mi primer libro, luego trato de hacer un cariño a mi rostro le hice el quite a lo que respondió con un maullido bien maricón, los pendejos al contrario se dejaban manosear, mi amigo roncaba y el músico me pareció dibujaba una orgía en su mente.

Llegó un punto en que todo se trastocó, la reina bailaba sin camisa y los pendejos aplaudían como  niños en un cumpleaños. Yo comenzaba a hartarme cuando de pronto la cosa se tornó violenta, siempre ocurre del mismo modo, cuando menos lo esperas emergen estas escenas enrarecidas y todo toma un giro inesperado y desagradable. Uno de los pendejos le dijo a Fabio.

-Oye loco qué fue de la coca, te has demorado un huevo, nos quieres cagar.

-Qué te pasa huevón, me estás diciendo ratero conchetumare, qué te has creído cojudo.

-Nada compadre sólo decía porque ya ha pasado una hora y nada pe cuñado.

-Así que nada verda y qué es esto huevonazo ¿harina? Así que eres bakanazo, quieres coca, toma tu coca chibolo de mierda.

El pituco degradado tomó del improvisado envase de papel un buen poco y con una llave ensartó la droga en la nariz del pendejo. Con la otra mano haló del pelo del muchacho mientras le gritaba aspira conchetumadre, bien valiente eres ¿no? La reina aplaudía y gritaba extasiada y el amigo del pendejo agredido no sabía qué hacer. Comenzó a reírse por nervios, en ese momento la reina lo tomó a la fuerza del rostro y comenzó a besarlo de una forma agresiva parecía querer romperle la garganta con la lengua, las manos de la reina recorrían el trasero y los genitales del chico, en ese momento comenzó a meter sus manos por debajo del pantalón y el músico que hasta entonces parecía un adorno despertó de su letargo y comenzó a tocar al joven poeta que se entregó por completo. Al otro seguían violándole las fosas nasales, en el suelo del bar descansaban las máscaras de luchador que habían usado en su performance. Ni siquiera me molesté en despedirme moví a mi amigo para que despertase, este alcanzó a decir –qué chucha pasa- medio dormido aún. Tire unos 30 soles sobre la mesa para aportar el consumo y salimos caminando. Mi amigo no alcanzaba a procesar lo ocurrido. En el fondo era un conservador. Yo no me sentía molesto ni incómodo sólo agotado porque escenas de ese tipo ya las había visto antes y a la larga ese tipo de espectáculos camuflados como parte del ambiente de los poetas aburre. De regreso pasamos por fuera de casa de Martín Adán. Recordé una anécdota que me contaron. Cuando Ginsberg en su ruta en busca de la Ayahuasca pasó por Perú y se cruzó con Adán en un bar y le prodigó elogios llamándolo maestro, a lo que Rafael Benavides mejor conocido como Martín Adán respondió –Zafa Hippie de mierda. De acuerdo chicos que queda agregar. ¿En qué momento se jodió el Perú eh? ¿En qué momento nos jodimos todos?//∆z

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