Turf: “Nunca nos fuimos del todo, seguíamos sonando en la radio, fiestas y discotecas”

La banda analiza su regreso de la mano de su nuevo disco Odisea, habla de sus influencias, las noches descontroladas, el amor y el pop desde un costado marginal.

Por Pablo Díaz Marenghi y Matías Roveta

Con más de veinte años de trayectoria, Turf se ha ganado un lugar dentro del podio de la mejor tradición del pop rock argentino a fuerza de talento, grandes canciones –una carrera pareja, dos grandes discos como Turfshow (2001) y Para mí, Para vos (2004)– y de la potencia arrasadora de su cantante y principal compositor, Joaquín Levinton. En los últimos tiempos, el líder de la banda supo ser noticia en los programas de espectáculos por problemas con las drogas. Excesos, fiesta, reviente: son algunos de los componentes de un imaginario que Turf supo forjar, no desde un lugar border liso y llano, sino también desde lo paródico y lo fundacional de la cultura rock. En este nuevo disco, Odisea, hasta parecieran advertir al público de los peligros de la noche: “Siempre me he divertido mucho en noches descontroladas, pero allí hay muchos vampiros que pueden llegar no solo a chuparte la sangre sino también a robarte cosas. Por eso es necesaria una buena advertencia para una joda sana”, afirma Levinton en esta entrevista.

Sus comienzos en 1995 los situaron en el under, coqueteando con el pop de Juana La Loca, un influjo cancionero alla Charly García y algo de la crudeza y desparpajo de los Ratones Paranoicos. Con ese cóctel supieron hacer hits que hoy son infaltables en cualquier casamiento como “Loco un poco” o “Yo no me quiero casar, y, ¿usted?”. También, hicieron gala de sus destrezas musicales para demostrar que no es todo joda y carnaval carioca, con composiciones como “Magia Blanca” -una balada rock mid tempo con una letra arrogante, arreglos corales, referencias lisérgicas y hasta violines- o “Pasos al costado”, una de las mejores letras de la banda y una canción con ritmo de fogón en donde reluce la guitarra de Leandro Lopatín con un riff para pasar a la historia. En 2007, acusando problemas internos con Levinton, se tomaron un parate que derivaría en nuevos proyectos (Lopatín haría Poncho y Levinton, Sponsors, marcando una continuidad con lo ya hecho). El regreso llegaría ocho años después con “Kurt Cobain”, canción que bien podría ser la banda sonora de un show cómico de los ochenta.

 Odisea (2017) es el primer disco de Turf después de este extenso parate. Tiene hits como “Hablo Solo” o “Disconocidos” que sintetizan el combustible espiritual de su cantante, en frases como “en la oscuridad, somos todos iguales, pero a la luz del sol, somos impresentables”. Además, dan cuenta de un modo de vida desfachatado, que se ríe de las mieles del mainstream o de las cámaras que supieron apuntarlo a la salida de clínicas de rehabilitación. “Nuestro público fiel esperaba escuchar un disco más maduro y con algunos cambios. Eso lo logramos, así que espero que hayamos cumplido las expectativas”, señala el baterista Carlos Tapia. El equipo de trabajo es de primera línea: Coti Sorokin y Will Berman (MGMT) en la producción, Manza Esaín como colaborador e ingeniero de grabación, Luciano “Lulo” Esaín como drum doctor, y un arte de tapa psicodélico que dialoga con viajes espaciales y películas de Stanley Kubrick a cargo de George Manta. Desde lo musical, estos doce nuevos temas se nutren de diversas influencias que expanden el camino ya trazado por la banda. Así lo describe el tecladista Nicolás Ottavianelli: “Hay una parte más dance rockera, post punk, alla Ian Dury o Talking Heads. Otra más electro, con Depeche Mode y Kraftwerk, otra más experimental por el lado de Brian Eno o Philip Glass e influencia del soul y el funk. También, Spinetta y Charly, e influencias cinematográficas que tienen que ver con ciertas imágenes características de estados de ánimo (Stanley Kubrick, Orson Welles) y mucho humor (Monty Python, Benny Hill, Olmedo)”.

Turf habló con ArteZeta acerca de su vuelta y el nuevo disco que los encuentra en un gran momento, el proceso de composición, los cambios que atravesaron y el impacto de las experiencias personales de su principal compositor y alma mater, Joaquín Levinton, quien admite: “Mi forma de ser es más fuerte que yo. Muchas veces es difícil para mí transar con eso. Esa es la historia de mi vida”.

AZ: ¿Por qué decidieron volver?

Fernando Caloia: Sentimos la señal de que el impasse que nos habíamos tomado había terminado. Todos sabíamos que eso en algún momento se iba a acabar. Después de que cado uno pudo por separado darse el gusto de llevar adelante los proyectos paralelos que tenía en mente y que Turf no permitía por una cuestión de tiempo o espacio, y después de haber realizado todos esos sueños artísticos que todos anhelábamos, sentimos que era el momento de volver a juntar a la banda. Nos dimos cuenta de que Turf nunca se fue del todo: seguíamos sonando en la radio, en las fiestas y en las discotecas. Todo eso nos movilizó para volver a juntarnos, y lo interesante es que se dio de una manera muy noble y natural. Estamos muy contentos con la vuelta.

AZ: Joaquín, escribiste la letra y música de la mayoría de las canciones de Odisea, pero también hay aportes del resto de los integrantes de la banda. ¿Cómo fue el proceso de composición?

Joaquín Levinton: El proceso de composición fue bastante largo. En este caso estuvo casi en su totalidad en manos de Leandro (Lopatín) y yo, pero también hay algunas canciones que compuso Ríspico (Nicolás Ottavianelli). En general, yo fui el encargo de hacer las letras debido a que soy después el que las canta: tengo que, de algún modo, poder sentirme cómodo después al cantarlas. Por eso es que, cuando por ejemplo alguno de los chicos hace una canción que tiene una letra con la cual no me identifico mucho, ahí se puede hacer un poco más dificultosa la interpretación. Pero a lo largo de la historia de Turf, sí, fui yo quien compuso las letras. Todas esas canciones con melodías pegadizas tienen que ver más con mi manera de componer. Ese es mi estilo.

AZ: El sonido del disco tiene un gran trabajo de producción y se adecua a un estándar de nivel internacional. ¿En cuánto influyó la colaboración de Will Berman de MGMT?

Leandro Lopatín: Estamos orgullosos del trabajo que hicimos con Will. Es un gran músico y productor. Tuvo siempre la mejor predisposición mientras trabajaba con nosotros. Y, lo más lindo de todo, es que es muy fan del rock argentino: le gusta mucho Charly García y el Flaco Spinetta. Tuvimos la suerte de poder ponerlo en contacto con Charly y se mandaron unos mensajes de voz muy lindos en los que hubo piropos recíprocos.  

AZ: Coti Sorokin ya había trabajado con ustedes en el pasado. ¿Cómo fue la experiencia de volver a contar con él como productor y además haber tenido la posibilidad de trabajar con Manza Esaín?

Nicolás Ottavianelli: Trabajar nuevamente con Coti fue una experiencia muy enriquecedora y que nos permitió poder seguir abriendo nuevos horizontes. Fundamentalmente, porque en todos estos años que no estuvimos grabando con Turf él creció muchísimo como productor y logró éxitos enormes en todo el mundo. Estoy convencido de que es el número uno, por lo que sabe, por su gusto y por su criterio. Y, por supuesto, por su enorme talento para sacar lo mejor de la banda. No hace falta aclarar que los arreglos que él hace, lo que sabe de armonía, lo que toca e interpreta, es una bestialidad. Por todo eso es que seguimos aprendiendo mucho de él. Laburar con Manza fue algo nuevo para nosotros, se trató de la primera vez que trabajamos con él. La verdad es que funcionamos muy bien, en parte porque nos conocemos hace muchos años, desde los comienzos de Turf. Entendió muy bien el concepto de lo que estábamos buscando desde el audio en este disco y lo supo plasmar perfectamente. Comprendió cómo captarlo con la banda tocando en vivo. Manza es un gran amigo y también un gran técnico de grabación. Nos conocemos hace muchos años con él y con Coti. Todo quedó en familia y seguimos aprendiendo de ambos. Eso es lo que buscamos cuando trabajamos con alguien: tratar de aprovecharlo al máximo y que la experiencia sea reveladora para nosotros.

AZ: ¿Qué bandas escuchan en este momento? ¿Qué influencias hubo en la composición de este disco?

NO: Las bandas que estamos escuchando en este momento y que funcionan como influencia para el disco incluyen varias vertientes musicales. Una puede ser una parte más dance, rockera y post punk, que tiene que ver con Ian Dury o los Talking Heads. Después, hay otra parte más electro que tiene que ver con Depeche Mode o Kraftwerk, y una pata más experimental que podría remitir a Brian Eno y Philip Glass. También, incorporamos un montón de elementos de otros grupos contemporáneos y clásicos, que van de Chemical Brothers o The Streets hasta obviamente los Beatles y los Stones. Otras influencias son, por supuesto, Charly García y Spinetta. En este disco hay algunas cosas nuevas que tal vez Turf no había curtido nunca y vienen por el lado del soul y el funk: canciones como, por ejemplo, “Hablo Solo” o “Desordenado”. Yo personalmente no estoy escuchando mucha música nueva, porque prefiero tomar como influencia lo que ya conozco, sobre todo porque produzco música permanentemente y lo siento por ese lado. También, en el disco hay influencias cinematográficas, que tienen que ver con ciertas imágenes, ciertas características de estados de ánimo. Por ejemplo, hay mucho de (Stanley) Kubrick, Orson Welles y por supuesto mucho de humor: cosas que pueden ir de Monty Python o Benny Hill hasta Olmedo y quizá Torrente.

turf tapa de disco

AZ: Turf reivindica la mejor tradición del pop argentino (Virus, Soda Stereo, Miranda, Babasónicos), pero las letras en gran medida parecen reflejar ese mundo desde un costado marginal. ¿Se ven más cerca de Federico Moura o del Pity Álvarez?

FC: Se puede pensar en un parámetro entre Federico Moura y Pity porque son dos artistas que Turf admira. Tal vez, por ese lado se podría ver el aspecto marginal y al mismo tiempo el costado directo de las letras. En Odisea creo que hay tres tipos de letras: por un lado, las letras de Nicolás (Ottavianelli), que son más metafóricas, tienen un aspecto urbano y un vuelo especial; las letras de Leandro (Lopatín) son canciones de amor con un lenguaje más simple y directo. Las letras de Joaquín (Levinton) son las que marcan más la identidad de la banda, él tiene un estilo muy propio. Y son diferentes: hay algunas que hablan de relaciones personales y otras, como “Disconocidos”, cuentan aventuras nocturnas. Pero está buena la comparación: las letras de Joaquín, sobre todo, podrían estar entre medio de Federico Moura y el Pity.

AZ: Buena parte de las letras del nuevo disco siguen teniendo esa característica cuota de humor propia de Turf y relatan historias que transcurren en contextos de noches alocadas. Pero, al mismo tiempo, parecen advertir que ese no es un buen camino. ¿Lo ven así?

JL: En mi vida personal, siempre me he divertido mucho en noches descontroladas. Lo que tal vez haya en las letras a modo de advertencia es que, dentro de la noche, hay muchos vampiros que pueden llegar no sólo a chuparte la sangre sino además a robarte cosas de tu propia casa sin que te des cuenta. Por eso es importante una advertencia, para que la joda sea buena y sana.

AZ: ¿Notan en eso un paralelismo con lo que hace Adrián Dárgelos en Babasónicos, respecto a filtrar, desde adentro y por haber conocido ese mundo, críticas ácidas sobre mundo del espectáculo y la farándula?

LL: No, la verdad que no encuentro un paralelismo. Aunque, sí, todos sabemos lo que es el mundo del espectáculo. Tal vez se refieran a la canción “Los Freaks de la TV”, que tiene esa primera frase sobre que se esos freaks dicen que son iguales a nosotros, pero claramente no se parecen en nada.

AZ: La letra de “Finale” incluye la frase “gracias por compartir este momento juntos, espero que hayas dado la vuelta al mundo”, que parecería estar dirigida al público que termina de escuchar el disco. ¿Qué creen que esperan los fans de Turf con este regreso?

Carlos Tapia: Esa canción, cuando la escuchamos, nos pareció que iba directo a ser el tema que cerrara el disco porque era como una despedida del álbum en sí. De hecho, la canción no tenía título y le pusimos “Finale” porque iba a ser el último tema. La letra es muy linda, tiene esa frase que le habla directamente al que lo está escuchando. Con respecto a nuestro público, creo que los fans fieles esperaban escuchar un disco maduro y quizá con algunos cambios en lo que es el sonido clásico de Turf. Creo que eso lo logramos y lo bueno es que se dio sin que nos convirtiéramos en otra banda. Espero que hayamos cumplido con las expectativas. Creo que lo hicimos.

AZ: Odisea también ofrece visiones contrapuestas del amor: la letra de “Porque Te Quiero” (Letra y música: Leandro Lopatín) dice “yo te voy a abrazar porque te quiero y no te voy a soltar porque no puedo”, y en “No Me Podés Cambiar” (Letra y música: Joaquín Levinton) aclara que “estar con vos es como no estar conmigo”. ¿El amor siempre incluye estas contradicciones?

JL: El caso con esas dos canciones es que una la hice yo y la otra la hizo Lea (Lopatín). Ahí se pueden ver justamente las diferencias que cada uno tiene sobre el amor. En mi caso, lo que sucede es que yo tengo una manera de ser muy difícil de cambiar: muchas veces eso me trajo inconvenientes y muchas veces me trajo ventajas. Lo que ocurre es que mi forma de ser es más fuerte que yo y suele ser complicado para mí poder transar con eso. Esa es la historia de mi vida. La personalidad de Lea tiene más que ver con esa letra que él escribió: poder cantarla a mí me sirve para engañar a alguna chica y decirle que ese soy yo, que soy un amor de persona.

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