14 recomendados para la Feria de Editores ’19

El viernes comienza la Feria de Editores 2019 en el Ciudad Cultural Konex. En esta lista, entre novedades y no tanto, 14 libros recomendados que se pueden encontrar en la octava edición de la feria que nuclea a las editoriales independientes más importantes de Argentina y otros países latinoamericanos.

Setenta veces siete, de Dalmiro Sáenz – Alto Pogo

Dalmiro Sáenz publicó su primer libro a los 30 años. Antes fue marinero, viajó largas temporadas por la Patagonia argentina y fue boxeador, aunque decía que no era muy bueno. Su principal dedicación en su juventud era, más bien, viajar. Navegar, contemplar, pensar y, por supuesto, leer. En uno de esos viajes se enamoró de la obra de William Faulkner. Su primera publicación, los cuentos de Setenta veces siete, son reeditados y rescatados por Alto Pogo en un gesto que merece ser dimensionado. Primero que nada, por su valor literario: estos cuentos poseen belleza pero también soledad, rareza y misterio, algo que se repite a lo largo de casi toda la obra del autor, que solía recurrir, también, al humor y la ironía. Como en Yo también fui un espermatozoide (1968), donde escribió: “Escribir sobre uno mismo es un poco incómodo. Yo por eso generalmente prefiero escribir sobre una mesa, pero, en fin, voy a hacer una excepción y voy a contarles la historia de mi vida”. En estas piezas breves, algunas brevísimas de dos páginas, hay una subtrama policial, hay muertes, venganza, amores rabiosos, cabarets, juicios, asesinatos y confesiones. Sobre todo confesiones, ya que habrá un halo de religiosidad que recorrerá cada una de estas historias que se retroalimentan y se conectan entre sí una a una. Hubo una adaptación cinematográfica, dirigida por Leopoldo Torres Nilsson en 1962, que pasó sin pena ni gloria. Vale la pena acercarse a esta obra, publicada originalmente en 1956, también para observar su vigencia y contemporaneidad, lo cual la transforma en un clásico. Más allá de sus temáticas, todos están recorridos por la peculiar y estrábica, paradojal, paródica mirada del autor.  Pablo Díaz Marenghi

Colección particular, de Gonzalo Eltesch – Laurel

Chile tiene una gran tradición literaria, no es una novedad afirmar eso. Pero desde hace un tiempo buena parte de la mejor narrativa contemporánea se produce en el país trasandino: Alejandra Costamagna, Diego Zúñiga, Alejandro Zambra, Paulina Flores, Carlos Araya Díaz, son algunos nombres de una lista que parece no tener fin. Gonzalo Eltesch con Colección particular, su primera novela, se suma a ellos. El libro editado por Laurel en 2015 es un álbum de recuerdos aleatorios. Hay una ciudad portuaria: Valparaíso, hay un padre, hay una novia; no hay un hermano; hay una abuela, hay la ausencia de una madre, hay un negocio de antigüedades. También hay una historia personal y portátil de Chile. La prosa de Eltesch es seca y austera, está muy pulida. En una entrevista cuenta su obsesión por la palabra, algo que se refleja mucho en su literatura. Nada está de más, no hay ornamento es pura forma. Eltesch te seduce, es directo. También es ambiguo, juega con ¿la verdad y la ficción? Se esconde detrás de un narrador que dice llamarse como él y recopila una maraña de ¿recuerdos? Colección particular también juega con los límites de la ficción y la metaficción. En una de las páginas ¿Eltesch o el narrador que dice llamarse Eltesch?  se pregunta: “La imaginación es como recordar ¿o es como confundir al recuerdo?”. Una pregunta que alguna vez nos hicimos todos. Joel Vargas

La sequía, de J. G. Ballard – Fiordo

La sequía de J. G. Ballard (1965, Fiordo 2019), junto a novelas como El viento de la nada o El mundo sumergido, forma parte de la llamada “narrativa de catástrofe” de los primeros años de la obra del escritor inglés. En ellas, la desestabilización y modificación de los factores climáticos o del hábitat, fuerzan a la humanidad a adaptarse a las nuevas y desfavorables condiciones de vida.

En La sequía es el humano el que propicia esos cambios: los desechos plásticos forman una capa sobre los mares que evitan la evaporación del agua, la formación de nubes y las subsiguientes lluvias. Y a partir de allí, el doctor Charles Ransom junto a un particular grupo de personas, se las ingeniará para sobrevivir en ese nuevo mundo en el que el agua es el bien más codiciado.

Lo inquietante de la obra de Ballard es su impermeabilidad a las clasificaciones. ¿Es un escritor clásico, un escritor de género –ciencia ficción–, un escritor de bestsellers? Sus libros exceden toda categoría y forman un universo personal. Ballard utiliza elementos o tópicos de la ciencia ficción para plantear el problema de lo humano, de lo social (lo sociológico) desde el presente, sin necesidad de alejarse en el tiempo y en el espacio; sin hablar de nuevas tecnologías o de naves espaciales. Ballard escribe: “el fracaso del matrimonio de Ransom era menos un fracaso personal que el de todo un contexto urbano, en realidad una falla del paisaje…” (pag. 15). Estas fallas que modifican el comportamiento humano son propiciadas por el propio humano, por sus comportamientos anteriores. Y la única salida del problema es continuar hacia adelante; no tratar de retornar al orden anterior, sino modificarse y adaptarse a las nuevas condiciones. Juan Alberto Crasci

Caminantes, de Edgardo Scott Ediciones Godot

Este año apareció la segunda edición ampliada de este ensayo que se propone indagar sobre las figuras de los flâneurs, paseantes, walkmans, vagabundos y peregrinos. Es decir, todas aquellas personas que disfrutan del perderse y divagar por entre medio de las ciudades. Como escribió Roberto Arlt en una de sus aguafuertes porteñas: “Comienzo por declarar que creo que para vagabundear se necesitan excepcionales condiciones de soñador”.  El autor –quien también es editor, traductor e integrante del Grupo Alejandría– indaga sobre las diferentes encarnaciones de dichos conceptos que encarnan a la figura de dichas personas (en su mayoría hombres, blancos, occidentales judeocristianos) que disfrutan del paseo perpetuo, sin retorno, cuya finalidad supina se basa en la contemplación. Dicha forma de perderse a modo consciente, dejarse llevar, Artl la describió casi como un arte y E.A.Poe casi como una pesadilla en su relato “El hombre de la multitud”. Scott profundiza e intercala diversas citas de obras que problematizaron esta representación o la trabajaron desde la poesía, como Charles Baudelaire o la filosofía, Walter Benjamin. Así, demostrando su erudición, recurre a un amplio abanico de citas y referencias, lo que por momentos, también, se vuelve algo abrumador. El ensayo es exploratorio aunque demanda algunas ideas y reflexiones más que sean propias del autor y que no abusen de la cita de autoridad. Igualmente, esto se aclara en la introducción, donde afirma no haber pretendido ser “exhaustivo” acerca de escritores/as que han hecho del paseo un arte. Más allá de todo juicio crítico, esta pesquisa en torno a la trashumancia en las letras se valora por haberse detenido sobre un terreno inestable y poco abordado.  Pablo Díaz Marenghi

La vista desde las últimas filas, de Neil Gaiman – Malpaso

Hace tan solo un mes empezó a correr el rumor que Netflix, amo y señor del streaming, y Warner van a adaptar The Sandman, el famoso cómic de Neil Gaiman. La noticia despertó locura y fervor en los fans del noveno arte. Pero los advenedizos se preguntaron primero: ¿Qué es The Sandman? Resumiendolo así nomás es una historieta que cuenta las aventuras de Morfeo y el derrotero de su familia: los Eternos. Obvio que todo es más complejo que eso. La segunda pregunta fue: ¿Quién es Neil Gaiman? Un escritor inglés multipremiado de 58 años, amo y señor del género fantástico, lleno de hits como American Gods, Coraline, Stardust y muchos más. Esa es la respuesta más sencilla. Para saber quién es y cómo piensa Gaiman lo mejor es leer La vista desde las últimas filas, un libro que recopila sus ensayos, conferencias, entrevistas y reseñas. En español lo editó Malpaso (¿quién más sino?). La compilación está llena de highlights: el amor de Gaiman por las bibliotecas y las librerías; sus credos; la descripción minuciosa de cómo empezó su pasión por la literatura; el por qué elige a C.S. Lewis, J.R.R. Tolkien y G.K. Chesterton como su santísima trinidad; artículos donde explora los mundos de Ray Bradbury, Alan Moore, Rudyard Kippling, Edgar Allan Poe, Tori Amos, Lou Reed, H.P.Lovecraft y Jack Kirby, entre otros; una de las mejores entrevistas que le hicieron a Stephen King, donde Gaiman le saca muchos textuales jugosos: el método que tiene para escribir una novela (muy similar al de Aira, una página por día), que su hijo Joe Hill podría continuar su obra, que no se considera un escritor de Terror pero acepta esa etiqueta porque con su mujer fueron pobres y tienen miedo que les saquen todo lo que consiguieron.

“La crítica es una de las formas modernas de la autobiografía”, dijo alguna vez Ricardo Piglia parafraseando a Oscar Wilde. Todo crítico reconstruye su vida dentro de los textos que lee, eso hace Neil Gaiman en La vista desde las últimas filas: una relación indivisible entre sus lecturas, las obras y su vida. Joel Vargas

El centro de la tierra, de Jorge Monteleone – Ampersand

Tal como nos tiene acostumbrados Ampersand en su Colección Lector&s, Jorge Monteleone nos ofrece en El centro de la tierra (Lectura e infancia), su biografía como lector, articulada, principalmente, desde sus experiencias de infancia y juventud, que son, en la gran mayoría de los casos, los años y lecturas de formación de aquellos que dedicarán su vida a las letras y al arte.

Una de las particularidades del libro es la inclusión en el cuerpo del texto de párrafos entre paréntesis, con una tipografía en menor tamaño, con ciertas características de notas al pie, pero que funcionan como pequeñas pausas en la narración, con anotaciones o reflexiones del Monteleone adulto, conocedor, que lee sus propias lecturas desde Nietzsche, Agamben o Proust, entre otros. Así, por las páginas del libro desfilan Platero y yo, la revista Billiken y la Anteojito, Batman o Patoruzú junto a una infinidad de cómics, junto a Walter Benjamin, Shakespeare o la Biblia.

Desde el título, Monteleone evoca una lectura muy importante de su infancia: Viaje al centro de la tierra, de Julio Verne, libro regalado por su abuelo paterno. “Jorgito”, el niño protagonista, es nieto de inmigrantes italianos pobres, hijo de padres de clase media baja, y al descubrir la lectura, ingresa a una especie de paraíso, de lugar igualador al que puede acceder cualquier persona a la que se le enseña a leer. Y la tesis más importante del libro es la de la recuperación de ese lugar mítico, de ese paraíso perdido, cada vez que se abra un nuevo libro. Juan Alberto Crasci

El gaucho indómito. De Martín fierro a Perón, el emblema imposible de una nación desgarrada, de Ezequiel Adamovsky Siglo XXI Editores

Este trabajo del historiador e investigador del CONICET Ezequiel Adamovsky es una indagación profusa sobre la argentinidad y acerca de la idea de un nosotros. A partir de analizar la figura del gaucho en diversas encarnaciones de la cultura popular (literatura, el folklore, la historieta, la pintura, cine, folletin, circo, teatro, radioteatro) reflexiona en torno a sus derivas, surgimiento, éxtasis, canonización y usos tanto por parte de las clases dirigentes como por los sectores populares. El autor de Historia de la Clase Media Argentina (2009) se pregunta por historias emblemáticas, como el Martín Fierro o Juan Moreira, analiza biografías de poetas populares y folkloristas como Martín Castro (el gaucho anarquista) o Buenaventura Luna. Recurre a autores como Jorge Luis Borges, Josefina Ludmer, Ricardo Rojas, Leopoldo Lugones o Domingo Faustino Sarmiento. Explora el caudillismo, sus nexos con el peronismo, y el revisionismo. También aparecen en su análisis el mestizaje, las reapropiaciones de los inmigrantes, la mixtura entre lo rural y lo urbano, el rosismo y sus mitos. En un pasaje afirma: “el criollismo popular ayudó a elaborar las tensiones del encuentro entre nativos e inmigrantes en más de un modo”. El libro abunda en citas y referencias pero no abruma. Su lectura no es patrimonio exclusivo del lector del mundillo académico sino, más bien, está pensado para un público más amplio, interesado en rastrear las raíces en torno al concepto del gaucho, una figura problemática, dirá Adamovsky, ya que involucrará tanto a sectores plebeyos como a reaccionarios, revolucionarios y conservadores, de izquierda o de derecha. El autor afirma, en las conclusiones, que la figura del gaucho (mejor dicho, la identidad nacional) avanza con sus fracturas y tensiones, “desgarrado por visiones contrapuestas”, elástica, ineludible pero ineludiblemente argentina. Afirma, de modo tajante, que “el gaucho fue sin duda la figura principal de la cultura argentina” a la vez que “nadie pudo apropiárselo del todo ni estabilizar sus contenidos”. Pablo Díaz Marenghi

El Ritual de Jane’s Addiction, de Fabrizio Pedrotti – Gourmet Musical 

Mucho antes de que cientos de personas acampen en La Rural para conseguir un Early Bird y que el Lollapalooza se convierta en una marca exitosa hubo un disco: Ritual de lo Habitual (1990). El soundtrack de la Generación X, el comienzo de la locura noventosa y el fin de la primera época de Jane´s Addiction, la banda del creador del Lollapalooza: Perry Farrell. Alguien tenía que contar la historia de ese álbum tan caótico y necesario para la música alternativa. Fabrizio Pedrotti lo hizo en El Ritual de Jane’s Addiction. ¿Pero cómo hizo un periodista argentino para ganarse la confianza de los cuatro miembros del conjunto californiano? Parte de la respuesta está en el prólogo que escribió ¡Perry Farrell!: “Al vivir tan lejos su empeño también me motiva a mí”. Pedrotti en la introducción del libro cuenta cómo se gestó el proyecto, todo comenzó con la recopilación de testimonios para una nota extensa que contará el detrás de escena de Ritual y luego decantó en “¿Y si le dedico más tiempo y escribo un libro?”. Esa es la otra parte de la respuesta, el trabajo de Pedrotti es exhaustivo y puntilloso. Para escribir El Ritual de Jane’s Addiction tuvo que documentarse, consiguió mucho material de archivo: “llegué a tener carpetas enormes con recortes, comunicados y fragmentos de diarios que recibía por correo del exterior”, cuenta Pedrotti. Pero lo más valioso son los testimonios de todos los integrantes de la banda, su entorno y amigos. Ahí está la clave del gran trabajo que hizo, logró que todos entren en un estado de amor y confianza, como canta otra gran banda de los noventa. Joel Vargas

Sorpresa, de Achille Mauri – Adriana Hidalgo

Achille Mauri es un destacado intelectual italiano, dueño de un holding editorial, librero, escritor, pariente de artistas –su padre fue productor teatral de Ionesco y su hermano, un destacado artista plástico y dramaturgo– y amigo de personalidades de distintos ámbitos de la cultura y la sociedad.

Su novela Sorpresa (Adriana Hidalgo, 2018), escrita como un guión, a puro diálogo, ficcionaliza su muerte –“Sorpresa. Porque apenas fallecí mientras dormía, me desperté vivo, me bajé de la cama y ahora estoy aquí, en un garaje cercano a mi casa, en el Porsche rojo de unos amigos de mi hijo, y aquí llegué porque esta es la nueva residencia de mi gato Ely”– y, a través de su vida como “fantasma”, desanda su camino, escribe sus memorias.

El texto avanza con lentitud –no hay tensión narrativa ni una historia definida–, pero con un finísimo sentido del humor. En su andar como fantasma, Mauri charla con Madonna y con Umberto Eco, entre otros, y reflexiona con profundidad y picardía acerca de la belleza, de la vida, de su historia personal. Y los diversos personajes que entran y salen del libro –a veces personajes íntegros, como Umberto Eco, a veces, tipos, como El Funcionario, El marinero tunecino, El lector, etc– funcionan como disparadores que propician el diálogo, las reflexiones, el recuerdo, las distintas formas de la memoria. La edición cuenta con ilustraciones realizadas por el propio autor. Juan Alberto Crasci

Paraguay, de Martín Di LisioAlto Pogo

Cáceres es un laburante oriundo de Paraguay que vive en la Argentina. No lo explicita, pero en su piel se translucen cicatrices, heridas de guerra; fantasmas creados a partir de la condena social y la estigmatización hacia el extranjero. En esta novela breve de Martín Di Lisio (1980) se cuenta, en paralelo, dos momentos de la vida de este personaje: los instantes posteriores a la muerte de su hermano, donde se hará amigos de unos personajes perturbadores que poseen su teatro de operaciones en un taller mecánico de mala muerte, y un presente que lo tiene postrado en la cama de un hospital. En poco más de ochenta páginas el autor construye un relato digno del universo de Germán Maggiori, con una prosa austera y seca. Aparece la religión, el sexo, la marginalidad y la relevación de lo escondido que emerge y se desparrama por los aires hasta poner todo patas arriba. La inteligencia del autor radica en el minimalismo de recursos para contar una historia sobre tópicos explorados hasta el hartazgo (la hermandad, la muerte, la soledad, el catolicismo) desde un lugar sencillo y simple, sin necesidad de apelar a lugares comunes. Pablo Díaz Marenghi

Lectura Transmedia. Leer, escribir, conversar en el ecosistema de pantallas, de Francisco AlbarelloAmpersand

Este es un libro clave para entender la contemporaneidad, ya que se centra en las pantallas, internet y los smartphones, los cuales son descriptos por el autor como “el control remoto de la vida cotidiana”. Albarello, Doctor en Comunicación (Universidad Austral) se pregunta: ¿cómo leemos en este mundo hiperconectado, con tecnología de punta y redes 4.0? En particular, le preocupa el quehacer juvenil, ya que es docente de larga trayectoria, y derriba algunos mitos. Sobre el final, arroja: “no es cierto que los jóvenes lean cada vez menos o que lean mal: ellos están definiendo nuevos pactos de lectura asociados con la experimentación personal, el juego y el disfrute”. Recurriendo a un marco teórico que va de Carlos Scolari a Marshall McLuhan y de Henry Jenkins a Néstor García Canclini, el autor de esta tesis doctoral devenida en ensayo plantea asociaciones entre el papel y pantalla a la hora de estudiar (con WhatsApp y Google a la cabeza) y analiza como cambiaron las prácticas de lectura que se vuelven cada vez más estratégicas y exigentes. Explica el hipertexto citando un cuento de Borges y, también, echa mano a la neurociencia, la estadística y la sociología. Se intercalan conceptos como “Ecología de los medios, escritura colaborativa, lectura extensiva/ubicua” para pensar cómo cambió el consumo audiovisual, fragmentación de audiencias mediante, cómo la tecnología se ampara ante una falsa neutralidad y como la vida laboral (y cotidiana) demanda una impronta multitareas cada vez mayor. Revindica la lectura superficial y el chat. En tiempos donde se confunde un contenido con una aplicación, el autor propugna una “alfabetización transmedia” que adapte las prácticas de lectura a los ecosistemas actuales cargados de hibridación, donde se vuelve imposible distinguir donde terminan la pantallas y empieza la vida fuera de ellas. Pablo Díaz Marenghi

Tal vez mejor no, de Julián Fernández Moujan Modesto Rimba 

Muchos tendrán al autor de nombre de la revista Inrockuptibles, donde trabajó durante varios años como editor de su web, diseñador gráfico y redactor. El salto a la ficción de Fernández Moujan (1974) se da en un volumen de cuentos breves (dos o tres páginas) que recopilan anécdotas, derivas, escenas en torno a las mujeres y su búsqueda infructuosa. El relato, en primera persona, expone a narradores frágiles, a veces hostiles, muchas veces machistas y cosificadores. Algunos textos muestran más sus hilos, se exponen algo endebles desde lo argumental. Otras veces los personajes se perciben dubitativos, disminuidos y atosigados ante la mirada de los otros. Los cuentos son de ágil lectura e identificarán a jóvenes que vivieron su adolescencia a fines de los noventa y comienzos de los dos mil. Se leen juntadas de grupos de amigos con mucho alcohol barato, viajes en taxi, letanía en algún departamento de la capital federal o un asado en la terraza. Alrededor de todas estas piezas breves sobrevuela una pregunta existencial: ¿Hasta que punto la distancia que separa a un hombre de una mujer es inabordable, insoslayable; incomprensible? Cada historia se vuelve una probable respuesta. Pablo Díaz Marenghi

Morris, de Violeta Kesselman y Nuestra verdadera sangre, de Agustín Caldaroni – Palabras Amarillas

“Un catálogo de rarezas, autoras y autores ocultos, escritoras y escritores impunes” tal es la leyenda que se lee en la síntesis disponible en la web oficial de la editorial Palabras Amarillas. El abanico de la edición independiente argentina es cada vez más amplio y diverso. El objetivo de esta editorial, surgida en 2007, es dar a conocer nuevas voces que se hagan escuchar entre tanto ruido actual. Los casos más recientes son los de Violeta Kesselman (1983) y Agustín Caldaroni (1985). Editados en dos bellas ediciones (casi literalmente) de bolsillo sorprende con lo peculiar de su registro, tanto con la poesía en prosa la primera como con la narrativa el segundo. 

Morris reune breves textos de Kesselman que podrían catalogarse como poemas en prosa. Misceláneas breves que apelan a lo onírico, lo visual, lo epifánico por encima de lo argumental; lo narrativo. Allí se intercalan palabras y frases como “vanguardia iluminada, estado, guerrilla, Mussolini” ya que a pesar de que no se cuenta una historia aquí se cuelan varios relatos en torno a lo político. Hay un interés en la autora por estos tópicos que se deja rastrear en sus obras anteriores: los relatos de Intercambio sobre una organización (Blatt & Ríos, 2013) o la compilación que realizó de la poesía argentina de los 90 (La tendencia materialista, Paradiso, 2012). Esta vez, la autora crea en pocas páginas y piezas breves un discurso evanescente, por momentos ecléctico, frágil y otras tantas veces robusto, que apunta los cañones a lo sensorial. Con frases como “La derecha estaba construida en piedra granítica y rasposa, para durar siglos. A eso hay que oponerle la duración de las moscas, indestructibles, intercambiables”. 

Caldaroni recurre a un registro menos experimental pero no por ello menos eficiente y sincero. En su novela, Nuestra verdadera sangre, cuenta la historia de un grupo de perdedores, lúmpenes, desesperados, capitaneados por el Tanque y Glauco. Hay juntadas con amigos, viajes que salen mal, alcohol, tetas, relaciones trunca, tríos en una pileta matada, violencia y desolación. Mucha desolación. Con una pátina nostálgica y aventurera, entreteje distintas historias y personajes cuyos trayectos se unen en un punto: la desesperación. La apuesta literaria sale bien al sonar desacartonada y, a la vez, preocupada por el uso del lenguaje. En ambas obras resuenan autores identificados con las letras de la década del noventa y los márgenes inexplorados de la ciudad, como Fabián Casas, Juan Diego Incardona o Gabriela Cabezón Cámara. Dos opciones interesantes dentro de un sello editorial que se propone como una válvula de escape salvaje, desacartonada y profana. Pablo Díaz Marenghi

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