¡Queremos tanto a Bob!

Por Guillermo Flores 

Mi remera rockera que más me gusta, no es mía. Me la regaló, o se la saqué (ya no me acuerdo) a mi hermano. Es de Bob Dylan, verde (eso me parece un punto a favor) y lleva estampado un supuesto afiche de un recital. “Civic Auditiory – Friday Night”. Tiene dos fotos, Dylan de pie frente a un micrófono con la guitarra acústica y el aparato de la armónica acogotándolo, y otra foto de perfil con los anteojos negros, más clásica. ¿El afiche marcará el paso a eléctrico? Es difícil saberlo, al estar tan borroneada. Lo que sí veo es un circulo amarillo con letras rojas, que dice: “Back by popular demand”, que me gusta y algunos títulos de canciones: “Don’t think twice, it’s all right”, “Subterranean Homesick Blues”.

La primera vez que realmente escuché a Dylan fue en el monoambiente en Corrientes y Maipú, donde vivíamos con mi hermano. Yo venía de otro palo, fanatizado con Pink Floyd, y la verdad que la monotonía del amigo Bob y el sonido machacante de la armónica (que no podía evitar relacionar con León Gieco, o peor, con algunos solos de bandas de blues que tocaban en bares y donde el armoniquista al quedar tan sordo por su propio sonido, no podía evitar pedir más volumen para su micrófono, dejando sordo a todo el bar), me alejaba bastante.

Pero como siempre sucede, los años de escucha sostenida de mi hermano, hicieron efecto. Primero lo soportas amistosamente (nunca había vivido con mi hermano), después te acostumbras, después escuchás un tema que te gusta (Charly García: “Positive 4th Street”) y mirando en el librito del cd original, ves que el compositor es Bob Dylan. Después te sorprendes escuchándolas cuando tu hermano no está (y eso era algo relativamente importante, porque tenía que poner uno de los cds que él, bajo el dictado de una obsesión momentánea, se había propuesto pasar todas las descargas a cds con los discos completos para no ceder al vicio de los reproductores; un gran trabajo que lamentablemente terminó en nada con el paso al pendrive o la nube). Sin duda, ahí fue cuando entré. Le mostré las canciones a mis amigos, me puse a buscar las letras, hasta que un día que tenía que salir, busqué la remera en un cajón y me la puse.

Ya estaba fanatizado. Creo que con algunos artistas pasa eso. Tienen como una barrera de entrada. Se lo mostrás a un amigo, y te dice “me aburre, poné otra cosa”. Lo querés escuchar solo, y nada. Pero en un momento te das cuenta; entrás. Jimi Hendrix, Rolling Stones, Beatles, Jhonny Cash, Allen Ginsberg, todos no pueden ser cordiales. Y me di cuenta que lo que más me gusta es precisamente esa aparente monotonía de Bob Dylan. Esa mezcla perfecta que hace de la voz, de la letra, y las rimas, otro instrumento más. Me gusta escuchar al mediodía, cuando lees, cuando lavas los platos, en cualquier momento en que quieras hacer otra cosa. Lamentablemente, salvo en pocas excepciones, todavía no pude amigarme con la armónica.

Tal vez hayan sido las películas, o un cierto boom (¿cómo llamarlo?) de hace algunos años (películas, documentales, bandas de folk rock, reedición de la discografía completa y masterizada, a un precio imposible, por supuesto), bueno, entre tantas cosas, creo que ese momento de hace unos años también generó muy lindas remeras. Y sin duda, esta es una de esas. Para ilustrar las letras, voy a dejar la canción que más le gustaba a Obama antes de ser presidente: Ain’t going to work on Maggie Farm no more.//z

Guillermo Flores (1986, Buenos Aires) Si bien nació en Buenos Aires, a los tres años se fue  a vivir a General Roca (Rio Negro) con su familia. Completó estudios primarios y secundarios, y a los 17 se fue a vivir a Buenos Aires, para estudiar Comunicación Social. Hizo diferentes cosas, que le retrasaron un poco la carrera, como fundar con Nazarena Natta Vera en 2009 la editorial 13×13, y en el 2013 junto a Manuela Güell, la editorial 800 golpes. Trabaja en diversos lugares, suele tomar cursos de escritura, guión, comunicación web y  publicó su primer cuento, Aquel verano en el pasto (DifusiónAlterna, 2014), gracias a la edición de Cristian Franco en Escrituras Indie y está empezando a redactar mi tesis de licenciatura sobre portales de noticias digitales.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *