Pennywise y sus canciones que hermanan

El Teatro olió a espíritu Punky. De California a Flores, para todo el mundo.

Por Joel Vargas

Fotos de Martín Benavidez

Jueves por la tarde en el barrio de Flores, mucho calor en el ambiente, mucha ansiedad. El sol está bajando sobre Av. Rivadavia, que no será Hermosa Beach pero hay mucha fauna punky caminando por ahí. Gorritas, camisas a cuadros y chicas enfundadas en remeras de Misfits, con los labios pintados de rojo fuerte. Por la calle venden remeras de Pennywise a 40 pesos y comida vegan (unas “hamburguesas” que, según un comprador, están buenísimas). Un muchacho rubio de pelo largo y barba reparte volantes de Sea Sheperd, una organización que protege a las ballenas.

Entre la invasión californiana puede divisarse el Teatro de Flores, antiguo Teatro Fénix, hoy reducto rockero (cada día más punky). La gente, tranquila, toma cerveza en la vereda mientras otros ven el partido de Boca en el bar. Desde afuera se escuchan los primeros temas de la banda rosarina Asphix, que empieza a calentar el escenario invitándonos a entrar. Terminan de tocar y suenan Los Ramones. Varias personas agitan en su lugar esperando ver a Sudarshana, banda que toca un set corto pero contundente. Después del último acorde, otra vez suenan los cuatro muchachos apellidados del mismo modo, y la gente agita un poco más. Sale Shaila con un arranque demoledor al grito de “Libertad” y Joaquín Guillen, cantante de la banda, recuerda el conflicto de Villa Soldati. Empieza “A la derecha de la cruz”, seguido de temas como “Dios ha Muerto”, “Paralogismo en 6” y una buena versión del clásico de Descendents “I’m the one”, muy festejado por todos. El cantante tira dos frases que demuestran la felicidad de la banda: “Pennywise viene a tocar a nuestro barrio” (Shaila es de Flores) y “Nosotros estamos enamorados de Pennywise, no hubiera existido Shaila sin ellos”. Finalizan tocando “Sudamérica II” e “Incendio Global”, no sin antes dedicar algunas palabras a la lucha por la igualdad de géneros, afirmando que no son roqueros.

Ahora empieza otra historia, una historia, como decirlo… mmm, más épica. Los cuatro muchachos de New York, con el mismo corte de pelo y uniformados del mismo modo, suenan nuevamente para calmar la ansiedad, sin lograrlo. Se empieza a escuchar tímidamente primero, cada vez más fuerte, el coro de la canción “Bro Hymn”. Las luces se apagan, el telón se abre y por primera vez en 20 años, señores y señoras, Pennywise en Argentina.

Tres temas sin parar provocaron que la gente estuviera a punto de estallar: “Every Single Day”, “My Own Country” y “Can´t Believe It”. Por fin, el flamante cantante Zoltán Téglás (Jim Lindberg dejó la banda el año pasado) suelta algunas palabras: “Fuck MTV, fuck the Radio” y anuncia “Same Old Story”, que hace vibrar todo Flores. Pegadito a eso dice: “Vamos a divertirnos, pero en paz”, para que los primeros acordes de la guitarra de Fletcher Dragge den la bienvenida a “Peaceful Day”. Abajo, los círculos se hacían cada vez más gigantes, ante lo que se percibía como una banda de punk-rock en pleno estado voraginoso. Atrás de ellos, una bandera en la pared rezaba “In Memory of Jason Thirsk”, con la silueta del antiguo bajista de la banda que murió en 1996. Al costado, el famoso logo de Pennywise.

El tándem Randy Bradbury en bajos y Byron McMackin en batería es una perfecta construcción de bases punkys que invitan al salto despojado y a mover la capocha al son de los graves. Antes de que empiece “Living For Today”, Zoli agarra una bandera de Independiente y la muestra al público; dice que quiere felicitar al Rey de Copas por haber salido campeón sudamericano. Se precipita una ola inmensa de abucheos y el cantante la guarda rápidamente, para seguir con la función. Fletcher agarra el micrófono y dice que pasó mucho tiempo, que 20 años tardaron en venir, y promete que todos los años va a haber Pennywise en Argentina. La gente estalla. Ante esto, el guitarrista comienza a preguntar: “¿Les gusta Social Distortion?”; la gente responde con palmas, aprobando. “¿Les gusta Blink 182?”; se arma una ola de abucheos. “¿Y Misfits?”; se desata la locura mientras empieza “Astro Zombies”, y logran una genial versión del tema de la banda liderada por Glenn Danzig. Al costado de la banda, arriba del escenario, se encuentra el mismo muchacho rubio de barba que repartía los volantes de las ballenas, agitando en cada canción. Luego, él y sus compañeros nos anuncian que se puede donar plata a Sea Sheperd, organización donde milita Zoltán, dejando en claro porqué las letras de Pennywise siempre deslizan algún que otro contenido “social”.

Los temas se van sucediendo uno tras otro. Fletcher y el cantante incitan para que se hagan cada vez más círculos entre el público: “Circles, circles, circles”, dicen. Hasta que en un momento se va la electricidad del escenario y empieza el cántico, el aguante: “Soy de Pennywise, es un sentimiento, no puedo parar”, mientras la banda reparte cerveza y gaseosas en vasos. Pero Fletcher, alumbrando con una linterna a Zoltán, pide silencio para poder cantar a capella “Stand By Me” (genial tema de Ben King, inmortalizado por Lennon). La luz empieza a volver de a poco y los instrumentos vuelven a sonar fuerte. El final del show se está acercando con “Nowhere Fast” y se forma un pogo punky arrollador.

Los integrantes se ausentan unos segundos para volver con los bises: “Alien”, donde todo el mundo grita con fuerza “We are the aliens”, y “Bro Hymn”, que provoca una subida colectiva al escenario. Entre el quilombo están todo Shaila, la bandera de Independiente flameando y un muchacho con la camiseta de Somoza, de la selección, haciendo pogo descontrolado. El pibe rubio de barba que repartía volantes de ballenas está ahora sin remera. La gente abajo forma un círculo que acapara todas las dimensiones del Teatro, al grito del lema “OHHHH, OHH”. Termina el tema y se ve que a Fletcher le piden la gorra, mientras él la niega con la cabeza. El pibe rubio ayuda a cerrar el telón y la gente se retira cantando. Pennywise demostró que sus canciones trascienden sin importar quién las cante, porque son himnos que hermanan.

Agradecemos a AW Shows por invitarnos a cubrir este gran evento.

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