Libros que leí este año y me gustaron

Por Noah Cicero

He dejado de generalizar sobre la literatura. Cuando era más joven tenía todo tipo de opiniones sobre el tema: cómo debía funcionar, cuál era su rol, como debía ser escrita. Era un pibe con muchas opiniones. Después de muchos años de escribir, mi mente abandonó esas ideas para concentrarse en qué debía escribir, cómo escribir sobre un tema, ¿Le pongo título a los capítulos o sólo números?, o ¿A quién tengo que mandarle un mail hoy? ¿Qué le digo?.

Esta mañana de sábado sí voy a pensar en literatura. Todavía creo en lo que dijo Nietzsche: “les digo a ustedes: es necesario en sí mismo llevar un caos, para poner en el mundo una estrella danzante”. Me gusta sentir el caos en la otra persona, que un libro es sobre una pequeña persona viviendo en algún lugar del planeta. Disfruto cuando alguien dice sin remordimientos “soy una persona que tiene algo para decirle al mundo”. Y luego usa el lenguaje para describir su experiencia como ser humano, porque se dio cuenta que se humanidad es suficiente para ser percibida por los demás.

Un libro -sea de poesía, ficción o no ficción-, es en realidad un escritor diciendo miren esto.

Para mí, un libro es un grapple, una trifulca. Según la definición de Google, se trata de “pelear cuerpo a cuerpo o forcejear sin armas. Luchar”. Escribir un libro es como luchar con alguien más grande que vos, ese forcejeo que incluso se percibe en los libros malos. Una persona entra en una habitación, encuentra hojas en blanco y luego las cubre con palabras. No nos damos cuenta pero, en algún momento un libro de 200 páginas fueron 200 páginas en blanco.

Además hay tanta esperanza en un escritor, en que el público entenderá lo que está diciendo, que el público se dará cuenta que se trata de algo notable. Que su libro generará debate, que dará consuelo, que será motivo de lágrimas, que traerá movimiento donde antes hubo inercia. Los escritores son personas con grandes esperanzas.

Estos son algunos de los libros que leí este año, que me gustaron y que representan todo lo dicho antes.

Paper Flowers Imaginary Birds, de Amy Saul-Zerby.

Amy apareció un día en mi Facebook. Es una persona pequeña con una sonrisa gigante que posteaba versos de sus poemas. En “Viejos hábitos” escribió:

Me gusta mostrarle a la gente
Las partes más vergonzantes
De mí misma.

En “Lo que me gusta de vos”:

Me gusta cómo te movés,
Como si todos tus huesos
Estuvieran a punto de romperse.

Tengo la sensación de que, al igual que Li Po, Amy Saul-Zerby beberá demás mientras mira a la luna y empezará a correr hacia ella. Todos le gritarán “Pará Amy, no vas llegar a la luna”. Y ella responderá: “estoy segura que sí”.

Papers Flowers Imaginary Birds amy saul zerby

Memory Foam, de Adam Soldofsky.

Este es un libro pequeño, con pocas palabras y algunas imágenes. Tiene un poema que dice: “¿No te sentís como armado de conspiraciones fallidas?” Leí eso y me dije que sí, así es cómo me siento.

Memory Foam Adam Soldofsky

The African Child, de Camara Laye.

Mi sobrino me regaló este libro. Tiene lugar en la Guinea Francesa a principios del siglo XX. Es sobre un chico que vive con su padre, que es herrero y su madre, que llora y cuida de él. El chico juega con las vacas y visita a su tío en el campo para ayudarlo con la cosecha. A los 13 años le practican una circuncisión y hay una gran ceremonia. Luego consigue una novia, pero nunca se tocan, en un momento bailan sin tocarse.

the african child by camara laye

Cartoons in the Suicide Forest, de Leza Cantoral.

A Cantoral no le interesa hacerte feliz o tranquilizarte. No tiene interés en ganarse a la cultura americana. Por alguna razón, me la imagino matando a alguien, mirando el cuerpo, asintiendo con la cabeza y luego yendo al almacén para comprar papas fritas. Tiene un cuento sobre una chica que sale con un pibe que vive en el sótano de la madre, esta todo el día drogado y la madre los sorprende teniendo sexo. Leza le da a sus personajes su momento. Nadie es completamente bueno o malo, son sólo personas. Algunas de sus frases son:

“Lo mirás vomitando en el tacho de basura al lado de la puerta y vos también vomitás”.

“Las luciérnagas revolotean como las luces de una bola de espejos”.

“A veces cuando me enojo hago una pelota de odio con mi collar de perlas”.

Leza Cantoral construye un lenguaje propio. ¿De dónde sale si no la frase “Ellos sonríen con sus sonrisas relucientes, como tiburones en la medianoche”? Es como si imaginara un aquelarre de tiburones, sonriendo y comulgando de alguna manera. Hay también un cuento sobre una sirena y un astronauta.

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Sanshiro, de Natsume Soseki.

Leí seis libros de Soseki. Para mí es un dios. Me cuesta imaginarlo como una persona. Su primer libro, Soy un gato, son 400 páginas narradas por un gato y la gente decía: “esto es grandioso”. Su último libro, Luz y oscuridad, es una historia de 364 páginas sobre un hombre con dolor de estómago que quiere tener una conversación con la mujer que amó antes de casarse. Pero cuando la conversación está por empezar, el libro termina. Supongo que termina porque se murió pero en serio, es un libro. Pueden comprarlo y leerlo.

Sanshiro es sobre un estudiante que vive en el campo y se muda a la ciudad para ir a la universidad. Básicamente se la pasa caminando y charlando por 230 páginas. En un momento alguien le debe plata a Sanshiro, pero eventualmente se la devuelven.

sanshiro - soseki

Failure pie in a sadness face, de Brian Alan Ellis.

Ellis es la clase de persona que cuando ve a una mujer gorda usando unas calzas apretadas encuentra la expresión humana en todo su esplendor. Tiene un cuento corto llamado “Diez cosas increíbles que podés en casa con tu enfermedad de transmisión sexual”. Él encuentra humor y humanidad donde mucha gente podría avergonzarse. Ellis propone ver una maratón de películas o armar una banda de rock junto a tu enfermedad de transmisión sexual. En “La era Alf”, escribe sobre un hombre gordo y desempleado que está obsesionado con la serie de televisión Alf. Podemos pensar que es raro o estúpido, pero en realidad hay mucha gente obsesionada con estas boludeces. Yo conozco un tipo que tiene ratas como mascotas, otro que tiene una pared entera de la casa con fotos de Bette Davis y Humphrey Bogart. Tenía un conocido que amaba a la banda Rush y, en lo personal, lo que más me gusta del universo de Star Wars es La Guerra de los Clones. En verdad me gustan los dibujos animados de La Guerra de los Clones, mucho más que las películas. Colecciono muñequitos de La Guerra de los Clones y ahora mismo tengo puesta una remera de La Guerra de los Clones.

Volviendo a Ellis, tiene un cuento llamado “Un novio real” con todas frases ingeniosas o chistes que un novio le dice a su novia. Hay una que me gusta y dice: “un novio disculpándose: ‘lamento mucho haberte ocurrido’”.

Failure pie in a sadness face

El Idiota, de Fiódor Dostoyevsky.

Este un libro realmente largo sobre un hombre que se enamora de una mujer que no lo quiere. El prinicpe Mishkin es un idiota, regresa a Rusia después de estar enfermo muchos años y hereda una gran suma de dinero. En vez de abrirse un bar o un restaurant, se obsesiona con una mujer y ofrece extraños discursos sobre el catolicismo. Hay un personaje llamado Ippolit que se la pasa tosiendo. Todo libro transcurre bajo la tos y los discursos de este personaje mentalmente enfermo. Me lo imagino a Dostoyevsky comiendo su almuerzo y pensando: “¿Qué escena debo escribir ahora?”. Toma un sorbo de su café, mete un bocado de comida, mastica y decide: “Otra escena de Ippolit tosiendo suena bien”.

The Idiot Dostoevsky

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Books I’ve read this Year, I’ve liked

I have neglected generalizing about literature. When I was young I had all kinds of opinions on literature, how it should work, what it should do, how it should be written. I was a young man full of opinions. After many years of writing, my mind stopped thinking about those things, and focused more on “what should I write about”, “how should I write this”, “should I title the chapters or just give them numbers”, “who do I need to email today, and what should I tell them.”

I will think about literature on this Saturday morning. I still believe in what Nietzsche said “”I say unto you: one must still have chaos in oneself to be able to give birth to a dancing star. I say unto you: you still have chaos in yourselves.” I like when I feel the chaos of a person, that this book is about being a little person living somewhere on the planet. I enjoy the feeling of someone saying without remorse “I am a person, and I have something to tell the world.” Then they use language to describe their experience as a human, because they have realized that their humanity is sufficient for other people to take notice of.

A book, if it be poetry, fiction, or nonfiction is really an author saying “Take notice of this.”

A book to me, is a “grapple.” The definition according to Google is “engage in a close fight or struggle without weapons; wrestle.” Writing a book like wrestling someone bigger than you, it is to engage in a struggle, even in bad books one can sense the struggle. A person goes alone into a room, encounters blank pages, then covers those blank pages with language. We do not think of it, but at one point a 200 page book had 200 blank pages.

There is also so much hope in an author, that the audience will understand what they are saying, that the audience will view what they are saying as “remarkable.” That their book will create discussion, that it will console, that it will create tears, it will give motion where there was inertia. Authors are very hopeful people.

These are some books I have read this year, that I liked, I think they all represent what I’m saying:

Paper Flowers Imaginary Birds, by Amy Saul-Zerby: Amy Saul-Zerby appeared on my Facebook one day, she is a tiny human, with this giant smile. She would post lines from her poetry, I liked them, so I bought her book. She writes in “Old Habits”:

I really like showing people
The most embarrassing
Parts of myself.

In “What I like about You”:

I like the way you move,
As if every bone in your body
Was slowly breaking.

I get the feeling, that like Li Po, Amy Saul-Zerby might get drunk one day and see the moon, she begins to run after the moon. Everyone yells “Amy, stop, you can’t catch the moon.” Amy yells back “No, I’m pretty sure I can.”

Memory Foam, by Adam Soldofsky: This book is tiny, it doesn’t have a lot of words, it has some pictures. There is a poem in it:

Do you feel cobbled together out of
Failed conspiracies

I read that, and thought “Yes, I do, that’s how I feel.”

The African Child, by Camara Laye: My nephew gave me this book; it takes place in French Guinea in the early 20th Century. It is about a young boy, he has parents, his dad is a blacksmith, his mom cries and loves his boy. He plays with cows and visits his uncle in the country and helps his uncle harvest the crops. At one point he gets circumcised at the age 13, and there is a huge ceremony. He gets a girlfriend, but they never touch, at one point they dance without touching.

Cartoons in the Suicide Forest, by Leza Cantoral: Cantoral has no interest in making you happy, or placating you, she doesn’t have any intention of winning in American culture. For some reason, I could imagine her killing someone, then staring at the dead body, nodding her head. Then going to a store and buying snacks. She has a story about dating a guy that lives in his mom’s basement, the guy is on drugs, his mother walks in on the couple having sex. Leza gives everyone a moment in her stories, no one is completely evil or good, they are just people. Leza lines are like “You watch him puke in the big trash can by the door and you puke in it too.” “The fireflies swirled like disco lights.” “Sometimes when I get angry I make hate balls with my pearls.” Leza Cantoral seems to have constructed a language of her own, where does this sentence come from “They flash their big white smiles, like sharks at midnight.” Is like, Leza actually imagining sharks gathered at the witching hour, smiling, communing in some fish way? There is also a story about a mermaid and an astronaut.

Sanshiro, by Natsume Soseki: I have read six Soseki books. Soseki to me, is a god, I have a hard time imaging he was even a person. Soseki’s first book I am a Cat is a 400 page book told by a cat, and people were like “Yes, this is great.” His last book Light and Darkness is a 364 page book about a guy with a stomach problem, who wants to have a conversation with the woman he loved before he married his wife. When the conversation is finally about to happen, the books ends. I guess because he died, but like seriously, it is a book, and you can buy it and read it. I read it. Sanshiro is a book about a student, Sanshiro lives in the country and moves to the big city for college. He basically walks around and has conversations for 230 pages. At one point someone owes Sanshiro money, and it eventually gets resolved.

Failure Pie in a Sadness Face, by Brian Alan Ellis: Ellis is the type of person that when he sees a large woman wearing super tight leggings, he sees the glory of human expression. He has a short story called 10 Totally Awesome Stay-At-Home Activities to Do with Your Sexually Transmitted Disease, where most people feel a sense of shame about having a sexually transmitted disease Ellis sees humor and humanness in it. Ellis suggests having a movie marathon or even starting a band with your sexually transmitted disease. In The Alf Period he writes about an overweight unemployed man who is obsessed with the 80s television show Alf. We might think this is stupid or weird, but really, most people are obsessed with stupid shit. I know someone who has pet rats, I know someone who a wall of pictures in her house of Bette Davis and Humphrey Bogart, I knew a guy who loved the band Rush, and personally my favorite thing about the Star Wars Universe is The Clone Wars cartoons. I seriously like The Clone Wars cartoons more than I like the movies. I actually collect Clone Wars toys, I’m wearing a Clone Wars shirt right now. There is a story called A Real Boyfriend with one liners about what a real boyfriend does for his girlfriend, I like this one “A real boyfriend apologizing: “I’m so sorry I happened to you.”

The Idiot, by Fiodor Dostoevsky: This is a really long book about a guy who falls in love with a woman who doesn’t want him. Prince Myshkin is an idiot, he returns to Russia after being sick for years and gets a bunch of money, instead of opening a restaurant or a small business, he obsesses about a women and gives weird speeches about Catholicism. There is a character named Ippolit that never stops coughing. The whole book has this bitter mentally ill person coughing and giving weird cough filled speeches. I imagine Dostoevsky eating his lunch, “Hmm, what scene should I write next?” He drinks his coffee, puts some food in his mouth, chews it, then says “Another Ippolit coughing scene sounds great.”

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