New Order: soy leyenda

La banda liderada por Bernard Sumner se presentó en el Luna Park e hizo un repaso de su carrera, con homenaje a Joy Division incluido.

Por Ayelén Cisneros

El estadio estaba en penumbras y la ansiedad del público que charlaba a los gritos se sentía a flor de piel. El campo no llegó a llenarse y cuando New Order subió al escenario el sonido de las voces dejó lugar a los aplausos. Mientras aparecían imágenes de malabaristas en las pantallas, la banda formada en Manchester comenzaba a tocar los primeros acordes de “Singularity”, uno de los tracks de su último trabajo, Music complete, editado en 2015. Tocar un tema de su último disco, para esta banda llena de hits y nacida en los ochenta, es una declaración de principios. Parecen decir “no nos quedamos en el pasado” y eso es algo que se valora en tiempos de revival y reaparición de bandas disueltas en otras décadas.

Foto: Gallo Bluguerman

Foto: Gallo Bluguerman

Luego de esta demostración de presente vivo, siguió “Ceremony”, una de las últimas canciones compuestas por Joy Division, la banda antecesora de New Order, que sigue vigente en remeras, tatuajes y en la historia de la música como el proyecto que quedó trunco por el suicidio Ian Curtis, su cantante. Como era de esperarse, los fanáticos de esta banda, que poblaban todo el estadio, crujieron de alegría. La banda continuó con otro tema de su último disco “Academic” y alternó temas nuevos como “Restless” o “People on the High Line”  con otros de sus anteriores álbumes como “Crystal” de Get Ready (2001) o “Your Silent Face” de Power, Corruption & Lies (1983). En esta última canción, mientras Sumner tocaba la melódica, las visuales recorrían un mar infinito con surfers y lunas gigantes, muy pertinentes.

Para el momento de uno de los hits por excelencia, “Bizarre Love Triangle” (del disco Brotherhood, de 1986) el público se había convertido en una extensión de sus celulares que grababan videos e iluminaban con el flash todo el estadio. Sumner disfrutaba de acercar el micrófono al público y amplificar los gritos de cancha adaptados a la banda. El carisma del líder de la banda se podría resumir en una elegancia inglesa que incluye cierto pudor y momentos de expresión de sentimientos que en realidad son sonrisas y movimientos acotados que pocas veces pasan a baile. Así y todo, la mirada del público no se podía alejar de él, ya que se mostraba simpático, auténtico. Por otra parte, Tom Chapman, el bajista nuevo, parecía hacerle un homenaje a Peter Hook poniéndose de a ratos en el frente del escenario, en una actitud casi altiva.

Foto: Gallo Bluguerman

Foto: Gallo Bluguerman

Dato que no podemos obviar: el campo no completo nos recuerda que en los últimos recitales pasó esto también (Music Wins, el BUE, el Personal Fest, entre otros). ¿Los precios de las entradas habrán quedado desfasados de los sueldos? Es un punto interesante para problematizar por parte de las productoras, que llenaron de oferta de shows la temporada pero no pudieron completar el cupo de ninguno de los recitales como años anteriores. ¿Generarán ganancia de todos modos?

Promediando el show, la tanda de hits no se hizo esperar. “Perfect Kiss”, “True Faith”, “Blue Monday” y “Temptation” fueron los temas que New Order eligió como caballito de batalla para enfrentar a las hordas de fanáticos que bailaban al ritmo de los sintetizadores. El legado de la banda se mostró en estos temas que tienen una potencia arrolladora y que fueron influencia para el rock y la electrónica actuales.

Foto: Gallo Bluguerman

Foto: Gallo Bluguerman

Con imágenes de Ian Curtis y el lema “Joy Division Forever”, la banda apeló a la nostalgia para los bises. El tema del legado también incluye a la banda antecesora. Haber sido abanderados del post punk y luego de la new wave los convierte en una leyenda viva. Si le sumamos el último disco se puede decir que esta leyenda tiene futuro y promete no quedarse solo en la nostalgia.

Sin dudarlo, “Love will tear us apart”, la canción con la que terminaron el show y festejada por el público, es la clave para entender este fenómeno. Canciones crudas sobre el desamor, un cierto pesimismo que va de la mano del gris de Manchester, el fantasma del sufriente Ian, una frase pegadiza, un ritmo incesante, todo conduce al origen de la banda y al mito que la une a Joy Division. La ausencia como motor para la creación. New Order le agregó sintetizadores para bailar la tristeza y no falló.//∆z

Foto: Gallo Bluguerman

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