“Memoria de los Ritos Paralelos” de Miguel Grinberg

Un viaje iniciático, un registro invalorable. Miguel Grinberg desentraña sus vivencias de Nueva York en los sesenta. Recuerdos y sensaciones cristalizadas.

Por Joel Vargas

Año 1964. Un muchacho cruza la frontera entre México y Estados Unidos. Se da un dialogo pintoresco entre ese chico y un guardia fronterizo: “-¿Por qué no viaja en avión? -Soy poeta, y junto anécdotas para un libro”. Lo que viene después son ocho meses de estadía en el País de la Libertad, esa conversación es el prólogo para Memoria de los Ritos Paralelos. Diario de Nueva York, 1964 de Miguel Grinberg, escritor y periodista emblemático de Argentina. Hace unos días se anunció el lanzamiento de la quinta edición de Cómo vino la mano, obra icónica de Grinberg donde plasma los orígenes del rock argentino. Memoria de los Ritos Paralelos es, al igual que Cómo vino la mano, un documento histórico. Hace un corte sincrónico y desmenuza los pormenores y avatares de una determinada etapa de la cultura.

La cuestión del estilo en Memorias… es un detalle no menor, el diario escrito en 1964 está lleno de imágenes poéticas dignas de los beatniks, existe una relación de influencia. La diferencia entre esa escritura joven y la actual de Grinberg en el prólogo se hace evidente. A cada época, le corresponde un determinado estilo. Esa ruptura puede ser chocante para los que no están familiarizados con el registro sesentista ni son ávidos lectores de los escritores de esa generación.

Ritos paralelos que inspiraron mis sueños desde y hacia el corazón de la creación”, afirma Grinberg en el prólogo. Además de ser el registro de un viaje iniciático escrito con una máquina de escribir prestada es también un catalizador de vivencias. ¿Cómo fue haber escuchado a los Beatles por primera vez? ¿Las tertulias y las noches de lectura? ¿Las fiestas y encuentros con LeRoi Jones? ¿Las charlas con Henry Miller? Recuerdos, sensaciones cristalizadas en Memorias.

Quizás lo más relevante del volumen sea la disputa que sostuvo Grinberg con su  gran amigo Allen Ginsberg, uno de los más grandes poetas estadounidenses, sobre el compromiso de los intelectuales, el rol de la escritura como una forma de acción y de lucha. El peso de la palabra como un espacio de poder y la realidad vivida de acción, de acción política y una poesía de la vida. “El Deber & el Deseo convirtiéndose en una unidad” o como diría Walter Benjamin: la politización del arte. Un debate imprescindible. La lectura de Memorias… es útil para pensar esta problemática que está muy presente. Hay que ver de dónde venimos para ver hacia dónde vamos.//z

Arecia_Junio

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