Maxi Prietto: divagando en el salón cósmico

En breve sale a luz CODEX Música Contemporánea, de Pablo Díaz Marenghi. Un libro, editado por Maten al Mensajero, que incluye perfiles de músicos contemporáneos, retratados por más de veinte artistas e historietistas. Un testimonio de una época, una guía para quienes quieren poner la oreja en nuevos sonidos o un lugar de encuentro para quienes ya conocen a muchos de ellos. Se puede lo puede comprar de manera anticipada hasta el 15 de noviembre haciendo click aquíArteZeta presenta en exclusiva un adelanto, el perfil de Maxi Prietto. 

Los incendios, el verano, el fuego, las cervezas en la playa, las fuertes olas, el bombero, los hospitales incendiados: el calor y las llamas son parte central del imaginario de Prietto. En su proyecto solista expone sus fantasmas y sus vivencias cotidianas. En su último disco, Prietto (2015), desarrolla su lado más bluesero, resignificando un género que en el país remite a Pappo o a Manal. También, supo despuntar el vicio por los boleros en su álbum La última noche  (2013) y ponerle voz a clásicos como “Sabor a mí”, “Tonada del viejo amor” o “En el último trago”, con un trabajo de guitarras impecable. Su voz, multi facética, deforme y muy atractiva, se pone al frente de todas sus canciones, con sus particularidades y diferencias. Prietto ensancha y achica su caudal de voz, murmura o grita. Su voz se emparenta con la de otros cantores de la escena emergente como Shaman Herrera o Santiago Motorizado: voces que no encajan en el canon del Buen cantante pero que resaltan por lo inclasificable de su tono y su versatilidad que se destaca por encima de los instrumentos.

Nací en un hospital que se prendía fuego

Las dudas de la adolescencia, tan intensas como habituales, atacaron a un joven oriundo de Quilmes. Aburrido en la escuela, de pronto, tuvo una revelación. A través de una docente de literatura, Mónica Melo, llegaron a sus manos libros que fueron reveladores: Bukowski, Miller, Calvino, Tabucchi, Carver. Este adolescente que, hasta entonces, sólo se dejaba cautivar por las distorsiones furiosas de Hermética y Sepultura, comenzaba a abrir su mente a otros mundos. De este modo, Prietto, comenzaba a tener otras inquietudes y del mismo modo, como un juego, grabaría sus primeras canciones y formaría sus primeras bandas (como Dasfemme-ins). De todas esas grabaciones caseras -primero en un porta studio luego en una pc algo lenta- sobrevivirían algunos discos que luego subiría a Bandcamp. Prietto (2002) es un ejemplo de ese universo que comenzaba a formarse: “Cosas de la ciudad” habla de vendedores ambulantes, derrotas, adicciones y traumas, todo adornado por una orquestación minimalista con aires de western. Prietto es casi un trovador cósmico. En su juventud conocería a dos compañeros de sus futuros proyectos: Santiago Moraes, con quien armaría Los Espíritus, y Mariano Castro, su ladero en Prietto viaja al Cosmos con Mariano; quizá el proyecto que consolidó su madurez musical.

A los 15 años trabajaba con su padre, en un mayorista de golosinas en Florencio Varela. Él vivía en Villa Crespo con su madre, por lo que todos los días debía viajar en transporte público durante horas. Esa experiencia marcó su percepción para siempre. Así lo recordaba en una entrevista al diario Página 12: “Ahí la cabeza se me trastrocó: de ser un nene grandote, bastante ingenuo, que estaba encerrado en un departamento escuchando discos, a salir a la calle por obligación de mi viejo fue fuerte. Y me re curtí, viví un montón de historias muy heavies”. Con Castro graba Le Prièt VAHA-CHOSMOS E-BA CON MAOURIAN!!! (2011), un disco de culto de 28 canciones que le hablan al verano fatal, a la melancolía, a la psicodelia y a las influencias de Prietto (incluye un cover del cantautor y poeta canadiense Leonard Cohen). Su sonido se diferencia del resto del rock local: su voz es extraña, sus letras son sinceras; especie de aguafuertes porteñas que le cantan a la derrota cotidiana y al ensueño.

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Lo echaron del bar

El verano, el bar, la ciudad, el tren: diferentes mosaicos que forman el universo Prietto. A través de sus diferentes bandas y proyectos, Prietto cambia de formato, de ensamble, pero siempre trabaja sobre lo mismo. Expone diferentes aristas de una misma figura geométrica: una especie de poliedro que canta en distintos idiomas pero que no se repite, sino que se complejiza en cada variación. Un ejemplo de esto es su trabajo en los Espíritus, junto a Moraes, a quien conoció en su paso por la escuela Nicolás Avellaneda. Años después, armaría una banda con mucha percusión, blues y psicodelia. Los Espíritus grabó, hasta el momento, dos discos: Los Espíritus (2013) y Gratitud (2015) en donde se nutren del blues, del folk, pero también del candombe y de los ritmos africanos. Allí también se narran las peripecias que forman el espíritu de Prietto, como aventuras de noches de bares (“Lo echaron del bar”, “Las cortinas”, “Los desamparados”, “Noches de verano” -que recuerda a Los Beatles-) o postales del conurbano (“Negro Chico”) en donde reaparecen esos trenes con personajes en los márgenes que marcaron a Prietto en su adolescencia. También Moraes trabaja en las letras, como en “Perro Viejo” o “La Crecida”.

En sus letras aparecen escenas cotidianas  (“el perro de Ramona”, “El bar de Carlitos”, “el tren que pasa”) y melodías hipnóticas, repetitivas, que inducen al trance. “Perro Viejo” sigue en esta senda, con un riff en criolla casi de música country. Aparecen los vagones, las estaciones de tren y uno se transporta a la rutina conurbana del flagelo laboral, el humo y el olor a grasa de los choripanes. Con La Paternal como telón de fondo, barrio icónico del conjunto. También hay momentos de un sonido más étnico. Temas como “Alto Valle” podrían ser el soundtrack de una excursión al Uritorco. Allí, con acordes lentos, acompasados, Prietto esboza como un coplero del norte una declaración de amor al ámbar de las piedras y a los cielos. Los Espíritus evidencian que pueden ponerle percusión al blues y construir un sonido único, romper la monotonía de algunos grupos de rock actual y, a la vez, invitar al baile porque llevan el ritmo en la sangre. Para muestra de ello, basta ver uno de sus shows en vivo, que suelen intercalar canciones de su repertorio con zapadas interminables en donde la guitarra de Prietto se funde entre los tambores y la base rítmica del grupo.

Prietto nunca se detiene. Salta de grupo en grupo, de formación en formación, y va escupiendo verdades en diferentes formatos. En junio de 2016 subió a su Bandcamp dos nuevas canciones (“No te rindas” y “Otra tumba más”). Solo voz y guitarra, como en los viejos tiempos en donde registraba las canciones para que no se evaporaran de su memoria. Porque, como decía Tom Waits, en una frase que siempre cita, las canciones eran “como llevar agua con las manos”. En estas dos canciones Prietto saca a relucir sus dos principales recursos: su voz y su versatilidad como guitarrista. Muchos arpegios, arreglos minimalistas, yeites, rasguidos de bolero y una letra que contagia optimismo: “No te rindas ni aunque veas tu nombre en una lápida” agita y también propone un canto a la humildad, a no creerse mejor que el resto ya que, a fin de cuentas, uno siempre vuelve al polvo. Al final del túnel, en el origen de la oscuridad o de la luz -según desde donde se quiera mirar- todos somos iguales. En palabras de Prietto: “Si algún trofeo te hizo creer que eras mejor que los demás, te esperan novedades en la guardia del hospital. Y si la suerte te ahorra ese lugar, un poquito más linda o un poquito más fea, para el cementerio y la tierra serás solo otra tumba más”.

Pablo Díaz Marenghi (1991) es periodista y docente. Colaboró en el suplemento Ni a Palos, del diario Tiempo Argentino, en la revista de narrativa Maten al Mensajero y en DiarioZ. Es productor periodístico en el portal ArteZeta y escribe en las revistas Rock en On y Ultrabrit. En Twitter es @pediazm.

En CÓDEX también encontramos a Palo Pandolfo, Atrás hay truenos, Acorazado Potemkin, Adrián Paoletti, Carca, Nekro, Shaman Herrera, Proyecto Gomez Casa, Señorita Carolina, Daniel Melero, Gabo Ferro, Loli Molina, Pablo Krantz, Paula Maffia, Mi amigo invencible, Valle de Muñecas, Rosario Bléfari, Fútbol, Lucy Patané, Pablo Dacal, 107 Faunos y Santiago Motorizado. 

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