Los mejores discos nacionales del 2013

Este es el top 10 de discos nacionales elegidos mediante votación por el staff de AZ.

1 – La Nostalgia Soundsystem – Mi Amigo Invencible

La Nostalgia Soundsystem es el oxigeno que pedían nuestros pulmones, la leña para prender nuestras fogatas, el agua para saciar nuestra sed, el disco que necesitábamos. Una ópera rock. Comprendemos su desarrollo, su coherencia, las interrelaciones que hay entre las canciones cuando la pensamos como un todo. La obra crece cada vez más, y la extendemos con mayor amplitud y claridad, hasta casi completarla en la mente. Una obra, un disco, un concepto: la nostalgia. Los animales, sus sonidos, se van mezclando con la música. Funcionan como un hilo conductor. Son tótems, guías espirituales. El pájaro, símbolo de la expansión, es el que marca la evolución del concepto del LP, una catarsis melancólica y su posterior reparación en un nuevo equilibrio. La apuesta de los mendocinos es arriesgarse, jugar con los géneros, expropiar diferentes texturas hasta explotarlas, estirar las melodías como chicle, armar un cúmulo de voces precisas y revisitar la psicodelia. En este álbum no encontramos noise emulo de Sonic Youth ni guitarras deudoras de Pavement o arreglos calcados de los Strokes. Mi Amigo Invencible es la superación del mal etiquetado “indie”, un atentado a lo establecido. O como cantan ellos en “Descanso sobre ruinas”: “ya estamos acá, es nuestro el lugar/bailemos al viento/me aburre lo definitivo/está solemnidad no da para más.” J.V.

2 – Los Espíritus – Los Espíritus

Después de varios años de rondar como proyecto, se concretó la unión de los tres EPs editados –Hacele caso a tu espíritu (2010), Lo echaron del bar (2011) y El Gato (2012)- más un par de canciones que por allí andarían sueltas. Son Los Espíritus de Maxi Prietto y Santiago Moraes, un dúo goleador que le imprime a las voces ese registro agudo y gastado tan característico. Pero por sobre ellos está el sonido hipnótico que la banda en su conjunto alcanza. Y a eso vamos, porque este gran disco puede recorrerse prestando atención a cada una de sus canciones, joyas o perlas del tesoro de algún pirata caribeño. El comienzo de “La mina de huesos” está en esa banda de sonido que Tarantino quizás aún no conozca pero esté esperando. Las guitarras western y la percusión se llevan todos los premios: son una constante a lo largo de cada una de las canciones, para mantener el sonido en un electrocardiograma agitado. El sonido místico que los caracteriza en vivo está, quizás en su mejor versión, en las variaciones psicodélicas de “Jesús rima con cruz”. Prietto desarma y rearma el riff de pedal y baja línea: “Ser inocente no es suficiente”. ¿”Lo echaron del Bar” es un hit del under? Probablemente. Como probablemente sea también un gran cuento corto sobre estos personajes que las noches de Buenos Aires nos regalan. Eso es todo lo que podemos decir acá, más vale escucharlo y simpatizar con el beodo caído adentro de una damajuana de desgracia. Y si hablamos de noches, la mejor de todas es la del eterno festejo de “Noches de Verano”: “Para ser bueno hay que hacer el mal/pero a escondidas”, reza la letra, resumiendo mucho en dos renglones. Y así, de a poco y con unos coros fiesteros, se va apagando un disco redondo de punta a punta. Tardó en gestarse como un LP, pero la espera valió la pena. S.R.M.

3 – Dormido Cayendo – Riki Riki Tave y La Banda Misteriosa

El cuarto disco de la banda de Atalaya consta de unos cuarenta minutos de, en primer lugar, una bella e indescifrable seguidilla de imágenes potentes, expresivas en clave poética. Se sostiene en un trabajo notable de la sección rítmica (Matías Díaz en bajo y Coronel Pali en batería), atentos al constante cambio de escala y tempos de las guitarras de Juan Fernández y Waldemar Garín, quien también aporta violines indispensables para lograr un sonido distintivo, eminentemente psicodélico aunque no la cosa no sea tan fácil de resumir. El disco comienza con la citada “Vida de parabrisas”, y queda claro que éste no es un simple archivo .mp3 para ir a correr a la plaza con los auriculares puestos. Te caerías, tropezarías con los siempre precisos cambios y abruptas entradas de violín, estructura que se repite en “Escena de los ojos” y “Las voces”, que cuentan con pasajes de hermosura clásica. “Cabalgando el sueño” tiene esa sensación que alguna vez todos tuvimos en la cama, cuando el mundo afuera de la habitación pareciera complotarse contra nuestras intenciones de descansar. Grabado en los estudios ION e hijo predilecto del sello Noseso, la Riki entra en el bastión de los defensores de la autogestión, que va ganando en calidad y producción año tras año. En ningún momento el disco peca de pretencioso, ya que a este quinteto lo complejo se le da, al menos en apariencia, de manera bastante natural. Las canciones están llenas de recursos, ruidos, ecos. La Riki disfruta el instinto de lo complejo, que por lo general desemboca en grandes obras, y desde el fondo del Oeste nos mandan tarea musical para el hogar. Una especie de cubo Rubik de sonidos para armar desarmándolo. S.R.M.

4 – Encanto – Atrás Hay Truenos

Encanto es el hijo directo de Romanza, aquel discazo del 2012. Hijo en el sentido sonoro, musical y climático, en ese machaque constante que entra en el ritmo hasta pervertirlo, hasta cabalgarlo así de salvaje, creando un clima de tormenta sin perder la melodía.  Con reminiscencias a Peligrosos Gorriones, Don Cornelio y La Zona, y hasta a Viva Elástico, la voz Trueno es rica y desbordante de corazón y sensibilidad, dándole otra piel a las habituales melodías krautrockeras. A veces la voz oscurece el clima de la canción, y a veces la vuelve más suave, pero nunca la deja igual, nunca queda intacta. Las letras aportan una lectura romántica a esas fuertes tonadas, y esa búsqueda, esa permanente evolución, es lo que más cabe destacar y elogiar. Destacan “Frutas Secas”, “Luna Vieja”  y “El encanto”, que tienen todo lo que debe tener una canción para ser imprescindible. Pequeños e incendiarios hits, molotovs rítmicas certeras que dejan huella, física y emocional. Violentas, emotivas, fuertes, sensibles, repletas de poder.  “Por el rio que nos lleva y nos arrastra” dice la última canción y Encanto lleva, arrastra, solo es cuestión de poner en máximo volumen y dejarse encantar. C.K.

5 – Nueva Era Viejas Mañas – Pez

El mensaje del anterior disco del trío –Volviendo a las Cavernas (2012)- era claro: despojarse de un sonido y darle derecho a las raíces profundas, donde el hierro se forja. La sorpresiva partida de Pepo Limeres llevándose sus teclados dejó a la banda con una renguera que rápidamente Minimal, Franco Salvador y Fósforo supieron identificar y atacar a distorsionazos. En sus palabras, tomó un par de ensayos definir este sonido que a primera escucha costó digerir, pero como suele suceder con los discos de ruptura, la circulación en vivo –parte de la extensa gira nacional de la banda durante 2013- lo ubicó entre lo mejor que salió en este año. Directo, golpeador, brutalmente eléctrico, desde “Os Garcas” hasta “Los Verdaderos Sonidos de la Libertad” Nueva Era Viejas Mañas es un habeas corpus del metal iniciático tan influyente en la banda de Flores. Black Flag, Bad Brains, Almafuerte, y hasta una pizca de Maiden, en la demoledora bestia “El Temible Hongo Fussarium” están presentes. El trío no se olvida del viejo Neil Young, uno de sus ídolos, en la ya citada última canción, un vals de la electricidad al mejor Crazy Horse style. Desarticulando macabros planes para despertar a la bestia dormida, Pez parece reinventarse en 42 minutos, pero nada más vuelve al centro del triángulo: la estructura fuerte y por fin exitosa que cumplió 20 años de trayectoria y lo festejó con un homenaje en vivo de todas sus etapas e integrantes en el Konex. La de hoy es este compacto cúmulo de poder, veremos qué trae el futuro. S.R.M.

6 – Bestia Bebé – Bestia Bebé

En Bestia Bebé late sin frenos el espíritu vivo de la amistad. Un disco hecho por, para y sobre los amigos, repleto de canciones que como molotovs de ritmo catártico detonan los cuerpos y los corazones, todo perfectamente claro y apasionadamente condensado en un puñado de himnos inmortales sobre autos, películas, jugadores de futbol y, claro, los amigos. Tom Quintans vuelve a demostrar una vez más su capacidad única para hablar del Bromance en canciones inolvidables, ideales tanto para la cancha, el pogo salvaje o el abrazo más íntimo. Basta escuchar este disco y/o verlos en vivo alguna vez para ratificar que Tom encontró en estos nuevos compañeros de banda bestial el equipo ideal para un ataque triunfador por goleada. Más que un disco, la energía candente de la camaradería sincera desgranada en rabiosas canciones de amor. Porque eso que gritan los pibes, que festejan y sonríen, que abrazan y se empujan para celebrar, eso también es el amor. C.K.

7 – Confía – Sub

José Noise y sus muchachos entregan en este álbum una calidad sonora y compositiva brillante, una madurez artística innegable, y el punto más alto en su larga carrera, ganándose con puro talento un lugar indiscutido entre los discos favoritos del 2013. Sin dejar de lado su esencia, los Sub profundizan en el núcleo de su sonido para entregar un disco agudo, preciso, lleno de una nocturnidad brillante y una melancolía que sacude. La voz de José se encuentra en su mejor momento, versátil, sincera, al servicio de la emoción, al igual que su pluma poética y sensible. Imposible no destacar el gran aporte sonoro del nuevo tecladista, y del ya conocido trabajo de guitarras. Sub parte de su reconocido corazón guitarrero y  despliega sus alas hasta llegar más alto que el cielo, y al  igual que para El Mató con La Dinastía Scorpio y para Mi Amigo Invencible con La Nostalgia Soundsystem, este es un disco que muestra al artista en su punto justo, dejando constancia de un presente perfecto, de pasado energético y de un futuro sin límites.  “Todo lo que quiero en este momento oh” es una de las canciones del año, no cabe dudas. Y en ese mismo plan, es imposible no mencionar “No Tengas Miedo”  o “La Historia de nuestras vidas” como hits emocionales en un disco para escuchar y volver a escuchar. Los Sub llegaron para no irse más, dispuestos al rescate. C.K.

8 – No termina más – Las Diferencias

Las Diferencias es un monstruo sonoro. Tienen identidad propia, saben manejar bien los climas y maximizar sus recursos musicales, algo difícil de lograr en una primera producción discográfica. Un ejemplo: en “No termina más”, canción que le da nombre al álbum, Andrés Robledo, científico oscuro, cruza de guitar hero y blusero empedernido, hace de las suyas con su viola y mantiene un diálogo dialéctico con el bajo bien gordo de Alejandro Navoa. La síntesis llega casi al final, en la explosión de la batería de Nicolás Heis. El culpable de mezclar los ingredientes, con precisión digna de un alquimista, fue el comandante Sergio Ch., productor de la placa. “Hace tiempo que espero lo que está viniendo” canta Robledo en “Está viniendo”, una declaración de principios. ¿Qué es lo que está viniendo? El rock, la bendita distorsión, o como dice Ricardo Iorio “las plateadas cruces de Black Sabbath y su resplandor”. J.V.

9 – Shaman y Los Pilares de la Creación – Shaman y Los Pilares de la Creación

El hombre del bombín y la voz oscura, el hechicero del canto gutural, se une por vez primera a Los Pilares de la Creación para un disco de atmósfera densa y sonoridad inabarcable. Dueño de un misticismo único, Shaman Herrera despliega ese registro vocal enorme, gigantesco, hasta cubrirlo todo como la noche misma, y encontrando en Los Pilares de la Creación la instrumentación justa y necesaria para esa epopeya romántica  que lleva adelante en cada canción. Como el  líder encendido de un culto febril, Herrera dirige a Los Pilares a tierras inexploradas, oscuras y resplandecientes de secreto. Ellos alumbran el camino con su sonoridad etérea, dialogando con la dulzura fuerte y grave en la voz de Shaman, creando en ese dialogo un folk oscuro, salvaje, vivo.  Navegando entre la canción pop, el folclore y el misterio, Shaman y los Pilares de la Creación entregan en este primer disco juntos, uno de los álbumes más interesantes y exquisitos del año. C.K.

10 – La luna – Luciana Tagliapietra

Como una serenata desde un balcón hacia una calle desierta, como lo que cantan los astronautas cuando piensan en el amor, Luciana Tagliapietra deslumbra con una lírica emotiva, confesional y sincera, abrazada para nunca soltar esa musicalidad dulce y candente, iluminando con canciones/estrellas gigantes el firmamento. La Luna es un disco profundo, hipnótico, una película sonora que se rodara dentro nuestro con nuestra propia sensibilidad en juego. Es un álbum esperanzado de amor susurrado a las estrellas, y  al oído del que debe volver pero ya no está.  Tagliapietra entiende mejor que muchos eso de la canción pop, dándole miles de texturas y ritmos sin perder delicadeza ni fuerza en el proceso. “El Gigante”, a dúo con Litto Nebbia, es una gema imperdible, donde la voz de Luciana y la de Litto se complementan sin sobreponerse una a la otra, trabajando con amor por la inmensidad de la canción. Las dos versiones aquí incluidas de “La Luna”, una de años atrás y la otra reciente, demuestran el camino recorrido y el enorme crecimiento a pasos de gigante para esta artista sumamente personal. “Cántalo” es dulce y atrapante,  y “Vidrio Roto”  tremendamente emotiva. Todos adjetivos que bien le caben a la poesía de Tagliapietra, a su voz única y a este álbum todo. C.K.

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