Los 20 mejores discos del oeste. Segunda Parte

Seguimos con nuestra selección de los mejores discos del oeste de la década del 2000.  A modo de yapa ponemos tres discos bonus track que no podían quedarse afuera.

 

 

 

Antü –  Milonga (2007)

Es el disco perdido de una de las bandas más talentosas que salieron en el oeste. Con un sonido ecléctico e inquieto, Guillermo Beresñak y Juanito el cantor van construyendo un imaginario social diferente. En esta tercera producción florece la alegría melancólica. Letras punzantes y existencialistas son la clave. “Quiero arrancarme la piel” y “El camino” son tiros certeros al pecho. “Negra” y “Esperanza” son romances hipnóticos, “Yolanda” y “Encontré una razón” cuartetazos dementes. Aunque por esa época Antü tuvo que rebautizarse como Yenifer y su auto mágico, no perdió el mojo, la pachanga style. Hace un tiempo que no tocan, justo este año cumplen una década de vida, hay que estar atentos…

 

Yicos – Los Muertitos (2007)

Solo tenemos una pregunta: ¿Quién tiene a los Yicos?, ¿quién?, ¿quién? Se extrañan. Fue la tercera pata del sello-comunidad Yatay. Bombo Clap (2002) su primer álbum era oscuro y poderoso pero en Los Muertitos hicieron un giro de 180 grados y se convirtieron en la banda revelación de Rolling Stone. El multifacético Fernando Radl era el perfecto frontman de este colectivo de  reggae y tropi-core. La propuesta iba más allá de la música, lo audiovisual era una gran apuesta con la producción de originales videos para cada canción. Eran manchas de pintura de todos los colores. La fusión de géneros era el ADN de la banda, eso definía el colectivo de los Yicos. ¿Ejemplos? “Charcos”, “Ultima Canción”, “Dulces Sueños” y “Los Muertitos”. Pura esencia.

 

Buenos Aires Karma – Terrícolas (2009)

El verdadero karma para este potente cuarteto de Ituzaingó es ser profetas fuera de su tierra. Los ritmos latinos y el reggae empapan el sonido de la mayoría de los referentes de la escena del Oeste, pero los Buenos Aires Karma optaron por dejar el barrio y construir su propia visión de las cosas: en Terrícolas desatan una tormenta de guitarras sucias y recargadas que acompañan letras con furiosas declaraciones de principios. Con banca de Ricardo Mollo, producción de Martín Carrizo y una marcada veta noventosa, el debut discográfico de los Karma sirvió para dejar en claro que el rock de guitarras sigue dando pelea, pero sobre todo para asegurar que esto era sólo el comienzo.

 

Doña María – Doña María (2009)

El grupo nacido en 2005 irrumpe con su repertorio de canciones populares de Latinoamérica aggiornados al siglo XXI de la mano del hip-hop, reggae, cumbia y destellos de música electrónica. María José Galliano, Fer Radl, DJ Rafa (ambos de Yicos), Juan Ignacio Serrano (alias Juanito el Cantor), Sergio García Marín y Marcelo von Schultz (Derviche) conforman un “dream team” de músicos del Gran Buenos Aires que derriban el muro que parece alienar al rock del resto de los sonidos del mundo con un resultado emotivo y sorprendente, difícil de encasillar.

 

Le Microkosmos – Y vas donde sonrisas te dan esos encapuchados de un mundo nuevo (2009)

En una galaxia muy cercana, dos estrellas que brillan fuerte en el firmamento acercan sus órbitas para provocar un big bang de música electrónica que resuena en todo el universo del Oeste: Le microkosmos. Guillermo Beresñak y Govinda -violero de Ojas- unen su creatividad, su locura y sus ganas de viajar al hiperespacio bajo el ritmo frenético de los sintetizadores. Y vas donde sonrisas te dan esos encapuchados de un mundo nuevo, su álbum debut, alude no sólo a una canción del Flaco Spinetta, sino que también refiere a sus performances en vivo: ambos enfundados en sus capuchas disparan beats, efectos, guitarras y teclados para hacer del dancefloor una pista de despegue hacia el infinito y más allá.

Shambala: Rompiendo Barreras (2009)

Ya desde el arranque, Shambala empieza a romper barreras con “Sonido de soles”, que desde el primer verso lanza un mensaje tan claro como efectivo (“Ven a bailar conmigo/ toma mi mano/ y no creas que es en vano bailar”) y logra lo que se propone: llegar al oyente y hablarle directamente. Así fue que decidieron irse de gira por el conurbano y el interior del país, dándole la espalda a tocar en Capital, paso casi obligado para cualquier banda en busca de éxito. Pero la búsqueda de la banda es otra, más espiritual y profunda. Canciones como “Gesto de libertad”, “Fe” y “Bomba” son evidencia de un propósito conciliador en la música del grupo, el de fundir cuerpo, espíritu y tierra a través del sonido y del baile.

 

P.L.A.N.T.A. – Suena (2009)

Como adelantándose a los tiempos políticos actuales, P.L.A.N.T.A. impulsa con este disco el plan “Reggae para Todos”, combinado con hip-hop, algo de punk y samplers. Prueba de ello es “Chequealo”: guitarras y baterías rabiosas invitan a mover la cabeza y los pies y a escuchar una música que suena “en clubes, en barrios y en plazas”. Hablando de invitaciones, quien se suma al grupo para “Colegas” es un histórico del reggae local como Pablo Molina. Junto al ex Todos Tus Muertos, la banda se sumerge en las profundidades del género con letras combativas, cargadas de denuncia y llamados a hermanarse y hacer frente ante la desigualdad social.

El Chávez  – Morón City Groove (2010)

El hijo pródigo del oeste se despachó con un excelente primer disco solista. El campeón de Morón es el comandante de un sonidero tropi-dance demencial. Los sintetizadores se convierten en marca registrada del Chávez y se transforman en cortina de “El Puntero”.  Con “Monterrey”, sin escalas, de Morón a todo el mundo. ¿Querés más hits? “Desterrado”, “San Genaro”, “Non Stop” y “Amanecer”, ahí tenés. En ellos la fauna y la flora del conurbano bonaerense son los protagonistas de los ritmos que te hacen bailar sin sentir el piso. Otra vez El Chávez quema los puentes al cruzar y legitima la cumbia en el rock del oeste.

 

Sendero – Rock Trance (2010)

Alejado del fuego sagrado del rock hitero y proto-barrial de Los Caballeros de la Quema, Martín Méndez recorre su propio camino al costado del mainstream con Sendero, un proyecto rockero con profundidad en el mensaje e inquietudes filosóficas. Su voz áspera y oscura pinta un mundo difícil, plagado de deshumanización, seres adormecidos y poderes inescrupulosos. Pero en su misma urgencia el disco escapa al pesimismo y, sobre la base de un rock granítico de solos heroicos y reggaes combativos, plantea un claro llamado a despertar: desde un mantra, viajes oníricos o el liso y llano rompimiento de las leyes, personales y sociales. La banda suena sólida y confiada, y se ve reforzada con un plantel de lujo que incluye a varias figuras ilustres del rock del Oeste.

 

Guillermo Beresñak – Sin Moverse (2011)

Durante la campaña de prensa previa a la edición del disco, Guillermo Beresñak definió a su segundo trabajo solista como “la venganza de los tecladistas”. Escondidas debajo de la superficie sonora, en Sin Moverse hay algunas guitarras mínimas, algunos arpegios luminosos y algunas armonías acústicas, pero lo que ciertamente define al álbum son las teclas y los botones, no las cuerdas. Encerrado en Del Cielito y armado con un par de teclados, un Mini Moog y un Fender Rhodes, Guillermo Beresñak montó su propio laboratorio de la canción. El resultado es un sustancioso disco lleno de matices, que revisita lo mejor de nuestro rock: hay pop de sintetizadores, climas de dream pop y cierto barroquismo; citas a Virus y a los Babasónicos post-Jessico; melodías entrañables, letras que combinan estribillos gancheros con un refinado lirismo spinettiano, y destreza por parte del autor al frente del piano, heredada del gen Charly/Fito.

Bonus Tracks:

Ciudavitecos – Ciudavitecos (2005)

Directo del Partido de La Matanza, Ciudad Evita, llegan los Ciudavitecos. Este combo de sound system sorprende con su flow picante y sus letras duras. El agite está en el oeste. Ciudavitecos te lo cuentan con sus lenguas filosas y los micrófonos en las manos como revólveres cargados. ¿El resultado? Crónicas urbanas bien crudas como “El mañanero”, “Palabras de la calle”, “Aguante la libertad” y “La Matanza” que describen con precisión y mucha calle al conurbano bonaerense.

 

La Manzana Cromática Protoplasmática – El Tren de la Vía Láctea (2006)

Son doce monos que tienen la llave de una nueva dimensión. Son dramaturgos de la canción. Desde el 2005 experimentan con los sonidos fusionando diferente ritmos latinoamericanos, free jazz y circo. Sus shows son espectáculos a carne viva. El Tren de la Vía Láctea explora universos paralelos en busca de  la revolución artística. Estás equivocado si los encasillás en world music. La Manzana es arte viva.

El Popinauta – Ubik (2009)

Seguro alguna vez viste ese muñequito con cara triste grafiteado por distintas partes del oeste. Ese dibujo es la esencia de la banda: oscura, introspectiva y rockera. Sus canciones acechan, susurran despacito y te comen crudo. El tercer disco de esta ¿extinta banda? es el único que se consigue en la web. “Las cosas chiquititas” y “Jardín” son hits dormidos que te hacen temblar.  El Popinauta es un secreto a voces y el tesoro perdido de la zona.

Arecia_Octubre

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