LAS EDITORIALES #6: ESTRUENDOMUDO

En una nueva entrega del ciclo de entrevistas con editores, hablamos con los responsables de Estruendomudo.

Por Joel Vargas y Alejo Vivacqua

Estruendomudo nació en Lima hace catorce años, y, además de ser una de las editoriales independientes principales en el mercado latinoamericano, tiene una particularidad que la distingue. A medida que su responsable, Álvaro Lasso, fue armando un catálogo interesante dentro del por entonces poco fértil mercado peruano, fue surgiendo también la necesidad de ampliar el espectro. Así es como se creó la sede de Estruendomudo en Chile, donde Lorena Fuentes, desde Santiago,  tiene participación activa en el trabajo en conjunto.

AZ:¿Cómo surge Estruendomudo? ¿Qué los llevó a crear la editorial, qué creían que faltaba en el mercado editorial peruano?

Estruendomudo (Álvaro Lasso): Estruendomudo nace en 2004, en la Lima de la posdictadura fujimorista. Era un momento en que realmente no existía un panorama editorial, un mercado de autores y editoriales peruanas. En este contexto la aspiración de los escritores era viajar a España para ser publicados por una gran editorial. Y en ese momento aparecen muchas editoriales pequeñas, entre ellas Estruendomudo. Somos casi la única sobreviviente de esa primera camada de editoriales peruanas.

AZ:¿Cómo nace la necesidad de crear una sucursal de la editorial en Chile? ¿Qué creen que aportó Estruendomudo al universo literario chileno?

AL: Hubo razones personales. Tengo un hijo chileno-peruano que vive en Santiago y que es motivo de viajes constantes desde hace casi cinco años. Quería vivir en Chile, pero no podía abandonar un esfuerzo editorial de más de diez años en Lima. Ahí empecé a imaginar distintas maneras de funcionar en ambos países. Le propuse a Lorena instalar juntos la editorial en Santiago y ella se entusiasmó. Yo sigo en Lima, pero con el proyecto de trasladarme en algún momento.

Lorena Fuentes: Sí, creo que fue, más bien, una oportunidad. El campo editorial en español está fragmentado en muchos países, lo que origina múltiples barreras de distribución. De allí que llegar a todo el continente, o al menos a los centros de producción cultural más importantes de la región, haya sido siempre una aspiración de los editores latinoamericanos, alcanzada solo por unos cuantos y un poco a medias. Nosotros tuvimos una aspiración más prudente, pero que creímos importante. Se presentó la posibilidad de construir un canal de circulación de literatura entre Chile y Perú, por fuera de los espacios editoriales más hegemónicos en América Latina, como son Argentina y México. Ese fue uno de los sentidos de la fundación de Estruendomudo en Chile.

AL: A veces nos imaginamos un Estruendomudo en Argentina o Colombia. Es un sueño.

LF: En Chile han nacido numerosas editoriales independientes en los últimos años, al igual que en otros países de América Latina y Europa, y en este sentido no es fácil diferenciarse. Estruendomudo CL se ha integrado a ese fenómeno al que, creemos, aporta al menos en dos sentidos: es el único empeño chileno-peruano y hemos fortalecido ese canal de circulación. Así, llevamos a Chile a autores peruanos, como Daniel Alarcón, Gabriela Wiener, y pronto a Martín Roldán Ruiz, pero también hemos trabajado por presentar y consolidar en Perú a los escritores chilenos que se han integrado a nuestro catálogo, como Daniel Hidalgo y Alejandra Costamagna. Este circuito Perú – Chile también ha llamado la atención de autores de Colombia, México y Argentina. Publicamos en ambos países a Carolina Sanín, Germán Maggiori y lo haremos con Juan Cárdenas, por ejemplo. Además, en Chile son solo tres o cuatro las editoriales que intentan un catálogo latinoamericano, que buscan publicar a las voces más representativas de la literatura regional. Estruendomudo es una de ellas.

AZ: ¿Se es independiente por convicción o porque no queda otra? ¿Es difícil competir contra los grandes grupos editoriales, sobre todo en cuanto a retener a ciertos autores de calidad en editoriales independientes?

LF: Creo que ambas. Sin duda nos dedicamos a editar y, más aún, a editar literatura, porque nos gusta. Ser independientes, en el sentido de no pertenecer a ningún conglomerado editorial, nos permite publicar los libros que queremos. De todos modos, tenemos que mantener un equilibrio, administrar los riesgos, para seguir funcionando. Pero la decisión final es nuestra, de los editores, y eso no sería posible si fuéramos parte de una gran editorial. Ahora, también creo que los editores adaptamos nuestras expectativas a las posibilidades que nos ofrece el escenario en que nos encontramos. Al menos en Chile, ser independiente no solo se asocia a la autonomía en la construcción de un catálogo, en general también significa que trabajas formalmente en otra cosa, que recibes poco o nada por tu labor en la editorial, que convives con cierta precariedad económica, etcétera. Se podría decir que te explotas y explotas a tus amigos. En ese sentido creo que se es independiente porque no queda otra, porque en mercados pequeños como el chileno parece difícil dar el salto.

AL: Creo que conservar a los autores no es siempre a lo que un editor debe aspirar. Muchos autores peruanos jóvenes que partieron en Estruendomudo han sido publicados por grandes editoriales después. Pienso en Dany Salvatierra, Sergio Galarza, Carlos Enrique Freyre, entre otros. Eso es una satisfacción, en su momento fueron apuestas y es gratificante ver que esas voces ya tienen un lugar en la literatura latinoamericana.

AZ: En cuanto a esto, hace poco Alfaguara compró la obra de Oswaldo Reynoso, de quien ustedes reeditaron Los inocentes.  En una entrevista en 2012 Reynoso dijo: “De ninguna forma publicaría con una trasnacional porque yo escribo para el Perú. No me interesa que se lean mis libros fuera del Perú y si se leen ya no es problema mío. Yo publico con editoriales peruanas para un público peruano”. ¿Qué opinan de este caso en puntual?

AL: Oswaldo Reynoso fue consecuente hasta su muerte con lo que dice en esa cita. Hasta sus últimos años publicó sus libros por editoriales independientes. Es uno de los pocos autores que apostó siempre por la defensa de la edición independiente. Luego, lo que hagan sus herederos es decisión de sus herederos.

AZ: En Latinoamérica hay varios autores que, luego de una experiencia no del todo grata en los grandes grupos editoriales, vuelven a publicar en editoriales independientes. ¿Cómo ven esto desde el lado de los autores?

LF: Creo que las editoriales independientes pueden establecer relaciones más cercanas con sus autores y, como publican menos títulos anuales, trabajar con mayor dedicación cada libro. Eso provoca que escritores vuelvan a publicar con sellos independientes. Ahora, también existen quienes han tenido malas experiencias en el sector independiente, al que le reclaman falta de profesionalismo, desorden o descuido en el pago de los derechos, por ejemplo. En ese sentido, puede haber experiencias insatisfactorias en ambos polos del mundo editorial, y la edición independiente tiene que trabajar en corregir esos puntos débiles.

AZ: ¿Qué es lo que tienen en cuenta a la hora de formar su catálogo? ¿Cómo es el criterio para decidir si el libro sale solo en Chile o en Perú o en ambos?

AL: Nos interesa formar un catálogo latinoamericano. Ese ha sido el empeño de Estruendomudo desde su fundación en 2004, y lo ha seguido siendo en este esfuerzo peruano-chileno. Nos interesan las voces literarias representativas de este momento en la región. Tenemos una vocación por la narrativa muy marcada, a pesar de que Estruendomudo tiene una pequeña colección de poesía. Más allá de eso, publicamos a escritores que nos gustan.

LF: La circulación binacional es uno de los sentidos de este proyecto, así que siempre partimos de la idea de que los libros se presenten y distribuyan en ambos países. El esfuerzo se trata, justamente, de hacer estos cruces entre Perú y Chile, con autores de estos países y de otros, más allá de si disponemos de un nicho de lectores asegurados. Ahora bien, desde que se fundó Estruendomudo en Santiago, en Lima han editado un par de libros solo para el mercado peruano porque hemos considerado que tenían temática de interés muy local. Han sido casos puntuales.

AZ: Hace poco publicaron Entre hombres, de Germán Maggiori. ¿Por qué decidieron publicarla? ¿Qué creen que le aporta la novela a su catálogo?

LF: La publicamos este año. Simplemente nos parece una novela notable, al punto que es incomprensible que haya sido tan poco leída fuera de Argentina. Incluso que en Argentina se haya mantenido como “novela de culto”, una condición que habla de la valoración que tuvo de la crítica, pero que también indica que ha estado al margen de una gran cantidad de lectores. La explicación que encontramos es que se publicó en condiciones adversas, plena crisis de 2001, etcétera. Puede haber otras, que seguro son también extraliterarias. Por eso decidimos publicarla, queremos que la lean en Perú y Chile. Ha sido un riesgo, ya que a pesar de que en nuestros países se valora mucho la narrativa argentina, Germán no es conocido ni siquiera en el circuito más literario (salvo por algunos lectores muy acuciosos, que por suerte existen). Pero estuvimos muy seguros de hacer esta apuesta, justamente porque creemos que aporta a nuestro catálogo en el mejor de los sentidos: es una gran novela.

AZ: Ustedes editaron varias antologías, una sobre narradores peruanos y otra sobre chilenos. Ambas se llaman La Selección. Pronto van a editar una argentina. ¿Cómo eligen a los compiladores de cada selección? ¿Qué otras selecciones tienen en mente?

LF: Publicamos dos: Selección peruana, en 2015, y Selección chilena, en 2016. Tenemos lista Selección argentina, estamos esperando un buen momento para sacarla del horno. En esta última el antologador es Mauro Libertella, que incluyó textos de Leila Guerriero, Samanta Schweblin, Romina Paula, Francisco Bitar, Luciano Lamberti, Félix Bruzzone, entre otros.

AL: Buscamos a alguien que conozca muy bien el panorama narrativo de su país y que pueda arriesgar la composición de una selección de once escritores, como un equipo de futbol. En este momento no estamos preparando ninguna, pero nuestra idea es continuar con este proyecto de selecciones. Nos gustaría una selección colombiana, por ejemplo, que tendría narradores notables.

AZ: ¿Cómo trabajan el diseño de cada libro?

AL: En general tratamos de invitar a participar a un artista plástico, porque nos gusta que la portada tenga una mirada del mundo paralela al libro.

LF: No siempre es posible, pero intentamos trabajar con fotógrafos o ilustradores latinoamericanos. Voy a pensar en los últimos títulos. La portada de Entre hombres, por ejemplo, es un collage que encargamos al ilustrador chileno Tomás Ives. Antes de eso, le pedimos una ilustración a María Luque para la portada de Dile que no estoy, de Alejandra Costamagna. La fotografía de Dicen de mí, de Gabriela Wiener, es de Trinidad Carrillo.

AZ: Hablando de lo estrictamente literario, ¿cómo describen esta etapa de la literatura chilena y peruana, en cuanto a géneros, intereses temáticos y estilos en las obras?

AL: entre la literatura peruana y chilena siempre ha habido muchos puentes, pero han aumentado de manera notable gracias a las redes sociales, a los viajes de los mismos autores entre un país y otro. Me parece que un caso cercano y emblemático es el de Gabriela Wiener. Ella tiene muchos seguidores en Chile y está unida a algunas escritoras con vocación feminista de este país. En cuanto a los géneros, me parece que la tendencia es la ruptura, no solo en Chile y Perú, sino que también en Argentina y otros países. De hecho, tanto Selección chilena como Selección argentina, que son las últimas, son antologías de narrativa más híbridas. Tienen cuentos, crónicas, ensayos y algunos textos situados en los límites entre uno y otro género.

AZ: ¿Cómo creen que se posicionan – a través de sus obras, no necesariamente de forma consciente – los jóvenes narradores chilenos y peruanos antes la tradición literaria de su país? ¿Qué pasa con la influencia de los ‘grandes autores’ como Vargas Llosa, J.R. Ribeyro, Arguedas / Donoso, Bolaño, Manuel Rojas?

AL: Me parece que la influencia de los grandes autores en los autores contemporáneos ya no existe, o al menos se ha diluido. Ha perdido peso la figura paternal de Vargas Llosas, Arguedas, Ribeyro o Bryce Echeñique. En la actualidad hay una lucha por una autenticidad y por una mirada personal que rompe con un perfil aspiracional del escritor. En el caso chileno creo que también. Ya hay otras olas, ya hay mucha distancia con los grandes padres de la literatura chilena.

AZ: Varios de los escritores más leídos en Chile y Perú viven fuera de sus países. ¿Por qué creen que sucede esto?

AL: Creo que quisieron viajar a espacios más hegemónicos, como Estados Unidos y Europa. Pero me parece que también tiene que ver con este tiempo de migraciones y desplazamientos, un fenómeno que excede lo literario/editorial.

AZ: Ustedes, como editores, ¿tienen contacto fluido con otros mercados y colegas latinoamericanos?

AL: Por supuesto. Esa es nuestra escuela. El contacto con ellos nos educa y creemos que también contribuimos a fortalecer su mirada del panorama literario y editorial. Es un copucheo constante.

AZ: ¿Cómo ven, en líneas generales, las políticas culturales en Perú y Chile?

AL: Las políticas culturales en Chile y Perú son totalmente diferentes. Chile es un país rico en estímulos y apoyos, a diferencia de Perú, en donde no existe ninguno. Perú recién está despertando en temas de políticas culturales, Chile le debe llevar unos veinte o veinticinco años de ventaja.

LF: Chile, en la posdictadura, atravesó también por un largo periodo de ausencia total de una propuesta pública para el libro y la lectura. Así fueron los noventa y la primera década del 2000. Me parece que recién en la segunda década de este siglo se inició un nuevo periodo en esta materia, que puede vincularse al reingreso del tema de lo público en el debate nacional. A finales del 2014 se publicó una Política Nacional del Libro y la Lectura, que se basa en principios y medidas en gran parte de apoyo a la industria nacional. Ahora, su éxito se juega en cómo se materialice en acciones y programas concretos.

AZ: ¿Qué otras editoriales les gustan por su catálogo, o diseño, ya sean nacionales o internacionales?

AL: Anagrama, Taschen, Klaus wagenbach.

AZ: ¿A qué autores les gustaría tener en su catálogo (o les envidian sanamente a otras editoriales)?

AL: A Diego Zúñiga.

LF: A Rita Indiana. La publica Periférica.

AZ: ¿Cuáles son los próximos títulos que van a editar?

LF: Vienen cosas buenas. Lo más inmediato, Selección argentina, antología preparada por Mauro Libertella, un nuevo libro del escritor chileno Daniel Hidalgo y una nueva edición de Podemos ser héroes, del escritor peruano Martín Roldán Ruiz. Luego, dos libros de Juan Cárdenas, El diablo de las provincias y Los estratos. Estamos preparando una traducción de Create Dangerously, de Edwidge Danticat, poeta y narradora haitiana que reside en Estados Unidos. Es un libro de ensayos sobre la condición del artista migrante. Y una traducción de varios ensayos y textos literarios de Olympe de Gouges, que jamás ha sido publicada en español a pesar de su importancia en la historia del feminismo. //∆z

Arecia_Octubre

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