Las mieles del Noise

En su cuarto disco, los Pissed Jeans vuelven a arremeter con un sonido inspirado en su mayoría por el noise y post hardcore americano de los 80’s.

Por Damián Jarpa

El comienzo de Honeys no da tregua con su primer corte, “Bathroom Laughter”, la cual se compone de unas punzantes líneas de bajo bien distorsionadas y la inconfundible voz de Matt Korvette, quien se revuelca de frustración y dolor. Aún así, la canción no es la más representativa del álbum. “Van In Costume”, es ambigua ya que es certera y directa, con mucho gancho pero a la vez, explota como uno de los momentos más caóticos y brutales del disco, acompañados por los gritos guturales desesperantes de Korvette, que rememoran al excéntrico David Yow, voz de los padrinos siniestros del noise-rock, Scratch Acid.

“Cafeteria Food”, que a pesar de su brevedad se erige como una canción extremadamente densa y lenta, con un riff tan grueso que cala en los huesos. Es aquí donde se nota la clara influencia de Melvins, o sea la aparición de una guitarra afinada en Re, fríamente ejecutada por un inspirado Bradley Fry, para lograr momentos intensos y abrasivos.

El disco  en su totalidad  transcurre con una sobrecarga de pedales fuzz, seguidos muy de cerca por golpes de batería secos y contundentes, ataques espasmódicos de distorsión que a un volumen elevado pueden llegar a generar un principio de tinnitus en el escucha.

A diferencia de trabajos anteriores, se observa una mejora en las letras de las canciones, algo que Pissed Jeans ya venía mostrando desde el trabajo anterior, King Of Jeans (2009). La canción “Romanticize Me” tal vez sea de las letras más creativas en el álbum: una crítica a las relaciónes de pareja desde una óptica que juega con el humor negro y lo sardónico. También vale destacar la aparición de saturados solos de guitarra que hasta discos anteriores estaban ausentes. La última canción del disco, “Teenage Adult”, está construida con un riff tan simple y  familiar pero que a la vez muestra singulares cambios de tempo y líricamente abarca  el interminable pasaje de la adolescencia a la adultez.

Es saludable que aparezcan bandas cuya perseverancia a lo largo de los años es admirable, pero lo que realmente es menester es que, pese a juntar influencias musicales muy obvias -Flipper, Black Flag y hasta un poco a los silenciosos héroes del grunge, TAD- sus composiciones son fructíferas, excitantes y más allá de los elementos básicos que dicta el noise (excesivo feedback, ausencia de melodía), no es solo una mera copia aguada de las anteriores bandas ya mencionadas sino que consiguen alcanzar un sonido fresco, contundente y genuino. Para tozudos entendidos en el tema.//z

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