Las canciones internacionales de 2014

Temas, tracks, canciones, deciles como vos quieras. Estamos seguros que algunas las escuchaste hasta al hartazgo y otras están escondidas en algunos discos, pegaditas a los hits. Esta es la selección de ArteZeta de las canciones internacionales del año. 

“Left Hand Free” – Alt-J

Como si fueran unos escuchas pródigos de Radiohead, el trío oriundo de Leeds muestra esa faceta mezcla de In Rainbows y Ok Computer a lo largo de todo This is All Yours. “Left Hand Free” es el track más suelto de la placa, llevando una guitarra que hace confrontar, dentro de su riff, el blues con el grunge californiano y playero. A.A. 

“4 A.M.” – Antemasque 

Antemasque es el nuevo proyecto de Omar Rodríguez-López y Cedric Bixler-Zavala, padres de At The Drive-In y de Mars Volta, uno de los experimentos musicales más interesantes del rock de este siglo, quienes se unen a Dave Ellitch y al interminable Flea para un nuevo debut. Arremeten con un sonido directo y despojado, dotado de urgencia punk y una mentalidad  descaradamente pop, que se aferra a las orejas del oyente y pasa en un suspiro. La carga de “4 A.M.” inicia la acción a modo de declaración de principios: un tempo veloz, guitarras y voces casi desprovistas de efectos y el martilleo constante de Ellitch cabalgan hacia un estribillo efectista. S.F.

“Picture Me Gone” – Ariel Pink

Puede ser tildado de inclasificable, pero Ariel Pink ya cuenta con un estilo propio y es una de esas figuras que nos dan canciones al rolete. Su discografía es cada vez más y más extensa y sorpresiva, Pom Pom es una muestra de eso. Ariel Pink es más insolente y admirable cuando se mueve por la línea del lo-fi jugando con otros géneros y ritmos que parecen ser lejanoa. Ese es el caso de “Picture Me Gone”. Un temón – de los más largos del disco – que se mueve entre una balada oscura post punk ochentosa, y lo que podría ser un hit de cualquier boyband para pendejas. Pero Ariel Pink es nuestro, y es sucio y desprolijo, y nosotros lo queremos así. N.U.

“Blue Moon” – Beck

Morning Phase es uno de los discos del año, en parte es por las melodías, que ahora resuelven decididamente, como en el estribillo de “Blue Moon”, donde la bajada a lo “Nobody’s Fault But My Own” queda por la mitad con un efecto realzador, reforzado sobre el final con un guiño a la psicodelia beatle. “Blue Moon” forma parte de una secuencia de temas notablemente inspirados de este último álbum. S.F.

“I’m not part of me” – Cloud Nothings

Dylan Baldi, cantante de Cloud Nothings, juega a dos puntas entre la costa este y la costa oeste de los Estados Unidos. No, no se trata de aquel tiroteo gangsta de los noventa, sino que el sonido de su grupo se debate entre la clara influencia de The Strokes (Nueva York) y la simbiosis lírica entre los Nothings y Wavves (California). “I’m not part of me” se presenta como el maridaje perfecto entre estos factores, combinando la introspección de Nathan Williams con el sonido más prolijamente sucio de Julian Casablancas & Cía. M.B. 

“Everyday Robots” – Damon Albarn

Y cuando parecía que el líder de Blur ya no podía sorprender a la crítica, su debut solista a los ¡46! años confirmó todo lo que el británico era capaz de dar: experimentación musical, polifonía de sonidos, climas étnicos, africanos y electrónicos. El tema que da nombre al álbum, “Everyday Robots”, posee un riff casi chamánico, una especie de flautín sampleado que invita a cerrar los ojos y dejarse cautivar por una letra que también propone una crítica social: “somos robos cotidianos en nuestros teléfonos”. Para revolear el smartphone y poner play. P.D.M. 

“Trainwreck 1979” – Death From Above 1979

Una década tuvo que pasar para que Jesse F. Keeler y Sebastien Grainger editaran un nuevo disco: The Physical World (2014). El primer LP del dúo canadiense, You’re a Woman, I’m a Machine (2004), nos dejo manija con una ecuación simple: bajo, batería y mucha mugre. Ahora volvieron recargados, si no me creés escuchá  “Trainweck 1979”, una canción mutante, una suerte de suite enfermiza llena de punk, garaje y dance rabioso. Bardo. J.V.

“Lazaretto” – Jack White

Como bien dice Sergio Massarotto en su reseña, “Lazaretto” forma parte de un disco protestante, un blanco gritando que “yo trabajo duro, como en madera y yeso” y se nota. Trabaja duro el rock del Sur, el adentro profundo de EEUU. Hay un riff demoledor, hay tradición de violines, hay knowing by doing, se siente en cada acorde. En resumen, quizá sea la respuesta a la pregunta ¿Cómo era el rock en esa época, abuelo?. S.R.M. 

“Brother”  – Mac DeMarco

Una voz susurrando “shit” da comienzo a “Brother”, uno de los temas de Salad Days, el tercer disco de Mac DeMarco, y uno de los destacados del año. Ese “shit” suena tan tranquilo y desprolijo como la canción que precede, un tema que sigue todas las líneas del estilo que DeMarco supo definir: desprolijo, provocador, inquieto, pero con toda la riqueza para ser una bestia pop. Pero “Brother” nos invita a pasear por otros paisajes. Es un tema lento, denso. “Take it sloooooowly, brother” canta en el estribillo, como invitándonos al pesado trance psicodélico, tirarnos en el pastito y fumar uno. N.U.

“Love Letters” – Metronomy

Dos amantes que lanzan un alarido romántico y se buscan más allá de la distancia que los separa. Los ingleses de Metronomy lanzaron un álbum plagado de melodías bailables que remiten a la música disco y a la electrónica más desatada. La canción que le da nombre, “Love Letters”, con la voz de su bella baterista Anna Prior entonando el estribillo, es un canto tribal del siglo XXI; una invitación a tomarse de las manos y dar la vida por el amor. Una cofradía de tonalidades que esbozan un fresco de época. P.D.M.

“Istanbul” – Morrissey

Amado y odiado, el oriundo de Manchester supo construirse como una leyenda viviente a fuerza de una voz elegante y contundencia poética en sus letras. “Istanbul”, track 4 de su último álbum, cuenta la historia de un padre que busca desesperado a su hijo por las calles de Istanbul. Acordes bien british y una sonoridad que se enmarca dentro de los patrones clásicos de Moz, “Istanbul” conforma una balada dramática que el ex Smiths narra paso a paso. Letra, música y voz fusionadas de nuevo en una fórmula que no suele fallar. P.D.M.

“Happy” – Pharrell Williams

Decí lo que quieras contra Pharrell, pero no le pegues a los Minions, por favor. El tema de Despicable Me 2 sigue rebotando en tu cabeza porque todos necesitamos esperanza de alguna forma (aunque venga en 530 millones de reproducciones en Youtube y te hayan pasado el tema desde todas las radios hasta en la música ambiental de un quirófano). Es un hit imbatible porque es perfecto, dentro de sus términos. Bancatelá. S.R.M. 

“Talking Backwards” – Real Estate

¿Qué hacés leyendo esta reseñita sin antes darle play a “Talking Backwards”? Estos tipos de New Jersey son grandes hacedores de canciones que te curan el bocho. Haceme caso, Atlas es la banda sonora ideal para pelearle a la contra y “Talking Backwards” es solamente un pequeño pantallazo de que va la cosa. Nuevo disco, nueva droga. J.V.

“Gimme something good” – Ryan Adams

A pesar de que el disco no convenció del todo, Ryan Adams siempre se las arregla para componer un par de temas memorables. Es el caso de esta canción que, con un riff que caracteriza al Ryan más rockero, le da inicio al álbum. Toda una joyita que, junto a “Stay with me” y “Trouble”, se destaca por sobre el resto del LP. A.V.

“Digital Witness” – St. Vincent

No es casualidad que Clark haya dicho que St. Vincent es un disco “muy extrovertido”, “un álbum de fiesta que se puede poner en un funeral”. De suceder eso, puede que revivan los muertos en “Digital Witness”, deliciosa reinterpretación de Parliament con vientos y toques de sintetizadores dance. El hilo conductor que ordena el caos es la voz, que explora varias facetas al mismo tiempo. Clark suena alocada, emotiva, traviesa y hasta agresiva echando mano a un arsenal de líneas vocales memorables y pisando quinta a fondo para impugnar la melancolía de Strange Mercy (2011). S.F. 

“I see you” – The Horrors

The Horrors logra combinar en su sonido todos aquellos elementos de la cultura rave de la segunda mitad de los ochenta con los destellos que el brit-pop y el shoegaze supieron inmortalizar en los noventa. En “I see you”, Rhys Webb y Joseph Spurgeon se animan a ir osadamente a donde nadie de su generación ha ido jamás para abrir la canción con lo que parece un pequeño tributo a “Baba O’Riley” para luego desplegar un mantra de sintetizadores y ofrecer un bienvenido descanso en ese viaje siempre experimental llamado Luminous. M.B. 

“Speak To The Wild” – Thurston Moore

Si hay un sonido de guitarra que puede inducir tanto al nirvana como a la excitación es sin dudas el logrado por Thurston Moore. El líder de Sonic Youth entrega una placa sobresaliente llena de momentos dorados, como este tema que da inicio al disco. Un mantra árido, un llamado agudo a una conexión sensorial con los elementos. La guitarra de Moore vuela por diferentes planos y dimensiones, atravesándonos y alterando todo en el proceso. Disco, canción, show del año y un Moore más vivo que nunca. C.K.

 “Happy Idiot” – TV On The Radio

Parece estática y monótona, pero “Happy Idiot”, el cuarto track de Seeds, guarda, entre los vericuetos de cierto desfasaje tonal, la clave de su sonido: la perseverancia. La que, aunque te resistas, te obliga a mover la patita, la que sincroniza tu corazón con el beat, la que te hace pedir más cuando todo acabó. TV On The Radio es el chico que termina besando por insistente y no por lindo, porque las bandas hiteras gustan, pero las que nunca desentonan, enamoran. P.C.

“Red Eyes” – The War on Drugs

Elegimos éste pero pudo haber sido cualquiera de los otros diez temas del discazo con el que los War on Drugs sorprendieron a todos este año. Pura potencia puesta al servicio de una melodía bien construida, con espacio para el cuelgue y la explosión, y siempre con la voz atemporal de Adam Granduciel marcando el camino. A.V.

“Back to the shack” – Weezer

¿Es “Back To The Shack” la canción más autobiográfica escrita por Rivers Cuomo? El grupo atravesó su crisis de la mediana edad a lo largo de las década del 2000 con discos y resultados dispares. Ganar o empardarle al Álbum Azul (1994) es misión imposible. Será por eso que en el vigésimo aniversario de su mejor obra, Weezer decidió volver a lo que mejor sabe hacer en Everything Will Be Alright In The End: exorcizar sus demonios al ritmo de la distorsión, con una letra que parece escrita para el diván de Sigmund Freud. M.B.

Bonus Track:

“Far From Any Road” – The Handsome Family

El southern gothic –género literario con un rastro indeleble en Faulkner- se podría resumir en el miedo del blanco del Norte por ese mundo sureño de lo salvaje, lo irracional y lo mágico, ese pantano que se traga de a poco la tierra al final del Mississippi. El Sur en EEUU es el Desierto para nosotros. True Detective, quizás la mejor serie del año, necesitaba una canción de apertura que infunda ese pavor tan delicioso y T-Bone Burnett supo encontrarlo en este tema del 2003. Déjense llevar por la corriente, vamos, suban a la canoa para surcar las aguas oscuras. S.R.M.//z

Textos de: Agustín ArgentoMartín Barraco, Santiago Farrell, Patricio Cerminaro, Pablo Díaz Marenghi, Claudio Kobelt, Sebastián Rodríguez Mora, Nahuel Ugazio, Joel Vargas y Alejo Vivacqua.

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