La resistencia psicodélica

Unknown Mortal Orchestra vuelve a escena con II. Un álbum aún más ambicioso que su sucesor, con una desafiante estética lo-fi que propone un viaje al pasado y combina lo mejor de la música experimental con toques de soul, funk, y rock garage.

Por Nayla Madia

Desde hace algunos años, con el surgimiento de bandas como Ariel Pink’s Haunted Graffiti, MGMT, Toy, Animal Collective y los australianos de Tame Impala, el rock con acento psicodelico parece haber cobrado más fuerza que nunca. Bajo la influencia de esta corriente musical (que se mezcla con otros géneros y rápidamente está comenzando a definir nuevos horizontes en términos sonoros) también se encuentra Unknown Mortal Orchestra, un grupo oriundo de Portland que desde hace cuatro años viene creciendo a pasos agigantados.

La historia de esta banda da cuenta del poder de internet como medio de difusión para las nuevas agrupaciones. Corría el año 2010 cuando Ruban Nielson (voz y guitarra del grupo) publicó en su cuenta de Bandcamp, una canción titulada “Ffunny Ffriends”. Sin agregar ninguna otra información, esa melodía de cuatro minutos de duración fue la mejor carta de presentación para el proyecto que Nielson comenzaba a idear poco a poco bajo el nombre de Unknown Mortal Orchestra. Instantáneamente, el tema causó furor en la red, se convirtió en un éxito -al ser viralizado por melómanos de todo el mundo- y posibilitó que la banda salte la brecha del anonimato y posicione como uno de los grandes descubrimientos dentro de la escena del indie rock internacional.

Tres años después de aquel suceso, ya con un primer álbum editado y el permanente reconocimiento de la crítica especializada, el trío que completan el bajista Jake Portrait y el baterista Riley Geare, presenta II: un álbum donde se percibe un proyecto musical aún más ambicioso que su antecesor y que a su vez logra consolidar el particular estilo de la banda, mostrando a un Ruban Nielson más maduro, que canta con firmeza canciones que alternan entre la soledad y la melancolía, pero siempre manteniendo la integridad compositiva sin caer en lo banal.

“From the sun” da inicio al álbum con una intro acústica, acompañada de coros en sintonía que instauran un segmento sumamente intimista. Rápidamente, la batería y las guitarras van tomando protagonismo transportando al oyente a otra dimensión, a partir de una melodía cargada de soul. Le sigue, “Swim and Sleep (Like a Shark)”, que lleva la impronta musical de los Beatles (en su etapa más psicodélica) y que sorprendentemente también presenta ciertas semejanzas con los inconfundibles acordes de guitarra de The Rolling Stones. Específicamente, este tema de los UMO, trae automáticamente a la memoria tres discos de la banda liderada por Mick Jagger que forman una especie de trilogía psicodélica en la historia del grupo: Aftermath (editado a comienzos de 1966), Between The Buttons y Their Satanic Majesties Request, (ambos de 1967).

Posteriormente, “So Good at Being in Trouble”, seduce con una melodía cálida y un bajo que acompaña la voz de Ruban. En este tema predomina una cierta melancolía – a través de la letra- que se enlaza con voces distorsionadas (también presentes en temas como “The opposite of Aftermoon”, “Monki” y “Secret Xtians”).

Sin embargo, dejando atrás ese halo de nostalgia, la banda también demuestra que puede mutar inesperadamente y sorprender. Los UMO dan un giro imprevisto y a toda marcha exponen la psicodelia en su máxima expresión a partir de la mezcla de sonido retro junto a rocanrol potente que se apodera de “One at a Time”, el cuarto tema del disco. Una melodía donde las guitarras suenan más frenéticas que nunca junto a unas espectaculares líneas de bajo que suenan en todo su esplendor. Todo esto da lugar a un tema que bien podría catalogarse como un gran homenaje a bandas como Led Zeppelin y The Jimi Hendrix Experience. En tan solo dos minutos y medio, Unknown Mortal Orchestra logra despegar por completo, y regala un momento glorioso a nivel auditivo. Bajo este perfil psicodélico también se encuentran canciones como “Fade in the Morning” y “No need for a leader”, dos temas muy rockeros, rebeldes y energéticos, en los cuales se percibe un gran avance compositivo.

Mediante un álbum místico e introspectivo, la banda de Portland sigue conquistando fans. Al presentar un disco tan sólido y contundente resulta difícil seleccionar una sola canción o escuchar solamente algunos temas del disco porque todos ellos se destacan y realmente vale la pena escuchar el álbum de principio a fin sin interrupciones de ningún tipo.

Sin dudas, este es un gran logro para una banda que, pese a los estándares modernos que impone la industria discográfica, prioriza la producción analógica y el lo-fi, y aporta a sus canciones un enfoque artístico diferente, con el objeto de rememorar y explorar la atmósfera vintage y rescatar lo mejor de la década del sesenta y principios de los setenta, sin dejar de lado los sonidos actuales. Un verdadero combo explosivo para los oídos.//z

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