La psicodelia toma el control

Nigel Godrich, ex productor de Radiohead, muestra su nueva faceta de músico con Ultraísta, un proyecto en el que conjuga toda su experiencia en el mundo de la música con el arte y el diseño.

Por Nayla Madia

Fascinado por el ultraísmo, aquél movimiento literario surgido en España a fines del siglo XX para oponerse al modernismo, Nigel Godrich -gran colaborador de figuras de la talla de Paul McCartney, U2, R.E.M, Beck, Travis y Air- decidió adaptar este concepto al plano musical y plasmarlo no sólo en el nombre de su nueva banda, sino también en su disco debut.

El reconocido productor -considerado el “sexto Radiohead” tras colaborar arduamente en la grabación de varios discos del grupo- también ha formado parte de Atoms  For Peace, junto a Thom Yorke. Con esto como referencia, quizás algún fanático de Radiohead se verá tentado a comparar a  Nigel con Yorke al escuchar por primera vez el disco. Sin embargo, a medida que avanzan las melodías este primer juicio de valor en términos de comparación queda desplazado, y es posible apreciar -más allá de si Godrich está influenciado o no por los músicos de Oxford- toda la genialidad de Ultraísta. La identidad y potencialidad de la banda se refuerza en cada tema gracias a un team conformado por dos grandes talentos reclutados: Joey Waronker y Laura Bettinson, del grupo Dimbledy & Capper.

El álbum comienza con “Bad Insect”, un tema basado en ritmos electrónicos que desencadenan segmentos sumamente bailables. Se trata de una melodía alegre y pegadiza con sonoridades que por momentos mantienen el estilo de Brian Eno y del grupo de trip hop Portishead.

Como dato curioso, cabe añadir que la banda subió un adelanto de la canción a su página web e invitó a que músicos de todo el mundo pudieran ofrecer su versión final. Entre miles de propuestas, los ganadores del concurso fueron Catherine Pockson y Bob Matthews, quienes integran el grupo londinense “Alpines”. A continuación, “Gold Dayzz” se encarga de poner en primer plano la voz de Godrich, conjugando la batería con el sonido de los sintetizadores. Le sigue “Static Light”, una melodía frenética que presenta segmentos sumamente envolventes.

Entre las sorpresas de este nuevo material, es necesario destacar al cineasta David Lynch, quien ha caracterizado la música de Ultraísta como “surrealista” y colaboró con el grupo en “Strange Formula”,  el cuarto tema del disco. El resultado es una canción oscura donde irrumpe el sonido de una batería potente, que mezclada con ciertos matices rockeros enmarcan una canción llena de misticismo. Esa es la premisa central en Ultraísta: la intensidad que predomina en el sonido que queda reflejada en temas como “Our Song”, “Eaiser”, “Party Line” y “Smalltalk”, una de las más destacdas del disco. Considerando lo visual como un aspecto importante, este tema -que oficia de  primer corte de difusión- fue presentado a partir de un impactante video en el que predomina una estética vinculada con el Pop Art, que acompaña perfectamente el estilo de la pieza musical, caracterizado por la utilización de la percusión.

En definitiva, Ultraísta se destaca por ser un trío en el que sus miembros mantienen una perfecta  integración musical y brindan una propuesta que, teniendo en cuenta el concepto de ruptura con lo establecido -tal como se hace presente a partir del nombre del disco permite percibir-, a lo largo de diez canciones, proyecta toda la fuerza de un sonido psicodélico que se convertirá a futuro en uno de los sellos característicos de la banda.//z

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