La poesía hecha canción

Pablo Grinjot presenta su nuevo disco, un álbum personal e intenso en el que convergen diez canciones cargadas de paisajes sonoros sumamente ricos en detalles y texturas. Música para estimular los sentidos y soñar despiertos.

Por Nayla Madia

El universo de Pablo Grinjot se ubica dentro de un panorama creativo infinito, en el que conviven sus facetas de cantante, guitarrista, pianista y violinista. A partir del carisma que posee, su esencia musical, tan representativa de la escena rioplatense, se potencia reflejando una expresión artística de fusión, en la que los géneros y los territorios se unen en composiciones que fluyen con naturalidad.

Luego de Amor (2011), el cantautor porteño presenta Grinjot, su nuevo disco de estudio, un álbum personal e intenso que encandila a partir de la belleza visual presente en el arte de tapa -una imagen capturada por la mágica lente de la fotógrafa Lula Bauer- en la que a través de una hermosa gama de colores queda reflejada la conexión sensorial entre la naturaleza y el arte en su máxima expresión.

Este enlace también se vislumbra en el plano auditivo, ya que el músico explora estilos y brinda un álbum en el que convergen diez canciones cargadas de paisajes sonoros sumamente ricos en detalles y texturas. “Los Artistas” inicia con una melodía que brota desde el interior para desprender delicadeza y encanto a través de una cautivante voz que se hace inmensa. Una verdadera joya, con el brillo especial que sólo Grinjot consigue expresar con su música.

Luego, desde un destacado clima festivo llega “Maceta”, una excelente canción en la cual el músico se une a la cantante uruguaya Ana Prada para cantarle a la vida. A continuación, una energía cautivante atraviesa los canales auditivos cuando suenan los teclados junto a sutiles sintetizadores en “Otra vez”, una canción en la que los estadios del amor van alternando entre el encuentro y el desencuentro, dentro de un relato que impulsa el hecho de vivir con soltura todas las fases del enamoramiento.

Rápidamente, tiene lugar “Milonga del tren fantasma”. Con ternura, el compositor invoca un relato en el que las suaves armonías se mezclan con un piano de fondo que acompaña la letra y se convierte en el reflejo más puro de los sentimientos. En seguida, “Es lo que me hace llevar” desprende un clima auditivo maravilloso a partir de una canción en la que cada palabra suena en su esplendor y recubre un emotivo encanto poético.

En un segundo momento del álbum, Grinjot conecta tres grandes relatos a partir de hermosas canciones con sabor a noche y melancolía. La primera de ellas es “Faro”, que sorprende con una secuencia de imágenes mentales que se acoplan a los sonidos y reflejan el ocaso de un amor. Siguiendo el recorrido musical, desde un fascinante bandoneón que se mezcla con la grandeza artística del cantante y compositor Fernando Cabrera, en “Cifra” tiene lugar una melodía que logra erizar la piel, a partir de una potencia tanguera que invita a iniciar un viaje por el tiempo. Inmediatamente, la tercera canción dentro de esta serie es “Despedida”, una melodía  sensible y onírica que cuenta con un hermoso videoclip en el que  las luces de ciudad se funden con cielos que impulsan libertad y nuevos rumbos, mientras desde lo auditivo, accedemos a un tono intimista que va in crescendo mediante variaciones sonoras conformadas por violines y arreglos de cuerda.

A ello le sigue, “Maravilla del mar”, canción que instaura un ritmo cercano al bossa nova que otorga la posibilidad de transportarnos hacia latitudes de brisas cálidas y aguas azules. Hacia el final, el cantautor logra recrear una atmósfera contemplativa con “Todas las estrellas”, en el que el tiempo parece detenerse para dar lugar a una escucha atenta y sentida.

Pablo Grinjot es poseedor de un enorme don para ofrecer canciones que florecen desprendiendo frescura y magnetismo. Mediante este nuevo material demuestra, una vez más, su versatilidad para manejar distintos registros sonoros con autonomía. Otro gran paso adelante en la carrera de este talentoso artista argentino que continua transitando con fuerza su propio camino, proporcionando música para estimular los sentidos y soñar despiertos.//z

Arecia_Octubre

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