La Oreja Negra, Javi Punga y una remera rockera

Por Zoé Lavalle

Todo empieza en La Oreja Negra y termina en La Oreja Negra.

Hace más o menos siete años atrás iba mucho a ese centro cultural palermitano. Llevaba un tiempo pateando las calles del indie, pero de uno en particular, el que el Suplemento No denominaría más tarde “indie sensible”. Iba a ver a Nacho y los caracoles, Los campos magnéticos, Alvy Singer, etc. Era una habitué bastante cumplidora —creo que he pagado el sueldo de más de un mozo con las pizzas y las birras que me clavé ahí—.

Mi fiel compañero de aventuras era mi (ahora) esposo Nicolás. Él es periodista. Cuando nos conocimos jugaba para el lado del rock uruguayo, pero el indie le fue gustando y se quedó oscilando entre ambos equipos. En aquel momento él colaboraba con un medio deportivo y lo enviaban a cubrir algunos eventos. La mayoría tenía relación con el deporte, claro está, pero otros no tenían nada que ver con la temática del medio, por lo que tomábamos esas invitaciones como oportunidades para ir a comer gratis, o simplemente para pasarla bien un rato, choluleando. Yo siempre lo acompañaba y me acreditaba como fotógrafa.

Un día le avisan que si tenía ganas podía ir a cubrir un festival en La oreja negra, ese lugar al que íbamos casi todas las semanas. Nos fijamos el line up y no conocíamos a ninguna de las bandas que se presentaban ese día, pero no lo dudamos: era música gratis y, quizá, no lo sabíamos, alguna copa de vino de garrón.

Esa tarde-noche entendimos el motivo que, sin saberlo, nos había llevado a La oreja. El destino quiso que conozcamos al maravilloso Javier Cereceda, más conocido como Javi Punga o Javi Turbo. Lo amé desde el primer momento. En ese festival conocí a un Punga flaquito y acústico, con blazer de pana azul, guitarra al hombro y algunos chistes entre tema y tema. Parecía indie sensible, pero terminó siendo del “cabeza” disfrazado. Con pinta de pibe aristimuñizado, cantaba canciones dedicadas a Leticia Brédice, a chicas lindas de un barrio desconocido —que yo imaginé era Almagro— y hacía un cover de Los redondos. Vuelvo a repetir: lo amé fuerte. Cuando salimos nos compramos uno de sus CD en la puerta (Manzanas deliciosas) y nos fuimos charlando de lo copado que era el flaco. De ahí en más lo empezamos a seguir.

Yo tengo mucho espíritu de gorda-fan-cholula, lo soy con orgullo, y Javi es uno de mis ídolos de la jovenadultez, no sólo por su música, sino por lo que él me representa: marginalidad, arte, vanguardia, pensamiento crítico, rocanrol, sencillez, Los Simpson y Star Wars. Javi fue mi llave de entrada al, según el Suplemento No, “indie cabeza”. Él hizo que conociera a muchas bandas de las que nunca había escuchado hablar y que empezara a circular en un escenario muy distinto, en una noche diferente, en una hermandad donde la birra y los amigos son las banderas. Javi estuvo ahí, en La oreja negra, esa noche. Javi está siempre en mis auriculares. También está en mi tesis de grado y estuvo en mi casamiento.

Y así llegamos al final de la historia.

El año pasado me casé, festejé el amor en La Oreja Negra. El lugar lo elegimos porque era barato y —creo que quedó claro— porque nos representaba a nosotros y a nuestros casi diez años de historia. A la fiesta entramos con “Amar Amar”, de Javi. Recién ahora me doy cuenta de esto. De que conocí a Punga en La oreja negra, el lugar donde armamos una historia, entre otras cosas musical, con Nicolás. Y que le rendí homenaje a Punga en La oreja negra el día de mi casamiento. Creo que fue porque él es un poco como es nuestra relación: linda, aventurada, loca y psicodélica, pero sencilla. Me di cuenta de eso cuando me senté a escribir esto y, por eso, llegué hasta acá. Ah, ¿la remera? Hace un año me compre una de Javi Punga, media desteñida y un poco rota, vino así. Representa rock, una historia de amor y a Punga (o en mi remera, a Turbo). Cuando la uso, siento que la fuerza me acompaña.//z

Zoé Lavalle (1987) Estudia comunicación en UBA, se encuentra a una tesis de distancia de la licenciatura. Tuvo un programa de radio en donde participaron varias bandas del indie. Tanto allí, como en algunos portales, realizó críticas de cine. Está escribiendo su tesis de grado sobre el indie y la nostalgia. Habla mucho de Piroyansky.

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