La insolencia perpetua de la banda de culto

Ep 2, la segunda entrega de los Pixies: un puñado de canciones provistas de la esencia de una banda que lejos de enjaularse en el reconocimiento, desempolva el riesgo de la hormona musical en estado de ebullición.

Por Pablo Mendez

 Cuatro canciones. Solo eso. Y aún así se inmiscuyen en el ritual de lo imprescindible. Lo cambios en la formación no desacomodan la solidez de su sonido fluctuante, de la consecuencia épica de sus canciones como anticipada por una causa instintiva. El concepto ambulante de “banda de culto” no ha derruido su carrocería, aún inalterada, y con el gusto y el aroma a clásico.

El Ep 2 comienza con la fuerza y estridencia evolutiva del rock precario, eso que avanza un escalón en la simpleza del punk. “Blue Eye Hexe” turba la somnolencia del escucha con esos cortes de guitarra que caen en la nuca con el peso de esa botella de cerveza de más en una noche sin emociones. Distorsión y gritos emancipados de la línea férrea de la afinación, sin quebrarla, pero sí jugando con ella en el camino de la imperfección.

“Magdalena” es una composición que ofrece un fresco de época pre grunge, para ser específicos: los últimos años de los ochenta donde el noise calaba en los huesos de los futuros próceres de los noventa. Una base acotada en una guitarra saturada y una voz lejana, desganada y melancólica a punto de entrar en la desesperación melódica.

“Green and Blues” conforma a los adoradores de la otra versión de los Pixies, esa que desde la lógica naïve arma estribillos que con comodidad podrían ser cortina de sitcom americana. Pero que aún así revitalizan el cancionero americano, lo llevan a supuestos corrosivos que dejan a la cultura cool yanqui en la recepción sin dobles interpretaciones.

“Snakes” es la apuesta más riesgosa, Black Francis compone desde la obviedad pixiana hasta convertir la canción en la evolución de su propio estereotipo.

La salida de Ep 1 y 2 advierten la seguridad de una banda que a pesar los años y de los adjetivos que adornan su mito continúa con la fábula de la burla al sistema.//z

Arecia_Octubre

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