Índica: el comienzo de una nueva era

El grupo Índica se vuelca por el formato canción en su último disco Octonírico, el mismo que presentarán mañana en Niceto Club. Antes de ello, los muchachos hablaron con ArteZeta y nos contaron como es trabajar con dos grandes de la música como Daniel Melero y Yul Acri.

Por Estefanía Lestanquet

Índica presenta su segundo disco de estudio llamado Octonírico, sucesor del potente Virgen de Electrones, editado en 2009. En esta nueva etapa, mucho más visceral, la banda trae en ocho canciones un mundo de nuevos y complejos sonidos a la escena rockera local. Pero no han llegado sólo a esto: en la grabación de la placa fueron seguidos de cerca por Daniel Melero y Yul Acri, quienes le aplicaron experiencia y excelencia al fresco sonido del trío.

AZ: Están presentando Octonírico. ¿Cómo fue el proceso de creación de este disco?

I: El disco comenzó a gestarse luego de la grabación de Virgen de Electrones, tras haber sido producidos por Daniel Melero. Las intervenciones en aquel disco, mucho más electrónico y por momentos más agresivo, nos encaminaron hacia la búsqueda de canciones menos intrincadas, más directas y surgidas desde un lugar más simple, aunque hayan alcanzado después mucha complejidad. La búsqueda estuvo más dirigida al formato canción, como se lo denomina, y no tanto basado en la experimentación acústica como punto de partida inicial.

AZ: ¿Cómo fue grabar con Daniel Melero y Yul Acri? ¿Cuánto aprendieron de cada uno y qué es lo qué más recuerdan del día a día con ellos?

I: Ya conocíamos a Daniel Melero desde la grabación del disco anterior. Con Yul Acri no habíamos trabajado nunca así que fue un gran descubrimiento para nosotros.

No sé si la palabra más justa es “aprender” desde el sentido más formal de la palabra; aunque gracias al trabajo que realizaron nos llevamos aspectos técnicos de producción y mezcla invalorables. Más bien se trata de ver las canciones desde un prisma completamente diferente, muchas veces recurriendo al caos como forma de intervención y de desestructurar las formas: a veces con coincidencias sorprendentes y otras veces con trayectos impensados que terminan dándole un aire diferente a las canciones.

Trabajar con ambos, juntos o por separado, es genial. Siempre divertido, muchas veces sorprendente, aún por observaciones muy sutiles. Una gran experiencia e influencia.

AZ: Octonírico y Virgen de los Electrones parecen dos discos compuestos por bandas distintas. Es entendible por el tiempo que hay entre uno y otro pero también se escuchan matices muy diferentes en cuanto a lo musical. ¿Notan esto ustedes? ¿Por qué creen que es así o por qué no?

I: Son composiciones que nacieron rodeadas de estímulos diferentes, bajo otras influencias y con la experiencia adquirida del disco anterior. Si bien Octonirico sigue siendo ecléctico, tiene una idea directriz más marcada que se basa en dar prioridad a la canción y experimentar acústicamente dentro de formas más definidas.

Tiene más aire en general, menos carga, aunque contenga momentos asfixiantes. Eso da lugar a que los matices cobren otra dimensión, mucho más presentes por haber construido los espacios para que surjan y se desarrollen.  En ese aspecto es muy diferente de Virgen de Electrones. Y en eso también tuvieron que ver las manos de Daniel Melero y de Yul Acri.

AZ: Al escucharlos me remito a la hermosa vieja ola del rock de los años noventa, época doradas de Babasónicos por ejemplo. ¿Cuáles fueron o son sus grandes referentes de la música Argentina?

I: Aparte del mismo Daniel Melero, otras bandas argentinas que nos influenciaron fueron Soda Stereo, Babasónicos, algunas cosas de Virus, otras de la primer época de Juana la Loca, Jaime sin Tierra…pero creo que tenemos una influencia muy marcada del rock Inglés de los 60 (Bealtes, Who, Kinks) y del más actual (Kasabian, Smiths, Libertines, The Verve), y Zoe, Chetes y algunas cosas de Bunkers dentro de lo latino.

AZ: ¿Qué nos espera este sábado en Niceto Club? ¿Qué quieren mostrarle al público?

I: Para este sábado estamos preparando un show con la idea de lograr meternos en un vuelo onírico a través de las canciones, realzándolas con un trabajo visual a cargo de Ser Sinestésico (que realizó el arte de tapa del disco) y la participación de invitados de lujo. Nos espera una fiesta para los sentidos. A disfrutar!//z

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