Historias de misticismo, amor y guitarras

Jim James vuelve a poner en marcha a My Morning Jacket y edita su séptimo disco, The Waterfall. Devaneos metafísicos, rupturas amorosas y el característico sonido de la banda.

Por Manuel Pedrosa

En la esencia de My Morning Jacket se puede encontrar el resonar de un misticismo cotidiano, y es en su último disco, The Waterfall, donde este murmullo resuena con más fuerza. Las letras aparecen plagadas de imágenes sobre el dualismo entre cuerpo y alma, sobre la sabiduría del dejarse ser y aceptar que hay cosas que escapan a la voluntad. Pero por extraño que parezca, estos temas encuentran en el sonido amplio y cavernoso de la banda, producto de la mezcla de reverb con tiempos pesados, una perfecta vía de canalización.

Esto aparece mucho mas claro con el tema “Believe (Nobody Knows)” que arranca con un torbellino de acordes que sin mediación desembocan en la primera frase del tema. Casi como si entráramos en un sueño ajeno, la voz de James nos sumerge en un universo donde las respuestas no están dadas, sino que hay que buscarlas en “in furthest shores of the mind” (“en las orillas más alejadas de la mente”). Es en el estribillo donde se termina de armar los puntos de referencia. “Believe” insiste Jim James cuatro veces, apelando a su rango vocal. Para luego, con sinceridad, cantar: “Nobody knows for sure” (“Nadie sabe con certeza”) ¿Es acaso una aceptación de sus limitaciones? ¿O una forma tranquilizadora de mirar el mundo? Eso no lo podríamos saber; lo que parece estar tratando de decir, de la forma más simple, es que la ausencia de pruebas es el sustento de la fe.

La voz de Jim James con sus característicos falsetes, le otorga un tono etéreo a los devaneos espirituales de “Compound Fracture” y  “Like a River”: en el primero invoca un mundo donde “there’s no evil, there’s no good, just people doing as they should” (“no hay maldad, no hay bien, sólo gente haciendo lo que tiene que hacer”), acompañado por una suave melodía de piano y zigzagueantes sonidos de sintetizador, mientras que la siguiente provee una metáfora liquida sobre la vida con una letra cuya cadencia nos trae a la mente el sonido de una cascada. Estas dos canciones preparan el escenario para la irrupción de “In Its Infancy (The Waterfall)”, una nueva reflexión fumona sobre el círculo de la vida, que envuelta en sintetizadores termina por auto sabotearse debido a sus múltiples cambios entre secciones.

Siguiendo con este viaje espiritual, el tema “Big Decisions” podría pensarse como continuador de la línea de las especulaciones filosóficas, pero en vez de eso aparece como un momento confesional de Jim James. El tema está marcado por una instrumentación concisa, que mediante una progresión de acordes subraya la creciente insatisfacción del protagonista con una relación destinada al fracaso. Este tema pareciera funcionar como precuela de “Get The Point”, que con su sonido de guitarra acústica, parece zigzaguear entre los restos de un fracaso amoroso, en un intento por juntar los esparcidos pedazos y darles sentido.

Todo disco es un viaje, y como todo viaje implica tiempo y espacio. Lo que My Morning Jacket viene a proponer es un viaje desde la amplitud de la conciencia a los hechos más cotidianos, con un sonido ajustado y preciso para hacer recorrido algo más placentero.//z

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