Hay una fiesta en mi cabeza…

… y están todos invitados. En la fría noche de sábado, Tame Impala nos mostró que ni al rock ni a la psicodelia hay que darlos por perdidos.

Por Nacho Rebaudengo

Foto de Nat Motorizada

Luego de girar como banda telonera de grandes nombres de la escena mundial, como MGMT y The Black Keys, Tame Impala se animó a liderar un escenario. A mediados de 2010 sacaron Innerspeaker, su primer álbum, que los catapultó a la fama llevándolos de gira a los grandes festivales. Una buena manera de empezar a despedirse de su primer disco y dar paso a Lonerism (que saldrá en Octubre) fue con un tour por Latinoamérica que culminó nada menos que en Buenos Aires, con sold out en las dos fechas.

Luego de que la banda local Mompox calentara las pistas de Niceto Club con un electro pop intrigante y de una previa musicalizada por Dj Gori de Fantasmagoria, pasadas las 22:30, el grupo proveniente de Australia pisó por primera vez un escenario argentino. “¡Hola viejas! Es la primera vez que tocamos en Argentina. Estamos muy contentos”, exclamó Kevin Parker, frontman y alma Mater de la banda, e instantáneamente comenzó a sonar “Solitude is Bliss”, para despertar a las casi mil personas presentes. Hay una fiesta en mi cabeza y nadie esta invitado”, cantó Parker mientras las guitarras de Dom Simper nos transportaban a otra dimensión. Siguiendo con el primer disco, Sonaron “Why Don’t You Make Up Your Mind?”, “Desire Be Desire Go” y “It’s Not Meant To Be”, que le dio una fuerte presencia al bajo de Nick Allbrook y a los teclados de Jay Watson que junto al nuevo baterista de la banda, Julien Barbagallo, combinaron la psicodelia de las mejores épocas con un sonido de vanguardia.

Cual canguros, el público no paró de saltar y hasta coreó los temas para sorpresa de los músicos. En charlas posteriores con la banda, nos contaban que realmente no esperaban tener tantos fans al otro lado del mapa sin siquiera tener editado su álbum. Para que se den una idea, los discos que llevaron para vender en toda la gira se agotaron en su primer show en San Pablo.

Luego fue el turno de un adelanto del próximo disco con dos temas al hilo: “Apocalypse Dreams” y “Elephant”. Una mostrando la fuerte influencia de Supertramp con sus pianos y melodías pegadizas, y la otra dejándonos ver un costado más hard rocker, casi evocando al gran T- Rex. La voz de Kevin Parker recuerda a la de John Lennon y cualquier principiante que lo escuche pronto se siente como en casa; mientras que las capas de sonidos y efectos fractalizaron la noche convirtiéndola en una experiencia totalmente de ensueño. “Lucidity” y “International Feel”, cover de Todd Rundgren, y “Alter Ego” armaron el combo necesario para un final feliz. De su primer EP vino “Half Full Glass of Wine”, una verdadera oda a la venganza que dejó clarísimo que estos chicos de las costas de Perth saben muy bien cómo reinterpretar a sus mayores influencias con un sonido imponente.

Al cabo de 75 minutos y sólo 10 temas, el final llegó con el bis “Runway, Houses, City, Clouds”; una despedida dinámica, casi como contándonos un cuento de principio a fin: Desde el trajín del día hasta el descanso final haciendo sonar las últimas notas de la noche. Sin mucho más que decir y agradeciendo al público presente en su primera noche en Argentina, se despidieron. La alegría de la gente y algo en el aire nos dejó en claro que vamos a escuchar hablar mucho más seguido acerca de esta banda llamada Tame Impala.

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