Grandes distorsiones (Parte I)

Primera mitad de esta selección en base a uno de los elementos fundacionales del rock. Porque no sólo de volumen vive el hombre.

Por Santiago Farrell

Empecemos por la necesaria aclaración de que esta no es una lista de superlativos. No pretendo discernir cuáles son las mejores distorsiones ni las más pesadas, eso quedará en cada uno. Habiendo liquidado esto, podemos decir que la distorsión inventó al rock, o más bien, la idea sónicade rock, la que se desprende del verbo rockear: la combinación de una fuerza liberadora con un espíritu agresivo de ribetes éllicos. Es el elemento de romper todo del rock y la zurda de Messi de la guitarra (y los tapones de los botines de Somoza, en el caso del bajo). Junto al volumen forman el dúo dinámico del movimiento, y abundan los casos donde la distorsión definió gran parte del sonido de una banda o instrumentistas.

Van entonces, en esta primera entrega, cinco ejemplos de grandes distorsiones con una breve explicación. Complementen esta lista como gusten, que seguro quedan muchos afuera.

“Good Times, Bad Times” de Led Zeppelin, Led Zeppelin

En esta lista era imposible empezar por otro lado. Por algo Led Zeppelin representa la muerte del rock de los sesenta, todavía atado a cierto idealismo. El rock se hacía un negocio monstruoso y los amplificadores devenían carrera armamentística, y de eso último un tal Jimmy Page sabía sus cosas. Ejemplos hay muchos, pero el arranque del disco debut de Led Zeppelin, constantemente actualizado por remasterizaciones, resulta bien ilustrativo de esa fuerza brutal a 45 años de su grabación. Page desarrollaría un sonido imitado hasta el hartazgo, toda una ciencia de acumulación de violas, pero por aquel entonces simplemente había que tapar a Bonham, especialmente en el solo, donde pelean por ensordecer al oyente y ganan los tres.

“Children Of The Grave” de Master of Reality, Black Sabbath

Otra fuente inagotable de inspiración para muchas bandas, especialmente en el reino del metal. Guitarras con una distorsión bien sucia y oscura, solos dobles que atacan como enjambres de langostas chillantes, la estirada que se cuela como un grito por las estrofas, y ese riff tenebroso con tritono (la quintaesencia armónica de esta banda) en el medio confirman que Tony Iommi tenía muy claro cómo ponerle picante a su instrumento. La distorsión de este tema y otros era parte fundamental de lo que hacía black a Sabbath. ¡Si hasta lo termina con una especie de sátira metalera de la parte bizarra de “Echoes” de Floyd!

“Red” de Red, King Crimson

Hablar del Rey Carmesí en una lista de distorsiones rockeras tal vez sea desmerecerlo, ya que más que rock hace música extraterrestre que rockea. Pero cuando Robert Fripp y compañía ponen distorsión, Crimson se transforma en una bestia hermosa e implacable, amalgama entre la conmoción barroca y un espíritu metálico. En esta joya del magistral Red (1974), tratado sobre la distorsión hecho disco, Fripp abrasa al oyente con rítmicas hirvientes y punteos lacerantes que se retuercen con sensibilidad de sommelier sobre el ronroneo altivo del bajo de John Wetton, y en la progresión al unísono del medio, tan delicada como brutal, Fripp revienta los graves para conectar a Bach con Black Sabbath. Ni les hace falta cantar nada. Búsquense el último remaster y cálcense los auriculares para sentirlo en toda su gloria.

“Soma” de Siamese Dream, Smashing Pumpkins

Los noventa fueron tiempos bastante copados para la distorsión, en parte por la adopción de pedales como el Big Muff y el Pro Co RAT. Pero los Pumpkins se destacan por ser de las pocas bandas populares de aquella época que heredan y trabajan el clásico recurso zeppeliniano de apilar montañas de guitarras. Así hicieron en Siamese Dream (1993), cuya apoteosis es “Soma”, con más de 40 pistas de violas una arriba de la otra. A partir de exactamente 3:30, una tormenta de distorsión tan rabiosa como calculada arrasa con todo, y capa tras capa forman un mantecol de decibeles bien denso, coronado por un exquisito solo de Billy Corgan.

“Lounge Fly” de Purple, Stone Temple Pilots

En su auge, los Pilots también fueron parias, denostados como versión barata y comercial de la onda grunge de su época. Filípica absolutamente injustificada por incontables méritos musicales, uno de los cuales es el sonido espectacular que Dean DeLeo le saca a su instrumento. La distorsión de los STP tiene la rara cualidad de tener un crunch devastador, capaz de romperte el cráneo, pero también una claridad en la ecualización que permite discernir perfectamente las notas de los acordes poco convencionales que suele emplear DeLeo. Claro, también ayuda que sea un solista fenomenal. Este tema muestra un poco de todas esas facetas.//z

Arecia_Octubre

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