Festilaptra: A ver qué trae la tormenta

El viernes en el Centro Cultural Konex se celebró el Festilaptra 2015 y una vez más no defraudó. Otra gran celebración del sello del tigre y una jornada para el recuerdo.

Por Claudio Kobelt
Fotos de Florencia Alborcen

Un cielo negro y una llovizna fina presagiaban lo peor: la tormenta no tardaría en desatarse, en arruinar la tarde dorada que un nuevo FestiLaptra tenía preparada. El arranque con Srta. Trueno Negro fue el recibimiento ideal para ese techo de nubes oscuras, por su melancolía plomiza y su cadencia firme, como una resistencia a base de melodías sónicas y determinación romántica. A medida que el show avanzaba, el cielo comenzó a abrirse y los rayos del sol a caerse por esas grietas, como si el poder de las canciones hubiera barrido la oscuridad hacia otro lugar, quebrado lo negro y despertado la luz.

Luego, fue el turno de Félix y sus coplas para soñadores, un noisepop ideal para sanar las heridas y soñar en cámara lenta. A continuación, en el escenario del patio, comenzó a sonar Súper 1 Mundial. Ya pegaba fuerte el sol, y aunque el cielo continuaba en buena parte encapotado, el calor comenzaba a sentirse en los brazos desnudos, y la banda hizo su parte en esto de musicalizar el clima, brindando un postrock caliente. Quizás ese inmenso espacio abierto no haya sido el mejor escenario para apreciar en toda su magnitud a S1M, una maquina hecha tanto de ritmo y fuerza como de detalles y microsonidos. A fuerza de esa ciencia ficción sonora y sanguínea, el cielo termino de descubrirse mostrando su belleza celeste e infinita, obra y gracia de ese kraut fervoroso y destellante.AyrtonSenna

Con una descarga febril de punk pop enérgico, el grupo peruano Los Zapping empezó aullando un veloz pop alternativo para mutar hacia el final del set en un ruido oscuro, desatado y bello. El sol comenzaba a ocultarse tras los edificios cuando Los Subterráneos ocuparon el escenario exterior, y otra vez sucedió eso de ser la banda sonora para el ambiente natural. Quizás el grupo más nocturno y qué mejor representa el espíritu del atardecer y la noche por venir. Incluyendo temas de su ¿ex? proyecto paralelo Los Japón, Los Subterráneos soplaron en los primeros rayos naranja un puñado de melodías perfectas para el fin de la primavera.

107FaunosCon un sonido devorador para un folk noise hirviente y denso, Agrupación Musical Ayrton Senna cortó el clima dulce reinante e impone una atmosfera quemada, perfume de apocalipsis y chatarra en llamas. Su set pareció ser una bisagra en el evento, un punto de inflexión entre los grupos y sus diferentes formas de hacer canción. Para muestra, en el escenario externo, siguió 107 Faunos. Con ellos comenzó a aumentar la temperatura, el baile frenético y los primeros pogos de la fecha. La fiesta y todo aquello que vive y crece en la nocturnidad brillaban peligrosa y encantadoras en los colmillos de “El Tigre de las facultades”, mientras Juan Bava, uno de los cantantes Faunos, disparaba serpentinas, confeti y espuma en aerosol, reafirmando el espíritu de festejo y carnaval sin contracturas.

El Mató un Policia MotorizadoDueño de una saudade árida y familiar, Koyi tomó el escenario con su poesía sónica y envolvente de nostalgia multicolor, como la proyección de un sueño en colores gastados. Afuera no tardaría en comenzar lo que seguramente muchos fueron a ver, el show de El Mató a un policía motorizado. El Konex estallaba en su capacidad, y temblaba ante el salto y la voz única e inmensa del público coreando “Quiero vivir con vos”. Las luces se volvieron rojas y el nuevo magnetismo encontró su eco en esa legión de brazos en alto y voces feroces celebrando el fin del mundo y el comienzo de algo mejor. Una chica realizando mosh, envuelta en esa iluminación carmesí y con esas canciones como aire, pareció ser un ángel de fuego con alas rojas y etéreas celebrando la fiesta que le prometieron y las primeras estrellas en el cielo.

AntolínCon una procesión lenta y cansina el público marchó hacia el espacio interior donde no tardó en comenzar el show de Antolín, uno de los mejores momentos de todo el festival. Por sus canciones ya clásicas, por esa proyección de videojuegos retro, por un público enfervorizado coreando y saltando cada una de esas baladas de perdedores con nostalgia del futuro. Si hasta lograron uno de los pocos bises de la noche, obligando al cantautor a un tema más, el salvaje “Asalto comando”. Inmediatamente después subieron al escenario los Mapa de Bits, hacedores de un krautpop ferviente, quienes tocaron temas de todos sus discos sobre una proyección de Volver al Futuro, y esas tonadas parecen calzarle a la perfección a la pandilla de Biff y esos chicos malos con camperas de cuero, como la gran “La Falsa Calma” (“Ese es un hit!” gritó alguien desde la audiencia), y la enorme “KGB”. No tardó mucho Javi Punga en tomar el escenario con su nuevo proyecto Javi Turbo, el cual descargó toneladas de pop radiante y optimista, con mucho de ruido y experimentación, y otro set para el baile y la sonrisa.

Javi PungaAtráshayTruenosAtrás Hay truenos, por su parte, fue por momentos de un sonido primario y en otros absolutamente refinado pero siempre de un espíritu animal, como el aullido de una jauría agitándose nerviosa en un pasillo sin salida. Hojas Secas, en cambio, fue un latigazo, un ataque, un bombardeo de punk rock puntiagudo de pulso sucio y desprolijo, incluyendo un memorable mosh de su líder, el cual no dejó de cantar en ningún momento mientras los brazos de ese mar de gente lo mecían sin parar.

TheHojasSecasLas Ligas MenoresEl final se acercaba, y esto quedó en manos de dos de los grupos más convocantes del último tiempo. Primero, Las Ligas Menores, que desató un mosh populoso e imparable, con muchos chicos y chicas nadando sonrientes en esas canciones de amor y ensueño potenciadas por un power pop furibundo, luminoso y certero; y segundo Bestia Bebé, que hicieron un set vertiginoso donde le subieron aún más la velocidad a sus canciones, con una urgencia letal para un pogo masivo y destructor. El final, con Ronnie Crispo, Lucas Jaubet de Hojas Secas, y Javier Sisti Ripoll de 107 Faunos cantando “Patrullas del terror”, fue el broche de oro, la declaración palpable de amistad y unión que este festival siempre propone. Si bien “Wagen del pueblo” fue el verdadero último tema, del show y del festival, queda la imagen de esos cantantes unidos gritando fuerte “Noche de vagos, patrullas, terror”. Un rugido que el tigre de Laptra nos hace mientras se aleja, prometiéndonos que la próxima que él esté también alejará la tormenta, la del cielo y la que nos rodea.//∆z

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