El sonido de la búsqueda

Entrevista a Candelaria Zamar, imprescindible cantante cordobesa que deslumbra con Un vaso de agua, su álbum debut pleno de magia y secretos.

 Por Claudio Kobelt

Como una flecha cruzando el cielo, majestuosa y frágil, avanza la vibración sonora de un piano dulce y experto, que junto a una voz conmovedora, por momentos tímida y por otros avasallante, parecen ser las principales herramientas de la cantautora cordobesa Candelaria Zamar para transmitir y narrar sus pensamientos, meditaciones sentimentales sobre las dudas y búsquedas que acosan al ser sensible del hoy.

Vía el sello independiente Discos del Bosque, Zamar editó durante el 2014 su muy recomendable placa titulada Un vaso de agua, donde mixtura diversos géneros, recursos y estructuras con un resultado deslumbrante, creando una atmosfera tan etérea como poderosa, con la impresionante labor vocal de Candelaria, su exploración melódica y su piano alado como los máximos protagonistas.

En el medio de una serie de presentaciones en Buenos Aires, hablamos con Candelaria sobre sus canciones, su sonido, el sello del que forma parte, su visión de la escena independiente, y un poco de su historia musical.

ArteZeta: Un vaso de agua es tu primer disco solista. Contános un poco acerca de tu pasado musical, si venís de otros grupos, hace cuánto que haces música…

Candelaria Zamar: estoy en contacto con la música desde que me acuerdo, de distintas maneras: escuchando, tocando el piano, cantando, aprendiendo a componer, grabando cosas en casa, etcétera. Toqué durante un tiempo en la banda de un músico cordobés, Tomi Arinci, y también en una banda donde hacíamos covers, eso antes de arrancar con mi proyecto solista.

AZ: ¿Y cómo nace la idea de hacer este disco, de editar estas canciones? ¿El concepto sonoro que posee el disco es algo que vos ya traías o se fue dando en el estudio?

CZ: durante un tiempo fui juntando las canciones y las empecé a tocar en vivo en formato piano -o teclado- y voz. Después sentí la necesidad de plasmarlas y de ver si podía darles un contexto sonoro que tuviera que ver con ese formato pero que fuera un poco más allá. Entonces empecé a experimentar los arreglos grabando en la compu, y luego pidiendo ayuda y consejo a distintos amigos colegas (concretamente: Hernán Segret, Fran Saglietti y Hernán Ortiz, que en distintos momentos del proceso me ayudaron a producir el disco). Hay muchas cosas que se fueron resolviendo sobre la marcha. Luego de haber grabado en estudio los pianos, teclados y voces, vino la etapa de experimentar y pulir las ideas que ya traía sobre cómo tenía que sonar cada canción.

AZ: ¿Y de dónde viene el nombre del disco, Un vaso de agua?

CZ: al momento de pensar en la tapa y en la gráfica, a partir de conversaciones con Micaela Ventureira -que es quien hizo todo el arte del disco-, surgió la idea de algo acuático… En cuanto al significado, me gusta que cada quien tenga su propia interpretación.

AZ: se pueden percibir tanto detalles jazzísticos como de música contemporánea, de bossa nova, de canción pop, texturas electrónicas… ¿Cómo describirías tu música?

CZ: me resulta difícil describirla objetivamente. Por un lado, toda esa música es parte de lo que he escuchado y escucho hasta ahora, así que probablemente la música de este disco tenga mucho que ver con eso. Intento no cerrarme a un solo estilo o rama musical, sino usar las herramientas que tengo y que voy juntando para expresar distintas cosas.

AZ: tus letras parecen hablar de cierta búsqueda, de buscar un espacio, un sentido, un amor… ¿Cómo contarías de qué hablan tus canciones?

CZ: son reflexiones, preguntas. Hay algo de humor también… Todas fueron escritas en un ámbito bastante introspectivo así que tal vez reflejan ese estado.

AZ: en el disco pareciera haber un trabajo muy delicado en cuanto a la selección de todo lo que suena en tus canciones, incluso en como suenan las palabras, su acentuación, pronunciación, las rimas…

CZ: sí, trato que las letras tengan un sentido y a la vez funcionen -según mi criterio- musicalmente.

AZ: el álbum genera un clima de intimidad muy fuerte, como un diálogo secreto entre tu sentir y el del oyente, pero a su vez existen diversos sonidos involucrados, que por momentos son fuertes, impactantes. ¿Cómo llevas estas canciones al vivo?

CZ: la formación más usual es la de piano y voz, con algún invitado ocasional en otro instrumento. Es el formato más íntimo, así que creo que en ese sentido el clima se crea.

En este momento estoy empezando a incursionar en nuevos formatos, por ejemplo en el concierto de ayer, que compartí con Martín Rodríguez (otro músico cordobés, que está estrenando su primer disco), gran parte de mis canciones las tocamos a dúo con teclado, guitarra y voces, así que ahí hay una nueva veta…

AZ: ¿Qué artistas crees pueden servir de referencia a tu sonido? ¿Qué influencias hubo en tu formación o al momento de grabar este disco?

CZ: la verdad me es difícil responder algo concreto, porque no me basé en una referencia sonora específica para hacer este disco sino que más bien eché mano al “archivo mental” de todas las músicas que vengo escuchando: rock, folklore, pop, música clásica, música popular brasilera, etcétera. El hecho de haber estudiado composición y haberme acercado al mundo de la música contemporánea creo que también está presente, ya sea en el resultado sonoro o en la forma de construir los arreglos de las canciones.

AZ: ¿Cómo ves el panorama de la escena independiente argentina en la actualidad? ¿Hay dentro de la escena algún artista que consideres afín o que simplemente te guste mucho?

CZ: creo que hay muchas propuestas y muy diversas, y eso me parece buenísimo. Hay muchos músicos con los que comparto experiencias musicales que me motivan y, si bien quizás la búsqueda de cada uno va por un lugar distinto, está bueno porque se aprenden muchas cosas. La lista de artistas que me gustan o que admiro es larga. Nombro algunos que se me vienen a la mente ahora: Francisca y los exploradores, Fran Kreiman, La Isla Común, Fly Fly Caroline, Gaby Beltramino, Hipnótica, Luci Rivarola, Telescopios…

AZ: sos parte de Discos del Bosque, un sello discográfico cordobés que maneja una estructura y una idea particular. Contános un poco acerca de eso.

CZ: DDB es básicamente una página web planteada desde un comienzo por las bandas que lo crearon, como una vidriera virtual de sus propios discos. Es como un catálogo de un sello, pero sin funcionar como tal en su totalidad: sin editar, sin firmar contratos escritos, sin obtener ganancias tampoco.

Responde a la necesidad de contar con un intermediario entre el artista y el público, y a los músicos nos sirve para de alguna manera aunar energías en un mismo lugar. Cada banda o solista trabaja en su proyecto, y en todo lo que podemos le damos una mano al otro, esa sería más o menos la labor de todos los que formamos parte de DDB.

AZ: no sé si actualmente estas radicada en Buenos Aires, pero sé que sos de Córdoba ¿Cómo ves la escena musical de esa provincia? Desde este lado, se la ve cada vez más prolífica y activa…

CZ: en Córdoba hay muchos músicos y muy buenos, y es estimulante ver que tantos proyectos surgen y crecen, y en ámbitos musicales diversos. Espero que siga creciendo y desarrollándose, y que cada vez haya más espacios para eso.//z

Candelaria Zamar en vivo
junto a María Ezquiaga.
Lunes 11 de Mayo – 21 Hs.
En Sheldon: Honduras 4969 – CABA.
Entrada Gratis

candezamar.tumblr.com/

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