El reposo del guerrero

El cuarto disco de los norteamericanos The Killers ya es un hecho. Bautizado como Battle Born, lleva el nombre del estudio donde grabaron la mayoría de los temas del álbum y hace alusión al espíritu guerrero de la banda; Característica que en esta etapa parece haber pedido tregua.

Por Estefanía Lestanquet

Rompiendo el organigrama habitual de la banda -sacar un disco cada dos años-, The Killers edita Battle Born con cuatro años previos de fabricación. Sin duda el primer triunfo de Brandon Flowers y compañía ha sido no quedarse en el estigmático “One Hit Wonder”, con sus insistentes “Mr Brightside” o “Somebody Told Me”. Ahora su meta será perpetuar el éxito por más de dos décadas. Este nuevo disco es una obra totalmente atemporal, un híbrido entre los años setenta y ochenta, pero con sus debidos arreglos de época. Para ello, la banda contó con grandes productores como Brendan O´Brien, Stuart Price y Daniel Lanois.

“Flesh and Bone” da inicio a este cuarto álbum, con un pianito desafortunado que poco caracteriza a la presentación de un disco de The Killers. Luego vendrá el ya editado como corte difusión, “Runaways”, que se perfila a integrar la lista de Greatest Hits de The Killers. Y aquí sí se abrirán las puertas al mundo real del cuarteto. “A Matter Of Time”, puede identificarse rápidamente como el himno del poder y la fuerza que el título del álbum presenta. Pero luego las baladas comenzarán a resonar más y más. Empezando con “Here with me” y el imaginario, pseudo utópico, de un Flowers llorando por amor e implorando que “no me sirve tener tus fotos en el celular te quiero aquí junto a mí”. A ésta se le suman “Be Still” y una maravillosa “Deadlines And Commitments”, donde la voz del líder nos juega una de las mejores pasadas.

Darle play a Battle Born remite fácilmente a melodías ya escuchadas, como por ejemplo en U2, A-Ha o Duran Duran por nombrar algunos casos. Y, como suele pasar cuando el líder saca un disco solista (tenemos el reciente caso de  Bloc Party), esta novedad de la banda tiende a parecerse más a Flamingo (2010), primer álbum solista de Flowers, que a su antecesor como grupo Day And Age (2008). Sin embargo, es evidente que estos chicos maduraron y ya no salen a comerse al mundo: hoy intentan llegar a una tregua.//z

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