El Perrodiablo: “A las bandas como nosotros no se les regala nada”

Segunda parte de la entrevista con la banda platense. Doma y Chaume nos cuentan de los sacrificios que han hecho para subirse al escenario y reivindican el valor contracultural del rock.

Por Martín Barraco y Sebastián Rodriguez Mora
Fotos de Flor Videgain y  Leonardo Di Mattei

Doma agarra envión y es difícil pararlo cuando encadena ideas. No por nada es el tipo que magnetiza con el micrófono en cuero, no importa la estación del año y su contorsión de Iggy Pop proletario. Pero también Chaume es una voz cantante para comunicar la idiosincrasia de este quinteto. Se van turnando a medida que la birra les llega en su posición en la ronda, con algunos que se van sumando a escuchar o saludar. Todos cada vez más amontonados en el zaguancito que da nombre a la sala pero bien cómodos.

“Yo siempre cuento la misma historia”, arranca Doma. “Me acuerdo una fecha porque era el día de cumpleaños de mi vieja. Fuimos a tocar El Amparo, en Burzaco, donde había quince personas. Era la primera vez que tocábamos ahí. Y después de tocar se acerca un hombre, un chabón grande, y me dice: ‘Che loco, estuvo buenísimo. La pasé re bien… ¿De dónde son ustedes?’. -De La Plata-, le digo. ‘Uh, yo conozco La Plata. Estuve internado en una granja durante ocho meses. Yo bardeé mucho, tuve problemas con la droga’ -me decía- “Tengo un hijo de ocho años q            ue empecé a ver hace un año, soy HIV positivo…” y a este loco, que tuvo una existencia durísima, por cuarenta minutos le hacés olvidar lo duro que es el día a día de él, y no es que tenés que llegar a ese extremo. De hecho, yo vengo a tocar hoy para ver si me olvido un rato de una semana de mierda.

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AZ: Hablabas antes sobre el vedettismo en el rock, ¿Cómo es eso en La Plata donde hay toda una movida de bandas muy fuerte?

Doma: En La Plata es como en otros lugares, pasa que es más chico y se nota todo. Para mí el rock tiene un componente ideológico donde esas cosas no están buenas que entren. Por ejemplo, lo de pertenecer tiene sus privilegios, tiene otras connotaciones. Y en el rock pertenecer también tiene sus privilegios, que también a mí me atañen. Yo voy al bar Pura Vida en La Plata y no pago entrada. Yo lo siento como un lindo gesto de la gente del lugar, con la que me llevo bien, pero hay gente a la que eso le hace creer que son Mick Jagger. Y ahí es cuando ves todas las grietas que tiene el rock como discurso, porque por ahí nosotros con Chaume nos conocemos desde el tercer grado y capaz tenemos otra idea del rock, ¿Entendés? Un poco más idealista si querés, pero creo que es más espiritual que idealista. O sea, venimos de una ciudad que en estos días es como ves en las películas catástrofe, o como cuando fue el huracán Katrina. Posta, preguntale a cualquiera que estuvo allá. Y vinimos a tocar igual. Yo no creo que, aunque a uno de nosotros le dé un infarto mientras estamos tocando, ninguno la va a pasar mal tocando ese rato. Tendría que ser un hecho increíble. Y eso es también un contenido espiritual que tiene la música y que para mí se concatena con el rock como una ideología. No política. Como decía Chaume, libertad: poder hacerle olvidar a alguien que la vida es algo muy duro para estar.

AZ: el show de hoy va a tener algo más de catarsis…

D: Siempre la tiene. En este caso seguro que va a tener un poco de eso. Pero no dijimos “vamos a tocar por lo de la inundación…” No, vamos a tocar porque es una fecha que tenemos acá desde febrero y listo. Y además es con Go-Neko! que son amigos, con Maxi Martina que también es amigo. Pero además es un compromiso, es ideológico el compromiso de decir “hay que tocar, vamos a tocar”. Hay límites que no da cruzar, no voy a tocar si yo creo que no estoy en condiciones de tocar, listo. Pero mientras pueda…

AZ: Bueno, has cantado con una gamba rota…

D: Yo he tocado con una gamba rota pero todos hemos hecho sacrificios. Me acuerdo un recital en Pura Vida que Lea –la otra guitarra- se jodió una rodilla mal y al día siguiente después de estar todo el día en reposo, vino a Capital y tocó de nuevo. Por suerte somos conscientes de que a las bandas como nosotros no se les regala nada, y que la única manera de defenderla es tocando. Y hay que tocar como tocamos nosotros, ¿eh? Porque por ahí tocás dos veces en un fin de semana, y lo digo con todo respeto y no en detrimento, pero nosotros no somos Bicicletas, que son chabones que tocan parados. Nosotros nos prendemos fuego, y hay que levantarse al otro día para volver a prenderte fuego. Si no hay espíritu, si no hay compromiso, si no creés en lo que hacés, ¿Cómo te levantás? No hay guita tampoco, pero si hubiera guita no estaríamos sentados acá en la puerta cobrando entrada.

AZ: Y si te tenés que definir, ¿Sos músico, artista…?

D: Soy rockero. Como me dijo una vez un taxista a la salida de un recital: “¿A vos te gusta el Rock n’ Roll, no? Pañuelito ahí… te gusta el Rock n’ Roll…”. A mí el arte me chupa las pelotas. Porque ahora cualquier boludo se cree artista. Hace tres dibujos de mierda, los cuelga en internet y se cree que es Dalí… Filman tres pájaros ahí y hace un corto… No hiciste nada hermano, filmaste tres pájaros volando. Y es un poco así, yo siento un poco eso con la música. Vos con la música pelás mucho.

AZ: ¿Hay manera de combatir eso?

D: El Perrodiablo es una respuesta…

Chaume: ¿Cómo se combate? Haciendo las cosas bien, haciendo las cosas de corazón y mostrando que hay otra manera de hacerlas. Nosotros hacemos una música que es casi un suicidio comercial, pero es la que nos gusta hacer. Eso no quiere decir que estemos vomitando sobre el tipo que nos escucha. Para nada. Hay un respeto por el que compra un disco y lo escucha porque las cosas las hacemos lo mejor posible. No es que las hacemos así nomás, sino que hay un trabajo pero siempre es lo que nos dicta lo de adentro, no la coyuntura. Hoy por hoy no es una música que pasan en la radio, pero bueno. De todas maneras pudimos hace crecer la banda porque encontramos una forma distinta de hacer las cosas, por un trabajo de hormiga, nunca dejamos de hacer lo que sentíamos.

D: Yo creo que las bandas a veces se forman pensando en el camino. El camino te lo dicta el camino mismo. Nosotros siempre vamos a tener la idea de crecer y de hacer las cosas mejor, hacer mejores discos… ahora si eso no sale, no creo que dejemos de tocar. Vamos a tocar mientras nos dé felicidad y felicidad de espíritu. Nosotros no estamos buscando ser la banda nueva. Ahora si vos me apurás me parece que es re sano que le den bola a una banda como nosotros, que de movida no tiene ni siquiera un agente de prensa. ¿Sabés cómo salió reseñado el disco en Página 12? El día que se inundó Buenos Aires el año pasado, en noviembre creo que fue, estábamos repartiendo discos. Él –Lea- manejaba el auto y nosotros dos bajábamos y dejábamos el disco en la mesa de entrada. Roque Casciero le puso nueve. Y yo no le conozco la cara a Casciero. Nosotros buscamos un crecimiento profesional con una elaboración artesanal. Eso es una respuesta a lo que preguntabas antes de si hay formas de combatir. Yo creo que es una respuesta. Si todos hacen una cosa y yo voy y la repito, no estoy combatiendo nada. Ahora, si viene un pibe y ve una banda como nosotros va a pensar que también las cosas se pueden hacer así. Cuando ves una reproducción de todo lo mismo, pensás que ese es el único lenguaje que se habla. Entonces cuando mostrás cosas distintas, me parece que es el quiebre.

AZ: ¿Y qué bandas ves que están haciendo un quiebre? Haciendo algo genuino…

D: El under de hoy es bastante bueno, hay bandas que están muy buenas: Go-Neko!, Poseidótica, Banda de la Muerte… bandas que son muy distintas a lo que escuchamos nosotros. Valentín y Los Volcanes, más allá de que no me gusten mucho sé que las cosas las hacen desde un buen lugar, ¿Entendés? Olfa Meocorde, que tocamos un montón de veces con ellos, Mujercitas Terror, Las Diferencias, que tocamos la otra vez… La Patrulla Espacial también. Después bandas como Él Mató, que me saco el sobrero… Pez o Ararat, Fútbol, Compañero Asma. No sé, hay un montón…

Ch: Sr. Tomate…

D: Sr. Tomate es genuino. A mí me parece importante eso. Yo no creo que la credibilidad sea un valor que se negocie, porque Bowie creó un mundo de fantasía pero porque creía que la manera de hablar de su realidad era un mundo de fantasía. No es que decía “voy a cantar este tema así para sonar en Radio Disney”. Y esos son valores que no hay que perder. A mí me fascina Sumo, para mí es la banda argentina que digo “estos tipos la tenían clara”.

Ch: Antes el rock era una contracultura. A nuestra manera es una contra cultura también. Hoy el rock está absorbido por otra cosa y para mí no es un género musical, sino una ideología. Es una forma contracultural de hacer las cosas, nunca puede ser lo establecido. Hay cosas de lo establecido que nos gustan, tampoco vamos a ser…

D: A mí no me gusta Pearl Jam pero yo respeto la locura de enfrentar a Ticketek, aunque perdieron. Me parece que está bueno. Los Stooges son una banda establecida. Sin embargo vos los ves y no sé si es lo que la gente quiere ver. Lo mismo un tipo con una guitarra, solo. Tenés que tener pelotas para eso. Pero todo depende de la calidad de la persona que lo haga, sino parece que uno dijera que lo bueno es uno y los malos son otros. No, los buenos son los que hacen las cosas de corazón. A veces no me gusta, pero siempre voy a respetar a alguien que haga las cosas así. Para la careteada es otra cosa… el rock siempre fue contra los caretas. Pero contra los caretas de alma, no es que digo que es contra los que escuchan cumbia. No digo eso, te digo la gente que no hace las cosas de verdad. Qué se yo, vos decime que es idílico. Estoy podrido de bandas caretas en el rock, me rompen los huevos, loco. Una vez Dárgelos decía que él no entendía cómo había bandas que querían pertenecer al establishment y hacían cosas que el establishment ya tenía.

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Ahora quien aparece en la entrada es Alfredo Felitte, baterista de Ararat. Entre saludos y abrazos lo invitan a pasar directamente, sin cobrarle la entrada. Pero él se niega y abona los veinticinco pesos que le corresponden a él y a su novia. Cuando pregunta a qué hora empiezan a tocar, todos le dan una respuesta distinta. “Y yo sigo llegando temprano…”, se queja entre risas, para perderse luego dentro del Zaguán.

AZ: Con tipos así, sí que funciona la cosa…

D: A este chabón lo conocimos después de tocar. Lo mismo con Maxi Martina. A mí me parece que este es el camino. Nosotros con Fútbol nos llevamos bárbaro. A los de Pez no los conocíamos personalmente, nos vieron acá en Zaguán y nos invitaron. Y ahí ves que hay otra manera de hacer las cosas. Me parece que pasa por ahí, es lo que nosotros creemos. Por ahí estamos equivocados. A veces digo que somos como una especie en extinción, porque veo las notas a las bandas… (Se ríe) El otro día leía una nota a Poseidótica y ellos rescataban mucho el valor espiritual de las cosas y está bueno. Y hay bandas de afuera que leés las notas y ves que tienen ese sentimiento, pero acá esta como demasiado absorbido por la desesperación de clavar la pelota en el ángulo. Voy a tirar una bomba: las bandas argentinas, muchas bandas en el establishment, están desesperadas por querer tocar a las 6 de la tarde en el Pepsi Music antes de la banda internacional de turno. Aunque a la gente no les guste y no tenga ganas de verlos. Ojo, los respeto, pero eso a mí no me interesa. Después, no pueden ni llenar La Trastienda,  pero quieren tocar ahí porque con eso cobran SADAIC, cachet de la radio, del organizador y con eso cambiar el auto…

AZ: Y con eso ir tirando…

D: ¿Van tirando? Tirando vamos nosotros, que todavía estamos peleando el sueldo por haber tocado en Tecnópolis el año pasado (se ríe). Es una idea respetable, pero a mí después no me digas que eso es el rock, porque si el rock es tocar antes…

AZ: …tocar antes de Pearl Jam pero a las seis de la tarde.

D: Sí, eso también. Pero hay bandas que están haciendo ese camino y por eso tocan a esa hora. Hay otras bandas que vos decís “¿Es necesario?”. Mirá que Catupecu es una banda a la que vi tocar para nadie, ¿Pero es necesario que Catupecu vaya después de Queens of the stone age? Los expone a ellos… No entiendo esa idea de rock, no entiendo cuál es la idea.

A partir de allí, la charla toma rumbos inciertos. La crisis futbolística de Estudiantes se apodera de la noche del barrio de Once y pareciera desarrollarse en algún cafetín perdido entre las diagonales platenses. Llegaría la hora de subir al escenario tras los shows de Error Positivo y Go Neko, en un Zaguán que espera con ansia ver cómo se prende fuego El Perrodiablo, y ellos no se hacen desear. El público intenta seguirle el ritmo a un Doma que se mueve entre la gente, buscando a aquel que va a verlos por primera vez y cantarle (literalmente) en la cara cómo es la cosa. Es inútil intentar explicar qué es El Perrodiablo en vivo, es algo que te entra por los oídos y te penetra por los ojos, y te deja pidiendo más.//z

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