El Origen: nada nuevo bajo el sol

A pesar de la gran difusión y el renombre de su elenco, el trabajo del director en el film que protagoniza Leonardo di Caprio, deja al descubierto todas sus falencias.

Por Mauricio Pérez Gascué

Me es difícil recordar una película más sobrevalorada que Inception. No es mi intención ir contra la corriente, debo confesar que se me hizo difícil redactar esta reseña. En primer lugar, si hay algo que no entendí del film, es por qué hay tanta gente a la que se le parece tan superlativo cuando no se destaca entre tantos buenos títulos que su género nos ha dado. Sobre gustos hay: blogs, libros, revistas, sitios webs, diarios, etc. y como no quise ser más, dejé la subjetividad de lado a la hora del análisis.

La película en líneas generales, es entretenida, pero nada tiene de genial, peca de pretenciosa y al igual que el Titanic, termina haciendo agua por todos los costados.

Empecemos por la historia: Dom Cobb (Leonardo Di Caprio) es un fugitivo de la ley que se dedica a robar ideas del subconsciente de cualquier persona, gracias a un sofisticado aparato que le permite, a él y sus colaboradores, meterse en los sueños de sus víctimas. Su principal actividad es el espionaje industrial, y él es el mejor de todos en su profesión. Al caer en una emboscada se ve obligado a trabajar para “una de sus víctimas”, Saito (nada menos que Ken Watanabe), un empresario multimillonario que le propone algo hasta ese momento nunca hecho: implantar una idea en el subconsciente de su principal competidor, para que la adopte como propia. En pago por su trabajo le ofrece a Cobb una amnistía que le permitirá volver a ver a sus hijos.

La misión a cumplir por Cobb y su equipo es muy poco atractiva y podemos dividirla en dos partes: preparación y ejecución del plan. La primera es bastante tediosa, ya que Nolan explica tantas veces todo, que termina confundiendo a algún distraído y, para colmo de males, lo hace con un recurso tan viejo como efectivo pero ejecutado bastante burdamente a través de Ariadna, interpretada por la talentosísima Ellen Page, nueva en el grupo. Dom se ve en la necesidad de explicarle y/o contarle absolutamente todo, desde las reglas “en el mundo de los sueños”, sus problemas con la ley y hasta su conflicto más interno que debe resolver a lo largo de la misión (relacionado con la madre de sus hijos), explicitando todo lo que suele darse implícita o sutilmente, como subtexto de la trama principal. Ariadna es un personaje que no tiene ni un centímetro de profundidad, su objetivo dentro de la misión no es más que una simple excusa, ya que cualquier otro personaje podría haber hecho lo mismo sin alterar la historia. Ninguna de sus acciones modifica en absoluto ni el desarrollo ni la resolución de la trama. Tampoco consigue influenciar de manera alguna a Cobb en sus decisiones. Cumple el rol del espectador dentro de la película, así el director puede revelar todo en la medida en que él se lo explica a ella.

En cuanto a la ejecución, cabe destacar que el objetivo de la misión carece de fuerza, no tiene nada que ver con ninguno de los conflictos del protagonista (otro desacierto) y el trabajo termina siendo tanto una excusa como un obstáculo entre el protagonista y sus verdaderas metas. Nolan entretiene (por no decir distrae) al espectador con mucha parafernalia audiovisual (puros espejitos de colores), donde abundan injustificados tiroteos y persecuciones a gran velocidad, alternados con combates y accidentes automovilísticos en cámara lenta que le hacen olvidar al espectador lo poco interesante que es la disputa entre los dos empresarios, principalmente por el pobre o poco desarrollo que se le da a esta subtrama. Las escenas de acción no por injustificadas dejan de ser entretenidas, pero no diferencian a Inception de cualquier otra película de tiros, líos y cosa gorda.

Nolan se da el lujo de desperdiciar un reparto envidiable: Page, Watanabe, Cotillard, Caine, Berenguer, Hardy, Godon-Levitt y Murphy, dándoles a todos y a cada uno un rol más parecido a un figurín que a un personaje propiamente dicho. Tienen poco desarrollo, nada de profundidad y muchos ni siquiera califican como estereotipos. Están solamente para ser funcionales a la historia, se relacionan superficialmente con el personaje de Di Caprio y rara vez interactúan entre ellos, empobreciendo aún más la calidad de la película (y la reputación de Nolan como director de actores).

Lo onírico y todo el universo que rodea a los sueños siempre resulta un tema interesante dentro de cualquier película y es quizá el mayor atractivo de Inception (sobre todo en el abordaje “visual”). Lejos de querer filosofar o siquiera ahondar al respecto, la película simplemente toma algunos lugares comunes de la experiencia de soñar y los utiliza para hacerle entender al espectador el sistema utilizado por el protagonista para robarse las ideas. Cómo se entra y se sale de los sueños colectivos, cómo comportarse, su duración, cómo diferenciarlos de la realidad y varios detalles similares, pero no va más allá de eso y hasta puede considerarse un acierto del director el haber evitado adentrarse en un terreno tan complejo, sobre todo teniendo en cuenta la dudosa corrección de los términos psicológicos que utilizan algunos de sus personajes a lo largo de la película.

Cabe destacar que Nolan es un buen narrador. A pesar de complejizar la estructura del relato, abusando por momentos de elipsis y flashbacks, la historia se cierra bastante previsiblemente y de manera muy concreta. Eso y la poca profundidad de los temas tratados no dejan mucho para seguir pensando una vez terminado el film. Quizá el plano del final haya confundido a muchos y generado varios debates al respecto. Lo curioso es que está muy bien ejecutado, no se trata de un final abierto. Es una gran sutileza del realizador que si confunde (ya sea a propósito o accidentalmente), es por haber escrito el final de la película con la letra chica del contrato cuando venía relatándola con grandes carteles de Neón.

En los aspectos técnicos la película es impecable (por eso ganó los Oscars que ganó y no otros). Los CGI (imágenes generadas por computadora, por sus siglas en inglés) son bastante prolijos. La fotografía, el sonido y el montaje son muy precisos. Los efectos especiales son creíbles, pero no es posible encontrar nada novedoso en esta película. Todos estos trucos ya los vimos antes (incluso en películas de Nolan) y están utilizados de una manera bastante clásica, casi conservadora, a punto tal de no tener un uso expresivo interesante.

No quiero ser injusto, son pocas las películas que ofrecen algo nuevo para ver. Sólo que tratándose de una con tan buena prensa, objeto de elogios tan desmedidos, debería tener algo que los justifique. La parte difícil de redactar este texto fue evitar mencionar otras películas y/o revelar información vital a la hora de argumentar mi postura. Conclusión: si tienen hambre de cine, Inception es una buena pizza. Si se les apetece comida Gourmet… vayan a comer a otra parte.

 

 

 

Arecia_Septiembre

2 thoughts on “El Origen: nada nuevo bajo el sol

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